biblioteca de MCITL

La Resurrección del Señor

y el tiempo de Pascua

Selecta ciclo aqui

CICLO A
CICLO B
CICLO C

CICLO A

La Resurrección del Señor
Hechos 10, 34. 37-43; Salmos 118;
Col 3, 1-4; Juan 20, 1-9

Hermanos en Cristo,

Resurrexit sicut dixit! Alleluia!

¡Este es el día que ha hecho el Señor, exultemos y gocémonos en él! (Sal 118, 24)

El día de la Resurrección: la nueva creación

"Jesús resucitó de entre los muertos 'el primer día de la semana' (Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1). En cuanto es el 'primer día', el día de la Resurrección de Cristo recuerda la primera creación. En cuanto es el "octavo día", que sigue al sábado, significa la nueva creación inaugurada con la resurrección de Cristo. Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor ('Hè kyriakè hèmera', 'dies dominica'), 'el domingo':

'Y celebramos esta reunión general el día primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y el día también en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos.' (San Justino, Apologiae, 1, 67,7.)" (CIC 2174)

Deseando encontrarte nuevamente aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la liturgia", Padre Cusick

(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


 

II Domingo de Pascua
Hechos 4, 32-35; Salmo 118; 1 Juan 5, 1-6; Juan 20, 19-31

Hermanos en Cristo,

Resurrexit sicut dixit! Alleluia!

¡Este es el día que ha hecho el Señor, exultemos y gocémonos en él! (Sal 118, 24)

Un regalo de Cristo resucitado es "el perdon de los pecados", como profesamos en la Profesión de la fe, por el poder de las llaves del Pedro.

"El Credo relaciona "el perdón de los pecados" con la profesión de fe en el Espíritu Santo. En efecto, Cristo resucitado confió a los apóstoles el poder de perdonar los pecados cuando les dio el Espíritu Santo." (CIC 984)

"El Bautismo es el primero y principal sacramento para el perdón de los pecados: nos une a Cristo muerto y resucitado y nos da el Espíritu Santo." (CIC 985)

"Por voluntad de Cristo, la Iglesia posee el poder de perdonar los pecados de los bautizados, y lo ejerce de forma habitual en el sacramento de la Penitencia por medio de los obispos y de los presbíteros." (CIC 986)

"En la remisión de los pecados, los sacerdotes y los sacramentos son meros instrumentos de los que quiere servirse nuestro Señor Jesucristo, único autor y dispensador de nuestra salvación, para borrar nuestras iniquidades y darnos la gracia de la justificatión." (CIC 987)

Deseando encontrarte nuevamente aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la liturgia", Padre Cusick
(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


THIRD Sunday of Easter, A

Acts 2, 14. 22-28; Psalm 16; 1 Pt 1, 17-21; Luke 24, 13-35

Brothers and Sisters in Christ,
Alleluia! Christ is risen!
We are led to the Easter Christ in the Eucharist by this beautiful and moving account of our Lord's appearance to the two disciples on the road to Emmaus, in the gospel according to Saint Luke, chapter twenty-four, verses thirteen to thirty-five. Shattered as they were by His crucifixion and death, news of which had been passed throughout the cities and towns from Jerusalem, the disciples were in need of the greatest gift this side of heaven, to fill them again with hope, to give them undying faith in the Risen Lord. And so the Catechism leads our thoughts to the presence of the risen Lord whom we worship, adore, praise and receive in the Mass, the "Lord's Supper."
The Sacrament of the Eucharist is known by this and other titles, discussed in the Catechism.
"The Lord's Supper, because of its connection with the supper which the Lord took with his disciples on the eve of his Passion and because it anticipates the wedding feast of the Lamb in the heavenly Jerusalem.(1Cor 11:20; Rev 19:9)
"The Breaking of Bread because Jesus used this rite, part of a Jewish meal, when as master of the table he blessed and distributed the bread, (Mt 14:19; 15:36; Mk 8:6,19) above all at the Last Supper. (Mt 26:26; 1 Cor 11:24) It is by this action that his disciples will recognize him after his Resurrection, (Luke 24:13-35) and it is this expression that the first Christians will use to designate their Eucharistic assemblies; (Acts 2:42, 26; 20:7, 11) by doing so they signified that all who eat the one broken bread, Christ, enter into communion with him and form but one body in him.(1 Cor 10:16-17)
"The Eucharistic assembly (synaxis), because the Eucharist is celebrated amid the assembly of the faithful, the visible expression of the Church. (1 Cor11: 17-34)
The Eucharist is the Easter Sacrament. In the Eucharist we meet, know and possess God incarnate, our Lord Jesus Christ.(CCC 1329) I look forward to meeting you here again next week, as, together, we "meet Christ in the liturgy" -Father Cusick (Publish with permission.)


CICLO B

La Resurrección del Señor, B

Hechos de los apóstoles 10, 34. 37-43; Salmo 118; Colosenses 3, 1-4; San Juan 20, 1-9

Carísimos hermanos en Cristo:

Resurrexit sicut dixit! Alleluia! Ha resucitado el Señor , tal como lo había anunciado! Aleluya!

Este es el Domingo de domingos. En este y todos los domingos nos identificamos como miembros del Cuerpo resucitado del Señor, la Iglesia, que como un solo pueblo adora a su Creador a través del Santo sacrificio Eucarístico.

