Desde que fue liberado, en 1986, Gutiérrez Menoyo se
declaró partidario del diálogo y la negociación para
resolver la crisis cubana, convirtiéndose en una polémica
figura del exilio. En 1995, se entrevistó en La Habana con Fidel
Castro y desde entonces se ha entrevistado con funcionarios cubanos dentro
y fuera de Cuba en varias ocasiones.
Con esta entrevista a Gutiérrez Menoyo, El Nuevo Herald inicia
una serie semanal que incluirá a representantes de organizaciones y
figuras representativas del espectro político, social y cultural
del exilio cubano.
ENH: Hace dos semanas se entrevistó usted en Nueva York con
el canciller cubano Roberto Robaina. ¿De qué hablaron?
EGM: Conversamos en privado cerca de una hora. Fue una entrevista
que alcanza mayor grado de madurez que otras anteriores. Muy armoniosa,
muy franca y al final llegamos a la necesaria conclusión de
mantener estricta reserva sobre lo hablado.
ENH: Desde su entrevista con Castro y su viaje a Cuba, durante el
cual anunció su interés de abrir una oficina de Cambio
Cubano en La Habana, ¿Cómo valora la validez de sus
planteamientos respecto a un diálogo con el gobierno cubano?
¿Está detenido, avanza o retrocede?
EGM: Como toda vía que resulta un camino difícil el
diálogo ha tenido sus momentos, y yo te diría que de pasos
mucho más lentos que los deseados, pero no se ha detenido en
ningún momento.
Hemos ganado mucho terreno nacionalmente, a favor de la
solución pacífica, de que la oposición tenga un
espacio, a favor de que se termine en un momento dado lo del partido
único y que haya opción para la oposición. Que sea el
pueblo de Cuba el que tenga la posibilidad de elegir libremente su destino
y sus gobernantes. Se ha avanzado tremendamente.
ENH: ¿Puede citar algunos ejemplos de esos avances?
EGM: Por ejemplo nosotros enviamos constantemente a Cuba militantes
de Cambio Cubano que realizan allí su tarea. Hablan como Cambio
Cubano, llevan su carné y literatura de la organización. No
hemos detectado ningún entorpecimiento en estas acciones, porque
son gente que están hablando de la paz, de una solución
pacífica.
Pero donde hemos avanzado un terreno, te diría yo, aplanador es
en el orden internacional. No mencionamos países, pero sí
que la agenda de Cambio Cubano está siendo apoyada a través
de canales diplomáticos y cancillerías de infinidad de
países principalísimos.
ENH: ¿Estados Unidos estaría dentro de esos
países?
EGM: Yo te diría que hasta los Estados Unidos
estarían en disposición de apoyar una posición
europea que contribuya con sus buenos oficios a una democratización
dentro de Cuba.
ENH: ¿Cómo evalúa la estrategia del exilio que
se autocalifica de histórico e intransigente y proclama el
enfrentamiento al régimen castrista?
EGM: Ellos son factores que fueron creados dentro de la Guerra
Fría, dentro de la confrontación, cuando existía el
bloque comunista y lógicamente contaron con el apoyo del gobierno
de Estados Unidos. Pero hace mucho rato todas esas estructuras, que fueron
creadas para la confrontación, resultan obsoletas para la
política norteamericana de hoy y por lo tanto esos grupos se van
desmantelando poco a poco.
ENH: Pero usted lo está enfocando únicamente desde
una perspectiva de política exterior norteamericana. ¿No cree
que los grupos exiliados anticastristas tienen vida propia,
independientemente de la política de Estados Unidos?
EGM: Sí, tienen vida propia, poder económico y
político propios pero hay una realidad: sin duda tuvieron el
respaldo norteamericano. Pero ahora, a los intereses norteamericanos le es
de vital importancia retomar las riendas de su política exterior
respecto a Cuba, que estuvo prácticamente en manos de esos grupos
dependientes, auspiciados por ellos. Lo inteligente para esos grupos
sería moverse en la dirección que interesa a Estados Unidos.
Los que no se muevan no tienen otra alternativa de: o te mueves o te
mueven.
ENH: ¿Que opinas de la marcha realizada el 10 de octubre por
las principales organizaciones del exilio?
EGM: Ya lo dijeron ellos mismo. Fue una marcha protestando contra
el resto del mundo, porque no tienen países que los apoyen. Su
agenda política está agotada. Tomando en cuenta la cantidad
de organizaciones que participaron, el poder político que
todavía conservan, el respaldo de la prensa y hasta los alcaldes
para facilitar transporte y todo eso, sólo acudieron allí
entre 3,500 a 4,000 personas de acuerdo a cálculos de expertos.
Por tanto, desde el punto de vista de lo que es movilización
popular ha sido un total fracaso.
ENH: Digamos que sectores del exilio cubano y el gobierno de
Estados Unidos están interesados en dar un paso hacia el
diálogo y la negociación con el gobierno cubano. ¿Cree
usted que Castro está también dispuesto a adelantar ese
paso?
EGM: Yo lo veo como un proceso semejante al de la
dolarización y las inversiones extranjeras en Cuba. No es
cuestión de si Cuba quiere o no quiere. Es una cuestión de
necesidad en un mundo que es diferente hoy, que va hacia a la
globalización y en el cual sí se puede mantener determinado
pluralismo.
Menoyo: `El diálogo va lento, pero no se ha detenido'
Copyright © 1998 El Nuevo Herald