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LOS FRANCISCANOS EN BELÉN


  
Desde hace seis siglos, los Franciscanos están junto al lugar que vio nacer a Nuestro Señor Jesucristo. Se puede vislumbrar ya cierta presencia en los primeros decenios del siglo XIII, pero su residencia se hace estable desde 1347.
Es de interés notar que, entre las actividades de los Franciscanos en Belén durante los dos primeros siglos de su estancia, el recuerdo mejor documentado es el que se refiere a importantes restauraciones en la vieja basílica de Justiniano: en 1393-1399, en 1438, en 1448-1452 y en 1479-1480.
Ya desde las primeros tiempos de su instalación, los Franciscanos fundaron y organizaron un conjunto de prácticas devotas, en forma de estaciones paralitúrgicas para venerar las sagradas memorias que existían junto al lugar del nacimiento de Jesús. Una de las principales tareas de los Franciscanos en Belén consistió en los oficios litúrgicos regulares y corales, hasta el punto de que más de un peregrino los comparó a canónigos de una Colegiata.

VIVIR EN BELÉN EN CIERTOS TIEMPOS
  
En viejos grabados e incluso en fotos del siglo XIX, el perfil del convento franciscano de Belén tiene el aspecto de un castro o fortaleza. Ludolfo de Sudheim, en los años 1340, escribió que la iglesia y convento de Belén están provistos de torres y defensas a modo de castillo. Según el padre Francisco Suriano, Custodio de Tierra Santa entre 1493-1495 y 1512-1514, iglesia y convento están rodeados "de muros y antemuros, con algunos contrafuertes y torreones que fueron hechos por los Cristianos para defensa". La tan esmerada guía "Baedeker" de Siria y Palestina, en su edición francesa de 1882, pone aún de relieve que el bloque de monasterios en torno a la Basílica de la Natividad semeja una verdadera y exacta fortaleza.
Los Franciscanos han tenido que defenderse de los asaltos de los ladrones del cercano desierto y de los malintencionados del lugar. En 1817, el Custodio P. Salvador Antonio de Malta advierte a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide: "El año 1811,al menos por dos veces, la familia de religiosos de Belén fue amenazada de muerte, habiéndose apoderado los Turcos de una parte del convento. Y habrían sido, en efecto, degollados, si no hubieran huido inmediatamente; luego dos religiosos, a quienes les pareció bien permanecer con la ilusión de poder evitar el saqueo inminente, fueron forzados la noche siguiente a escalar los muros y a huir al campo a través de peñascales y barrancos".
Los gruesos muros del Convento han garantizado más veces asilo y protección incluso a la población civil del lugar.


ASISTENCIA A LOS PEREGRINOS
  
Lo mismo que las celebraciones litúrgicas, las autoridades musulmanas competentes habían permitido a los franciscanos desde el principio la asistencia a los peregrinos. Por su parte, el convento tan sólo podía disponer de algunos locales reservados expresamente para los peregrinos: esto está documentado, por ejemplo, hasta con un "plano" del mismo local, dibujado hacia 1596 por el P. Bernardino Amico. En consecuencia, pocos huéspedes podían encontrar alojamiento allí sin dificultad.
Se debe también tener presente que de ordinario la visita-peregrinación a Belén nunca ha requerido mucho tiempo; y cuando se intentaba pasar allí una noche, transcurría ésta en devociones personales, en participar en los oficios litúrgicos nocturnos y en las santas Misas celebradas en la Gruta de la Natividad. Sólo después de mediado el siglo pasado las peregrinaciones individuales llegaron a ser cada vez más frecuentes y accedieron de nuevo las organizadas en grandes grupos y comitivas.
Como primera iniciativa, decidieron los Frailes volver a arreglar los locales destinados a hospedar a los peregrinos. En torno al 1870 se remodeló y se reconstruyó en parte un ala entera del convento. Con todo, se demostró bastante pronto que la solución era inferior a las expectativas. En realidad, hasta 1908 no fue posible construir una "Casa Nova", que a los setenta años ha requerido una reedificación profunda. El nuevo edificio -se dijo- "deberá ser digno de la cercanía del más sagrado, insigne y antiguo monumento cristiano, y dejar un recuerdo imborrable -junto a la visión del admirable paisaje que llega hasta Jerusalén- en el peregrino que se ha alojado, aunque sea por breve tiempo, cerca de la cuna de Cristo". El 28 de abril de 1986 fue bendecida e inaugurada la nueva "Casa Nova", con absoluta independencia del Convento: puede albergar hasta 129 peregrinos, y en el comedor hay cabida para casi el doble.

