SI QUIERES LA PAZ, BUSCA LA JUSTICIA, DEFIENDE LA VIDA, ABRAZA LA VERDAD

CIUDAD DEL VATICANO, 27 ENE 1999 (VIS).-A las 16.30, el Papa Juan Pablo presidió la celebración de las Vísperas en un acto al que asistieron católicos, fieles de otras confesiones cristianas, judíos y musulmanes, en la catedral de St. Louis. Este templo, de inspiración románico-bizantina está revestido con el mosaico más extenso del mundo: 4.000 metros cuadrados de paredes recubiertas con más de 41 millones de teselas.

En la "vigilia de un nuevo milenio", dijo el Santo Padre en la homilía, y "si miramos el siglo que nos disponemos a dejar atrás, vemos que (...) para poder cantar alabanzas a Dios, debemos aprender de nuevo la lengua de la humildad y de la confianza, la lengua de la integridad moral y del compromiso verdadero con todo lo que es realmente bueno para el Señor".

"Al término de este siglo marcado al mismo tiempo por un progreso sin precedentes y por un trágico coste de sufrimiento humano -dijo-, los cambios radicales en la política mundial aumentan la responsabilidad de América de ser para el mundo un ejemplo de sociedad verdaderamente libre, democrática, justa y humana".

Juan Pablo II afirmó que "de la historia de la salvación aprendemos que el poder es responsabilidad: es servicio, no un privilegio. Su ejercicio se justifica moralmente cuando es usado para el bien de todos, cuando es sensible a las necesidades de los pobres e indefensos.

"Pero aprendemos también otra lección: Dios nos ha dado una ley moral para guiarnos e impedirnos caer de nuevo en la esclavitud del pecado y de la mentira. (...) Los diez mandamientos son la Carta de la verdadera libertad, tanto para cada individuo como para la sociedad en su conjunto".

El Pontífice aseguró que "América será un faro de libertad para el mundo mientras mantenga la fe en estas verdades morales que están en el centro de su experiencia histórica. Por eso, América, si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia, defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios".

Al final de la liturgia, el Santo Padre cruzó la nave central de la basílica y se dirigió a la Puerta Santa, en la que colocó un sello que se quitará en la apertura de las celebraciones del Jubileo del Año 2000.

Antes de dejar la catedral para ir al aeropuerto de St. Louis, el Papa Juan Pablo II dio las gracias a los representantes civiles y religiosos, entre los que estaba el Vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore: "Hace pocos meses, llegaron a Roma peregrinos procedentes de St. Louis. Nos encontramos ante la basílica de San Pedro, donde cantaron: 'Ven a verme en St. Louis, ven a verme en la catedral'. Con la ayuda de Dios, lo hemos hecho".
PV-EE.UU./ORACION:CATEDRAL/ST LOUIS VIS 990128 (470)

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