la tierra santa - revista bimestral de la custodia franciscana de tierra santa

01-02.1999 - versión online

La reina Ester

Giovanni Bissoli - Estudio bíblico de la Flagelación

LOS PEREGRINOS que llegan a Tierra Santa en esta estación del año se sorprenden al saber que ni judíos ni árabes conocen las fiestas de carnaval. No sabemos con exactitud el origen de este nombre. Acaso derive del latín "carnem levare", es decir, "quitar la carne", por el hecho de que en tiempos pasados estaba prohibido comer carne desde el principio de cuaresma hasta Pascua. Otros piensan que tiene origen en una fiesta pagana que se celebraba en Roma en honor de Saturno. En el curso de esta fiesta hombres y mujeres, disfrazados y vestidos con atuendos estrafalarios, recorrían las calles de la ciudad sobre un carro en forma de nave, el "currus navalis", cantando cánticos obscenos. Trasgredían además las normas propias de la vida social y ridiculizaban los poderes religiosos y civiles de la época. De todos modos, la cultura oriental no conoce cosa semejante.

EXISTE ENTRE LOS JUDIOS, sin embargo, una fiesta alegre, festiva, llamada purim, pero con significado diverso del carnaval. Purim significa literalmente "las suertes", o sea, el cambio de las suertes. El origen de esta fiesta se enlaza con los hechos ocurridos en el libro de Ester. Ester es el nombre persa de la heroína judía y significa Estrella, mientras que el nombre hebreo de Ester es Hadasa, término derivado de la palabra hebrea mirto. ¿Por qué la heroína judía cambió su nombre hebreo por el persa Ester? Los sucesos narrados en el libro de Ester son bien conocidos. El rey persa Asuero destituye a la reina Vasti, caída en desgracia, y acto seguido envía emisarios por todas las provincias del imperio para que le buscasen "las muchachas vírgenes más hermosas" (Est 2,3). Fue elegida reina una joven huérfana de raza hebrea llamada Hadasa, adoptada por su tío Mardoqueo. Pero la joven reina "no había dicho de qué raza era ni a qué familia pertenecía, porque Mardoqueo se lo había prohibido" (2,10). El secreto duró hasta que ella misma lo reveló con el fin de deshacer las intrigas del impío Amán, ministro del rey, que había determinado exterminar a todos los judíos del imperio "el día 13 del duodécimo mes, el de Adar" (3,13). Esta fecha, en cambio, marcó la ruina de Amán, cambió "las suertes".

LA PROVIDENCIA había dispuesto que la elevación de Ester a reina serviría para salvar a su pueblo del exterminio total. ¿Se trata de una historia? De todos modos la Biblia cuenta también cómo Moisés intercedió en el Sinaí en favor de su pueblo. En efecto, después de haber pecado, adorando el becerro de oro, el Señor quiso castigar a todo el pueblo israelita. Moisés respondió al Señor: "Te ruego que perdones su pecado, si no lo haces bárreme del libro donde tienes inscritos a los tuyos" (Ex 32,32).

En el caso de Ester, quien salva al pueblo es una mujer. Durante tres días y tres noches Ester ayunó y oró por su pueblo, cubriendo la cabeza con polvo y pidiendo también al pueblo que ayunase. Al tercer día Ester pasa a la acción. Se presenta al rey, "aun en contra de su orden y si he de morir, moriré" (4,16). La heroína judía renuncia a su vida de lujo y esplendor para compartir la suerte de su pueblo calumniado y perseguido.

EL RECUERDO DE ESTER permanece vivo hasta el día de hoy en Israel. En 1909 llegó a Tierra Santa una joven judía americana, Enriqueta Szold, acompañada de su madre. Las dos quedaron muy impresionadas de las precarias condiciones higiénicas en las que vivía la población en Palestina. Vueltas a su patria Enriqueta fundó una organización para elevar el nivel sanitario y educativo de las mujeres judías. Al año siguiente dos enfermeras de la nueva organización desembarcaron en Tierra Santa y se dedicaron a erradicar las enfermedades endémicas del país: el tracoma, la disentería, la fiebre tifoidea, la malaria y la tuberculosis. Hoy, en la zona de Ain Karem, se eleva el renombrado hospital Hadasa, perteneciente a la organización del mismo nombre. Esta organización fue fundada el 24 de febrero de 1912, exactamente en la fiesta de Purim.

LA SAGRADA ESCRITURA recuerda la belleza de Ester, pero celebra sobre todo su solidaridad con el pueblo exiliado, humillado y abandonado casi de Dios. Esta Ester que ora y obtiene la salvación de su pueblo, nos evoca otra figura de mujer e hija de Sión: María. María es la única criatura no tocada de pecado, pero su corazón fue traspasado por la espada del dolor. Tampoco María, desde su posición de reina de todo lo creado, nos olvida e intercede por nosotros para que nos salvemos.

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     Created / Updated Friday, January 15, 1999 at 01:31:46
     by John Abela ofm for the Maltese Province and the Custody of the Holy Land
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