PARROQUIA
  
En la Belén del tardío medievo, el apostolado franciscano fue en gran parte de testimonio cristiano, sin acciones especiales al exterior. La pertinaz hostilidad del ambiente -oficial o privado- a la designación católica en particular, no permitía ninguna clase de actividad abierta que sonara a apostolado tal como se viene entendiendo normalmente.
Con el tiempo se iba precisando mejor cada vez la acción protectora de Potencias Católicas sobre Franciscanos y otras personas relacionadas con ellos en Tierra Santa. A su vez los Concilios de Florencia (1438-1445) y de Trento (1545-1563), al haber asentado las bases de nuevas formas de apostolado, abrieron espacios de labor evangélica que antes podían parecer al menos no permisibles. Fue providencial la creación de la Sagrada Congregación de Propagación de la Fe (1622), con la cual se precisó la exigencia incluso de una regular y continua documentación referente al apostolado en tierras no cristianas. Es de interés notar que fue precisamente la Sagrada Congregación de Propagación de la Fe la que reconoció oficial y jurídicamente la fundación de parroquias latinas en Tierra Santa y, en consecuencia, a los Franciscanos como párrocos de las mismas.
Y también desde este tiempo es posible proseguir la actividad pastoral, especialmente sobre la base de los registros parroquiales, con seguridad de datos y noticias pertinentes. Se ha publicado una significativa tabla con estadísticas etc. sobre la parroquia de Belén desde 1664 a 1848. Entre 1545 y 1748 fueron emitidos no menos de diez documentos por las autoridades turcas, que prohibían a cualquiera molestar a quien se hacía católico, con tal de que pagara el establecido tributo. Cinco de estos documentos son firmanes sultanales con referencia específica a Belén.
El hecho mismo de tantas intervenciones por parte de la autoridad turca demuestra suficientemente que la situación no fue nunca fácil para quien se declaraba o intentaba ser católico en Belén por aquellos tiempos. Aunque los malintencionados se habían ingeniado a lo largo de los siglos para hacer desaparecer la parroquia católica de Belén, esta consiguió igualmente sobrevivir, desarrollarse y hasta florecer incluso en la época turca, como puede demostrar la simple estadística, que en 1664 nos ofrece 128 fieles, mientras en 1909 alcanza los 5172; en 1998 eran 4300.
El apostolado de los Franciscanos de Belén no se ha restringido tan sólo a los habitantes del lugar, sino que ha sabido extenderse a los pueblos vecinos, como Beit-Sahur y Beit-Yala. Por las relaciones enviadas a la Sagrada Congregación de Propagación de la Fe se llega a saber que en 1691 había en Beit-Sahur "20 casas católicas", y que en 1692 se contaban allí "60 almas" que recientemente habían abrazado el catolicismo.
También en Beit-Yala, otra población cercana a Belén, el catolicismo cuenta con una historia muy semejante a la de Beit-Sahur. Ya antes de 1692 cobró vida el movimiento de conversiones. En 1713, los jefes de Beit-Yala se presentaron al p. Guardián del convento de Belén para manifestarle la disponibilidad de todo el pueblo de pasar al Catolicismo. Dada la delicada situación que presentaba tal propósito bajo todos los aspectos, el caso fue atentamente estudiado en Roma por la competente autoridad eclesiástica. Y aunque sobrevinieron luego "nuevas limitaciones" en materia de intenciones, como habían sido expresadas en un primer momento, sin embargo, a través de los Franciscanos, se pudieron obtener resultados muy positivos, tanto que en 1760 figura ya en Beit-Yala la parroquia católica de rito bizantino provista de un párroco propio, dependiente de la misma jerarquía eclesiástica.
Actualmente en Beit-Sahur y en Beit-Yala, que ahora forman casi dos suburbios de Belén, la vida católica está plenamente desarrollada y organizada bajo la vigilante dirección de los respectivos párrocos de rito latino y de rito bizantino.
Otras asociaciones católicas nacidas en la Parroquia son la Orden Franciscana Seglar (antigua), la Acción Católica (1958), la Legión de María y los pequeños Cruzados.


