ST. LOUIS, Estados Unidos (CNN) -- El Papa Juan Pablo II abandonó el miércoles por la noche el continente americano con destino hacia Roma después de una visita de seis días a las ciudades de México y St. Louis. "Que Dios bendiga a América", dijo el Pontífice poco antes de partir.
El avión del Papa despegó a las 8:15 de la noche (0215 GMT) del aeropuerto Lambert de St. Louis, ciudad ubicada en el corazón de Estados Unidos.
Antes de partir, se reunió brevemente con el vicepresidente Al Gore y saludó a un gran número de autoridades y fieles que se iba encontrando en su camino hacia la pista de despegue.
"¡Santo Padre, bendígame!", exclamó un hombre en una silla de ruedas y el Papa se acercó y le tocó los brazos.
Luego se dirigió a saludar a un grupo de niños que pugnaban por entregarle flores, mientras la multitud entonaba el lema "John Paul Two, We love you" (Juan Pablo Segundo, te queremos).
La ceremonia de despedida, que comenzó con la interpretación de los himnos de la Santa Sede y Estados Unidos, fue muy sencilla y el Papa no pronunció ningún mensaje.
Poco antes había encabezado un encuentro de oración vespertina en la Catedral Basílica de St. Louis.
Durante su visita de 30 horas a St. Louis, Juan Pablo II cumplió con una agenda repleta: se reunió con el presidente Bill Clinton, con quien habló sobre la paz mundial y la solidaridad continental; tuvo un encuentro con jóvenes, a los que pidió que "fueran la luz del mundo"; y celebró una misa en la que condenó duramente la pena de muerte y el racismo.
Antes de llegar a esta ciudad del estado de Missouri, el Papa estuvo en México durante cuatro días y medio, en la que fue su cuarta visita a ese país y la decimoséptima a Latinoamérica en sus veinte años de pontificado.
Uno de los puntos centrales de este viaje fue la divulgación de un documento que contiene las conclusiones del Sínodo de Obispos de América. El texto advirtió que las políticas neoliberales han agravado la pobreza y los problemas sociales del continente.
Además, el Pontífice celebró dos misas multitudinarias, instituyó el 12 de diciembre como Día de la Virgen de Guadalupe y fiesta litúrgica de guardar en toda América y encabezó un encuentro con representantes de "todas las generaciones del siglo" en el Estadio Azteca de la Ciudad de México