'EL GOBIERNO ACTÚA CON UNA POLÍTICA DE DOBLE RASERO'

Muqtada al Sadr rechaza la exigencia del primer ministro iraquí de desarmar su milicia

El Mundo

8 de Agosto

BAGDAD - El clérigo radical chií Muqtada al Sadr ha desafiado la autoridad del primer ministro interino iraquí, Iyad Alaui, y ha rechazado la exigencia de que sus leales del "Ejército del Mahdi" depongan las armas.

"Ayer, Alaui pidió a Al Sadr que se sumara al proceso electoral, y hoy nos pide que desarmemos a nuestra milicia. Solo intenta pescar algo en aguas revueltas", ha dicho Hazim Al-Ajari, portavoz de Al Sadr, en declaraciones a la cadena de televisión por satélite Al Yazira.

Alaui ha regresado este domingo a Bagdad tras una visita de escasas dos horas a Nayaf, en la que trató de convencer al joven clérigo de que controle a sus milicianos, que combaten desde hace dos días con las fuerzas estadounidenses.

"El Ejército del Mahdi es una milicia popular con una carga de ideología. Ni siquiera la "Maryaiya chií" (Consejo Superior de Clérigos) nos ha pedido que la desarmemos", ha asegurado Al-Araji en una entrevista telefónica con la cadena, cuya actividad fue prohibida este fin de semana por el Gobierno interino.

El joven religioso, instigador de una cruenta insurrección armada contra las tropas estadounidenses el pasado mes de abril, ha reiterado que no desarmará a su milicia hasta que no se lo pidan los miembros de la Maryaiya, una de las máximas autoridades del Islam chií iraquí.

"El Gobierno iraquí actúa con una política de doble rasero", ha apostillado.

Intensos combates

En los últimos tres días, la ciudad santa chií de Nayaf ha sido escenario de intensos combates entre las fuerzas de Estados Unidos y la milicia de Al Sadr.

Alaui llegó a Nayaf, a unos 170 kilómetros al sur de Bagdad, acompañado de los ministros de Interior, Falah Al Naqib, y de Defensa, Hazem Shaalam, así como de su principal asesor en materia de seguridad, Muwaffaq al-Rubai.

"En la ciudad hay elementos que han roto la tregua y la ley", dijo el primer ministro iraquí antes de reunirse con el gobernador de Nayaf y una delegación de representantes de Al-Sadr.

A pesar de la presencia de Alaui, testigos oculares dijeron que numerosos milicianos chiís armados continuaban moviéndose por el casco viejo de Nayaf.

El mando militar de EEUU indicó el pasado viernes que 300 miembros de la milicia chiíes habían muerto durante dos jornadas de combates, los más intensos desde la tregua alcanzada el pasado junio.