LA ESCUELA PARROQUIAL
  
Una de las más características y multiseculares actividades de los Franciscanos de Belén está representada por la escuela de muchachos, que es -hasta donde podemos saber- la más antigua de todas las fundadas por los Franciscanos de la Custodia de Tierra Santa.
La primera noticia se remonta al 1598. Se debe al peregrino holandés Jan van Kootwyck, el cual anota que en Belén todos conocen la lengua italiana, que ya desde niños la aprenden para poder en su momento, de adultos, servirse de ella actuando de guías e intérpretes para los peregrinos occidentales. Kootwyck precisa que los religiosos de aquel convento se ocupan en instruir a los muchachos en las lenguas extranjeras, como está claramente demostrado por documentación de algún decenio posterior.
Desde las primeras formas reducidas, se pasó poco a poco a una enseñanza cada vez mejor organizada y desarrollada, aunque sin pasar de un nivel elemental, hasta el punto de poderse adecuar a las necesidades de los tiempos y de las circunstancias. Sólo en los últimos cincuenta años se llegaron a añadir gradualmente las nuevas clases de estudios medios, inferiores y superiores, hasta conducir al alumno al umbral de los estudios universitarios.
En lo relativo a los estudiantes, pueden bastar algunos datos fundamentales: en 1692 había alrededor de 50 alumnos, en 1848 ascendían a 90, en 1898 superaban los 300, en el curso escolar de 1989-1990 se contaban 736, y en 1999-2000 son 903.
En un cierto momento hubo que pensar en un edificio exclusivo y autónomo que fuera únicamente destinado a escuela: lo que solo ha sido posible realizar plenamente durante los anos 1961-1964. De hecho, el nuevo inmueble ha comenzado a funcionar al inicio del curso escolar 1964-1965.
Refiriéndonos siempre a Belén y al ámbito de la actividad escolar, en la primera mitad del siglo pasado los Franciscanos han fundado también una escuela para muchachas, encomendando la parte didáctica y disciplinar a personal femenino del lugar. Sin embargo, se vio muy pronto la oportunidad, por no decir la necesidad, de dirigirse a un Instituto Religioso femenino, precisamente a las Hermanas de San José, que pudiera asegurar mejor la acción didáctico-educativa, garantizando también su continuidad. Dicha escuela femenina, siempre dependiente de la Custodia de Tierra Santa y en la que siguen desarrollando su preciosa labor directiva, didáctica y educativa las Hermanas de San José, en el curso escolar 1999-2000 es frecuentada por 975 alumnas.
Los Franciscanos, en materia de escuelas, han intentado contar en primer lugar con personal católico, del que son los principales responsables en el cargo; pero, al propio tiempo, no han descuidado acoger, en los limites de lo posible, incluso a los no-católicos y a los no-cristianos. A través de esta "apertura" son posibles contactos y diálogos con ambientes no exclusivamente familiares, que de ordinario no son fácilmente alcanzables por otras vías.


ASISTENCIA SANITARIA
  
Junto a la actividad pastoral y la didáctica, cobró vida también la asistencia sanitaria, la cual sólo en el siglo pasado pudo desarrollarse y organizarse de modo más continuo y eficiente. Una documentación suficiente a este propósito, que va desde la mitad del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, nos permite afirmar que en el Convento de Belén funcionó una Farmacia. Ateniéndonos a un testimonio de los años de fin de siglo, se llega también a saber que estaba "bien provista de medicamentos para las necesidades de una multitud de enfermos,que cotidianamente recibían los tratamientos de un médico Religioso y las correspondientes medicinas gratis". Habida cuenta del contexto y juzgando con parámetros actuales, se trataba más bien de un dispensario y de un servicio de urgencias con personal experto.
Bajo el gobierno inglés que sustituyó al turco, las farmacias en Palestina pudieron multiplicarse y cualificarse mejor; a1 mismo tiempo también el personal médico civil llegó a ser más numeroso y capacitado, por lo cual la actividad, en materia sanitaria, de los Franciscanos en Belén perdió la mayor parte de su importancia y de su razón de existir. Por eso, vista con realismo la nueva situación, se prefirió adoptar otras formas para ir al encuentro de los necesitados.
De estas formas la asistencia que logró perfilarse mejor, tomó cuerpo con ocasión del Centenario Antoniano (1931). Entonces el Párroco franciscano de aquel tiempo fundó la asociación "Juventud Antoniana" para mantener viva la devoción a San Antonio de Padua con el compromiso también de una vida más cristiana: devoción y compromiso cristiano, a su vez, que debía traducirse en obras concretas de caridad. Esta última finalidad se concretó en la apertura y subvención de un asilo para personas ancianas que se encontraran en situaciones particularmente difíciles. La iniciativa pudo configurarse mejor cuando, en 1943, se compró con tal fin una casa en una zona agradable de Belén. Esta casa se amplió en 1946 y también más tarde, aportando siempre algunas mejoras.
Ha sido posible realizarlo todo porque, bajo la dirección de los párrocos, dicha asociación parroquial se había dedicado a encontrar los medios necesarios para sostener la obra benéfica, cuya administración sostiene.

Texto: P. Metodio Brlek ofm


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Created / Updated Wednesday, December 21, 2004 at 18:14:30 by John Abela & E. Alliata
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