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27 de Abril de 1996


ABC - Sabado, 27 de abril 1996 - Internacional

Yeltsin: «Rusia no va hacia el capitalismo»


Shanghai. Juan Cierco, enviado especial.

Rusia, China, Kazajstán, Kirguizistán y Tayikistán cierran filas militares. China y Rusia estaban a punto de sellar un acuerdo para desmilitarizar la mayor frontera del mundo; la que, a lo largo de siete mil kilómetros, separa la parte oriental de la ex URSS de China. Pero el compromiso marca una nueva pauta en la región y les recuerda a EE.UU., Europa y Japón que Pekín y Moscú cuentan en el nuevo orden mundial aunque se pergeñen los ejes de seguridad estratégica a sus espaldas. Sin embargo, fiel a sí mismo, ayer en Shanghai Boris Yelstin cambió el guión establecido tras cinco años de lentas y difíciles negociaciones.

El máximo dirigente del Kremlin, consciente de que el nuevo pacto de no agresión entre su país, las tres repúblicas de Asia Central y China había levantado una gran expectación entre los medios de comunicación de todo el mundo, no pudo resistirse a la tentación de dar una vuelta de tuerca más a su campaña electoral.

Esta vez, en una Shanghai donde el comunismo ha dejado paso de manera acelerada a un híbrido en el que la economía de mercado gana terreno con pasmosa facilidad, Boris Nikolayevich se traicionó incluso a sí mismo en su frenética carrera por arañar votos.

Durante los últimos años, Yeltsin ha vendido a diestro y siniestro la política de reformas llevadas a cabo en Rusia. En las últimas semanas, el máximo dirigente del Kremlin ha fustigado sin piedad a sus rivales comunistas quienes, en su cambiante opinión, devolverán al país al pasado si ganan los decisivos comicios de junio.=== Ayer, sin embargo, el jefe del Estado ruso negó, tras alabar las reformas emprendidas en China, que su apuesta sea el capitalismo y acusó a los comunistas de Moscú de dogmáticos y fanáticos mientras que a sus «colegas» chinos les calificaba de «pragmáticos». «Rusia no camina hacia el capitalismo», dijo sin matizar hacia dónde se dirigía en realidad. Quizás no lo sepa.===

Minutos después de sentar sus reales electorales, Boris Yeltsin protagonizó junto a los presidentes chino, Jiang Zemin; kazajo, Nursultán Nazarbayev; tadyiko, Emomali Rajmonov; y kirguizio, Askar Akayev, la firma de un acuerdo para fortalecer la confianza en el ámbito militar en la enorme región fronteriza que comparten.===

Así, según el documento aprobado tras un lustro de complejas negociaciones, se crea una zona prácticamente desmilitarizada de 7.300 kilómetros de largo y 100 de ancho en la que si alguna de las partes realiza maniobras militares con más de 35.000 hombres tienen la obligación de informar a sus vecinos y de aceptar la presencia de observadores.=

Pacto de no agresión

Asimismo, los firmantes se comprometen a no agredirse, a no llevar a cabo maniobras militares en contra de ninguno de dichos países y a restringir en lo posible esas maniobras. Las fuerzas estacionadas en esa zona fronteriza tampoco podrán intervenir en ningún conflicto que se suscite a uno u otro lado de los límites territoriales.=== Boris Yeltsin, al comentar la incidencia del compromiso, aparcó por una vez su jerga electoral y se embargó de filosofía oriental para asegurar que, superadas las complicaciones –«de una gota de agua nace un río», dijo- el compromiso es vital para toda la región de Asia y el Pacífico y obliga, por vez primera en la historia de dicha zona, a cumplir una serie de importantes obligaciones en la esfera político-militar.===

Según Yeltsin, el documento final será enviado a la ONU para que sea a su vez distribuido entre sus miembros, ya que los firmantes creen que puede ser ejemplar en la resolución de contenciosos fronterizos.=== El presidente chino, Jiang Zemin, coincidió en casi todo con su principal huésped. Pekín, sin embargo, no está tan preocupada por exportar el acuerdo sino que pretende que Japón, su bestia negra regional por antonomasia, y Estados Unidos entiendan el mensaje de que no va a ceder fácilmente la hegemonía en la zona.===

De hecho, tanto en Europa como en Asia se asiste a una reconstrucción de las estructuras de seguridad y tanto en uno como en otro lado los principales actores –Estados Unidos, Europa y la OTAN, al oeste; Washington y Tokyo, al este– marginan a dos gigantes, que por muchos pies de barro que tengan, reúnen la suficiente fuerza para constituirse en una amenaza nada recomendable.

Pese a lo expresado sin pudor desde el Kremlin a lo largo de la visita de Yeltsin a Pekín y Shanghai, la alianza ruso-china, con todas sus letras, no es un hecho. Pero, saldadas las diferencias que les hicieron enemigos mortales hace unas décadas, cicatrizadas unas heridas que algunos no dudaban en infectar, China y Rusia, con sus importantes arsenales nucleares a cuestas han sentado en estos últimos tres días las bases para una cooperación geoestratégica que podría modificar los polos de atracción económicos, políticos y militares.


ABC - Sabado, 27 de abril 1996 - Internacional

Acordado el fin de las hostilidades en Líbano


Jerusalén / Beirut / Damasco. Afp, Ap, Efe, Reuter.

