"NO DEJEN QUE SE APAGUE LA LUZ DE LA FE!"
CIUDAD DEL VATICANO, 24 ENE 1999 (VIS).-Juan Pablo II celebró Misa esta mañana en el autódromo Hermanos Rodríguez, de Ciudad de México, ante más de un millón de personas, a quienes invitó a que "no dejen que se apague la luz de la fe. México sigue necesitándola para poder construir una sociedad más justa y fraterna, solidaria con los que nada tienen y que esperan un futuro mejor".
"Hagan que la palabra de Cristo llegue a los que aún la ignoran! Tengan la valentía de testimoniar el Evangelio en las calles y plazas, en los valles y montañas de esta Nación! Promuevan la nueva evangelización, siguiendo las orientaciones de la Iglesia".
Tras recordar el llamamiento de la Iglesia a la conversión, que "se hace más acuciante en estos momentos de preparación para el Gran Jubileo", el Papa dijo: "Es necesario que la Iglesia entera comience el nuevo milenio ayudando a sus hijos a purificarse del pecado y del mal; que extienda sus horizontes de santidad y fidelidad para participar en la gracia de Cristo".
El Santo Padre recordó, especialmente a los jóvenes, la invitación de Cristo a seguirlo: "Sean generosos, no dejen de responder al Maestro que llama. Síganle par ser, como los Apóstoles, pescadores de hombres". Animó a los padres a ser "los primeros en alimentar la semilla de la vocación en sus hijos" y a formales según los principios del Evangelio.
Finalmente, confió a la protección de la Virgen de Guadalupe a los jóvenes mexicanos y la causa de la vida. "A su intercesión encomiendo a los pobres con sus necesidades y anhelos. Ante Ella, con su rostro mestizo, deposito los deseos y esperanzas de los pueblos indígenas con su propia cultura que esperan alcanzar sus legítimas aspiraciones y el desarrollo al que tienen derecho. Le encomiendo igualmente a los afroamericanos".
Después de la Misa y antes de rezar el Angelus, el Pontífice señaló que mañana termina la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. "Alcanzar la plena comunión entre todos los creyentes en Cristo es un objetivo constante de la Iglesia, la cual pide al Padre con renovado fervor en la preparación al Gran Jubileo del 2000 que sea una realidad el deseo de Cristo de que todos sean uno".
"He recibido con dolor -añadió- la noticia del bárbaro asesinato de Sor Maria
Aloysius, de las Misioneras de la Caridad, en Sierra Leona, así como las
informaciones preocupantes sobre episodios de gran violencia contra obras de
la Iglesia en la República del Congo Brazzaville. Ningún motivo puede
justificar tan feroz encarnizamiento contra personas e instituciones que desde
hace años se prodigan en favor del bien de todos. Roguemos para que el Señor
inspire a todos sentimientos dignos del hombre creado a imagen de Dios".
PV-MEXICO/MISA:ANGELUS/CIUDAD MEXICO VIS 990125 (430)