8 de Agosto 2004
El Gobierno británico y la organización pro derechos humanos Amnistía
Internacional (AI) lamentaron hoy la decisión del Gobierno interino iraquí de
restablecer la pena de muerte.
"Si el Gobierno iraquí ha reintroducido
la pena capital, nosotros presionaremos para su abolición, al igual que haríamos
con otros estados que tienen la pena de muerte", afirmó un portavoz del
Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido. El Ejecutivo de Londres ya
había subrayado previamente su oposición a la pena de muerte, aunque también ha
indicado que es asunto de las autoridades de Irak la posible aplicación de ese
castigo al ex dictador Sadam Husein y sus colaboradores.
Por su parte,
Steve Ballinger, de la sección británica de AI, dijo que hoy es "un día triste
para las familias de quienes fueron ejecutados bajo (el régimen de) Sadam
Husein" porque el Gobierno provisional iraquí ha restablecido "las penas
inhumanas" del pasado. "La pena de muerte es cruel, inhumana y no ejerce ningún
efecto en los índices de crimen en los países en los que se usa", agregó
Ballinger.
El Gobierno interino iraquí reimplantó hoy la pena de muerte
para las personas declaradas culpables de atentar contra la seguridad nacional,
asesinato y secuestro, justificando que la medida es necesaria para frenar los
ataques insurgentes. La medida, que alcanza también a los convictos de
narcotráfico, fue anunciada por el ministro de Estado, Adnan Al Janabi, al día
siguiente de que el Ejecutivo declarara una amnistía limitada que excluye los
delitos de sangre.
La pena de muerte y la amnistía forman parte de la
estrategia que ha adoptado el Gobierno del primer ministro interino, Iyad Alaui,
con el propósito de acabar también con la criminalidad, incluido el secuestro de
personas.