Dos ruedas de Prensa casi conjuntas anuciaron ayer el cese de hostilidades en el conflicto entre Israel y el Líbano. Dieciséis días después del inicio de la operación militar «Uvas de la Ira», el secretario de Estado norteamericano, Warren Christopher, y el primer ministro israelí, Simón Peres, informaban ayer en Jerusalén del acuerdo alcanzado para poner fin a un conflicto que ha causado más de 150 muertos libaneses y numerosas pérdidas materiales. En la otra conferencia ante los periodistas, ésta en Beirut, el primer ministro libanés, Rafiq Hariri, y el ministro de Exteriores francés, Hervé de Charette, ratificaban el acuerdo.

El acuerdo, de cuatro puntos, está basado en los entendimientos de 1993 con la salvedad de que en esta ocasión, los acuerdos se ponen por escrito en un documento que propiciará un entendimiento duradero y ocasionará menos confusiones entre ambos países en el futuro.

c Los grupos armados del líbano no llevarán a cabo ataques con cohetes «katiuska» o con cualquier tipo de armamento contra Israel.

c Israel y aquellos que cooperan con ese Estado no disparán con ningún armamento a objetivos civiles y su población en el Líbano.

c En el tercer apartado, los firmantes se comprometen a no utilizar poblaciones en las que vivan civiles para lanzar sus ataques. Este punto se incluye para evitar una matanza como la ocurrida en la ciudad libanesa de Qana el pasado 18 de abril –en la que murieron más de cien refugiados libaneses en un campo de la ONU– bajo los disparos de artillería israelí en respuesta a un ataque de Hizbolá que lanzó uno de sus «katiuskas» desde las proximidades del campo.

c El cuarto y último punto declara que ninguna disposición del acuerdo podrá impedir a una parte ejercer el derecho de legítima defensa.

El entendimiento también declara la creación de un grupo de control, que monitorice la puesta en práctica del acuerdo de alto el fuego formado por Estados Unidos, Francia, Siria, Líbano e Israel. Las quejas serán sometidas al grupo de vigilancia. En caso de alegarse violación del acuerdo, las partes deberán presentar la queja en veinticuatro horas. Los procedimientos de tratamiento de las quejas serán establecidos por el grupo de vigilancia. Estados Unidos organizará igualmente un grupo consultivo, formado por Francia, la Unión Europea (UE), Rusia y otras partes interesadas con el objetivo de proveer a las necesidades de reconstrucción del Líbano.

Antes de efectuar el anuncio en Jerusalén, el Gabinete Nacional de Israel aprobaba el acuerdo de alto el fuego que entró en vigor a las cuatro de la madrugada del sábado, hora local (01:00 GMT). Por su parte, el primer ministro libanés, Rafiq Hariri, anunciaba ayer en Beirut la consecución del acuerdo de alto el fuego de las hostilidades. Según el primer ministro libanés,"este acuerdo cierra la puerta para siempre a toda posibilidad de repetición de lo que ha sucedido en estos últimos días."El acuerdo «también sienta las bases para garantizar la completa seguridad de los civiles», añadió.

En Damasco, el jefe de la guerrilla de Hizbolá, Hassan Nasrallah, declaraba que su grupo también acataba el acuerdo, sin duda presionado por el presidente sirio Hafez al-Assad. Nasrallah hacía el anuncio tras reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Faruq al-Shara, al tiempo que declaraba que cuando «el enemigo israelí cese su agresión, nosotros ciertamente acataremos (el acuerdo) y pararemos los ataques con “katiuskas”».

En este sentido, las fuerzas armadas de Israel dejaban de disparar contra objetivos de la guerrilla de Hizbolá en el sur del Líbano ayer tras el anuncio del acuerdo para el alto el fuego. Tras su ofensiva diplomática, Christopher informaba del acuerdo al presidente norteamericano, Bill Clinton.


DIARIO DE YUCATAN - Sabado, 27 de abril 1996

La solitaria ciudad de Pripiat, alto precio que Rusia pagó a la tecnología

En ella "reina una atmósfera de muerte"

PRIPIAT, Ucrania, 26 de abril (France Presse).- Ciudad modelo citada otrora como un ejemplo, Pripiat, a tres kilómetros de la central de Chernobyl, se convirtió en una ciudad fantasma, símbolo del tributo que los hombres pagaron a la tecnología.

Ciudad de edificios modernos, construidos para los empleados de la central en el corazón de una campiña antes apacible, Pripiat está hoy cercada por un alambrado con púas.

Desde el puesto de control, a la entrada, se puede leer aún la célebre frase del himno soviético inscrita sobre la fachada de un edificio: "El partido de Lenin y la fuerza del pueblo nos conducen al triunfo del comunismo".

Pero en las aceras no se ve más un alma. Sólo de tanto en tanto, un camión militar pasa de patrulla.

Por todas partes reina una atmósfera de muerte. La radiactividad, enemigo invisible, está presente en todas partes de esta ciudad, derrotada como en una guerra nuclear. Los edificios se levantan intactos, como si estuvieran aún habitados, pero los balcones están invadidos de yuyos. Todos los habitantes fueron desalojados en los días que siguieron a la explosión, el 26 de abril de 1986, del cuarto reactor de la central de Chernobyl, visible desde la ciudad.

"Era una de las mejores ciudades de Ucrania, con los más modernos equipamientos, los mejores jardines de infantes, salas deportivas destinadas a los empleados de la central, privilegiados del régimen soviético", recuerda Rimma, una empleada de la zona de exclusión de treinta kilómetros alrededor de la central.

Hoy está prohibido vivir en Pripiat, pero unas 1,500 personas trabajan aún en un puñado de empresas públicas, todas consagradas a la reparación de las consecuencias de la catástrofe.

"Antes la radiactividad era peligrosa, pero para nosotros que trabajamos aquí, se convirtió en una costumbre", dice Alexandre Ninko, guardián de la piscina de Pripiat, que lleva un dosímetro colgado del cuello de su buzo.


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