Publicado el lunes, 27 de abril de 1998 en El Nuevo Herald

Mujeres cómplices de una tiranía

Que más de 2,500 participantes de 75 países se den cita en la capital de una nación latinoamericana para asistir a un encuentro internacional de solidaridad entre mujeres pudiese ser un acontecimiento encomiable y, a la vez, alentador para el gran número de mujeres en la región y en todo el mundo que se sienten cada día más agobiadas e incapaces para resolver los muchos problemas que tienen que enfrentar.

Pero al conocer que la capital es La Habana y que una de las tres organizaciones femeninas que auspician dicho evento es la Federación de Mujeres Cubanas, las esperanzas de que algo realmente solidario con las mujeres pueda derivarse del mismo se desvanecen y comprendemos que lo que en realidad se impone es la denuncia de semejante foro.

Actualmente es imposible alegar el desconocimiento de la triste realidad cubana. Hasta en los confines más apartados se sabe que La Habana es la capital de una nación en la que hace casi cuarenta años un dictador llamado Fidel Castro asesinó la democracia. Se sabe que la FMC es una organización femenina fundada a instancias del propio dictador y que en sus más de tres décadas su objetivo principal ha sido apuntalar el gobierno. ¿Qué clase de solidaridad femenina exhibieron allí si en la agenda no estaba la situación en que se encuentra Martha Beatriz Roque Cabello, encarcelada por diez meses sin que le celebren juicio, en condiciones infames y en precario estado de salud?

Tres días de sesiones en el teatro Carlos Marx y ni una sola de las delegadas alzó su voz para expresar solidaridad con Martha Beatriz o alguna de los cientos de mujeres atropelladas por el régimen. Como irónico colofón, un discurso de Castro. El foro habría debido llamarse Encuentro Internacional de Mujeres Cómplices de una Tiranía.

Juan G. Díaz
Miami

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