ABRIR EL CORAZON DE LA HUMANIDAD A LA NOVEDAD DE CRISTO

CIUDAD DEL VATICANO, 25 ENE 1999 (VIS).-El Papa celebró Misa esta mañana de forma privada en la Nunciatura de Ciudad de México, y al mediodía se reunió y almorzó con los cardenales y presidentes de las 24 conferencias episcopales de América, y con su séquito.

A las 16.30 se trasladó en papamóvil al estadio azteca, uno de los más grandes del mundo, con capacidad para 114.000 personas. Allí mantuvo un encuentro con representantes de todas las generaciones del siglo. El Papa - rodeado por 13 cardenales de Latinoamérica- se situó en un podio instalado en el centro del campo, que tenía una peana giratoria para consentir a todos los presentes ver frontalmente el palco papal.

El Pontífice pronunció una homilía en dos momentos, alternándola con conexiones en directo desde Honduras, República Dominicana, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Venezuela y Perú.

En la primera parte de su homilía, titulada "Fin de siglo y de milenio a la luz del Concilio Vaticano II", el Papa hizo referencia al lema de esta visita pastoral: "Nace un milenio. Reafirmamos la fe", y dijo: "La nueva época que se aproxima debe llevar a consolidar la fe de América en Jesucristo. (...) Sólo la fe en Cristo da origen a una cultura opuesta al egoísmo y a la muerte".

"Padres y abuelos aquí presentes: a ustedes les corresponde transmitir a las nuevas generaciones arraigadas convicciones de fe, prácticas cristianas y sanas costumbres morales. En ello, les serán de ayuda las enseñanzas del último Concilio".

El Papa señaló que nuestro siglo "asiste impotente a la muerte por hambre de millones de seres humanos (...); renuncia a promover los valores morales (...); contempla inerme el creciente abismo entre países pobres y endeudados y otros fuertes y opulentos; sigue ignorando la perversión intrínseca y las terribles consecuencias de la 'cultura de la muerte'; promueve la ecología, pero ignora que las raíces profundas de todo atentado a la naturaleza son el desorden moral y el desprecio del hombre por el hombre".

"América, tierra de Cristo y de María! tú tienes un papel importante en la construcción del mundo nuevo que el Concilio Vaticano II quiso promover. Debes comprometerte para que la verdad prevalezca sobre tantas formas de mentira; para que el bien se sobreponga al mal, la justicia a la injusticia, la honestidad a la corrupción".

En la segunda parte de su discurso, titulado "El siglo XXI, siglo de la nueva evangelización y del gran reto de los jóvenes cristianos", el Pontífice afirmó que "quien tiene el Evangelio como guía y norma de vida no puede permanecer en una actitud pasiva, sino que ha de compartir y difundir la luz de Cristo, incluso con el propio sacrificio".

"Ustedes -añadió- tienen la misión de procurar que las nuevas generaciones reciban una sólida formación cristiana durante su preparación intelectual y cultural, para evitar que el pujante progreso les cierre a lo trascendente".

En esta era de la informática y de los "poderosos medios de comunicación", el Papa presentó especialmente a los jóvenes el reto de "abrir la mente y el corazón de la humanidad a la novedad de Cristo y a la gratuidad de Dios. Sólo de este modo se alejará el riesgo de un mundo y una historia sin alma".

"En nombre del Señor -terminó-, vayan ustedes decididamente a evangelizar el propio ambiente para que sea más humano, fraterno y solidario; más respetuoso de la naturaleza que se nos ha encomendado. Contagien la fe y los ideales de vida a todas las gentes del Continente, no con confrontaciones inútiles, sino con el testimonio de la propia vida".

Antes de terminar el encuentro, el Papa dijo: "He sabido hoy que un terremoto ha causado muchas víctimas y numerosos heridos en Colombia. Manifestamos nuestro amor siendo solidarios con estos hermanos que sufren en esta hora. Desde aquí animo a los que ya están ayudando a los damnificados y rogamos también por el eterno descanso de quienes han perdido la vida".
PV-MEXICO/GENERACIONES/CIUDAD MEXICO VIS 990126 (550)

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