Los primeros cristianos llamaban a este día el día del Sol tal como era la costumbre en todo el Imperio Romano. Pero para ellos este nombre tenía un significado mucho más profundo que para el resto de la población romana, para ellos el día del Sol era la celebración de la salida y ocaso de un astro feroz que cursaba el cielo. Para los cristianos sin embargo, era el día en que al levantarse el Sol recordaban la resurrección gloriosa del Hijo de Dios, verdadero Sol de justicia que ilumina nuestras vidas. Muchos hoy en día profanan habitualmente el día del Señor por la manera en que conducen sus vidas sin ni siquiera recordar la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Si nosotros deseamos vivir para siempre en la luz y el amor, debemos compartir desde ahora en el nuevo día de la Resurrección del Señor, y esto sólo lo hacemos cuando aprendemos a celebrar el día del Señor de una manera digna de acuerdo a la antigua tradición y disciplina cristiana de la comunión y siguiendo los mandatos de Cristo.

En el Sacrificio Eucarístico ofrecemos la oración perfecta de Cristo al Padre y es al mismo tiempo la manera perfecta de mantener el Día del Señor santo. Nuestra indiferencia hacía el Santo Sacrificio de la Misa nos condena a ser indiferentes con el mismo Cristo. La adoración en la Comunión Cristiana no es una opción más, entre las muchas que el mundo nos presenta, sino que expresa y hace presente la verdadera realidad e identidad de nosotros los cristianos. Sin el Señor, que se manifiesta en la Palabra y en el Sacramento, nos es imposible mirar al cielo y anhelar la felicidad eterna. Sin mi- Él nos advierte- no podes hacer nada. El Catecismo nos enseña que el día de la Resurrección es el comienzo de la nueva Creación.

"Jesús resucitó de entre los muertos 'el primer día de la semana' (Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1). En cuanto es el 'primer día', el día de la Resurrección de Cristo recuerda la primera creación. En cuanto es el "octavo día", que sigue al sábado, significa la nueva creación inaugurada con la resurrección de Cristo. Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor ('Hè kyriakè hèmera', 'dies dominica'), 'el domingo':

'Y celebramos esta reunión general el día primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y el día también en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos.' (San Justino, Apologiae, 1, 67,7.)" (CIC 2174)

Esperando encontrarte aquí la próxima semana para que, juntos, encontremos a Cristo en la liturgia, Padre Cusick

(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


II Domingo de Pascua
Hechos de los Apóstoles 4, 32-35; Salmo 118
San Juan 20, 19-31

Carísimos hermanos:

Hoy oímos que los apóstoles, prisioneros del temor, se habían encerrado por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo «La paz con vosotros.» .....dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; a quienes se los retengáis, les quedaran retenidos.»

En esta temporada de Pascua, los cristianos celebramos el regalo de la tercera persona de la Santísima Trinidad; el Espíritu Santo como fruto abundante de Cristo Resucitado. Hoy la Iglesia comparte en la Resurrección y la vida de Cristo por la efusión del Espíritu Santo que habita en nosotros. ¿Qué significa este regalo generoso de Cristo para su Iglesia? Significa que la paz de Cristo será siempre nuestra con el perdón de nuestros pecados.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la Iglesia a través de los siglos en el perdón de los pecados como regalo de salvación en el Espíritu Santo y así lo ha manifestado en el Credo. El Credo une el perdón de los pecados con la profesión de fe en el Espíritu Santo porque el Cristo Resucitado confió a los apóstoles el poder de perdonar los pecados. El bautismo es el primer sacramento del perdón de los pecados: este nos une a Cristo, quién murió y resucitó y nos regalo la presencia del Espíritu Santo. Por la voluntad de Cristo la Iglesia posee el poder de perdonar nuestros pecados después del bautismo a través de los obispos y los sacerdotes en el Sacramento de la Confesión.

En la remisión de los pecados, los sacerdotes y los sacramentos son meros instrumentos de los que quiere servirse nuestro Señor Jesucristo, único autor y dispensador de nuestra salvación, para borrar nuestras iniquidades y darnos la gracia de la justificación (CIC 984-987).

Si quieres ser preservado de toda ansiedad , tal como oramos en la Santa Misa, practica regularmente el Sacramento de la Confesión. La salvación empieza ahora en el poder liberador de Jesús que nos regala su perdón, que nos libera de nuestras ataduras, de nuestros temores y ansiedades a través de la Confesión, Sacramento pascual fruto de la Resurrección de Cristo Jesús. Celebremos la Pascua, Celebremos la Confesión. El Espíritu Santo te dará la paz y la confianza en el poder salvador de la pasión y Resurrección de Cristo.

Deseando encontrarte nuevamente aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la Liturgia," Padre Cusick

(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


III Domingo de Pascua, B
Hechos 3, 13-15, 17-19; Salmo 4; 1 Juan 2, 1-5; Lucas 24, 35-48

Hermanos en Cristo,

En la aldea de Emaús Jesús dio su Cuerpo y su Sangre en la celebración de la Eucaristía. Al partir el pan los discípulos encontraron a Cristo resucitado y el gozo de su Pascua: y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron (Lc 24, 30-31).

"Partir el pan" es un nombre antiguo para el sacrificio eucarístico de la Misa. Todos los católicos revivimos la maravilla y la grandeza de Emaús en cada Misa. Nosotros reconocemos a Jesús, el Señor de la manera más perfecta cuando el sacerdote actuando en la persona de Cristo, ofrece el Santo Sacrificio de la Misa. De esta manera encontramos la Resurrección de nuestro Señor como un evento histórico y transcendente. La tierra y los cielos se unen en Jesús el Dios- Hombre, cuando lo reconocemos en el Santo Sacrificio del Altar.

"El misterio de la resurrección de Cristo es un aconticimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobados como le atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: 'Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue speultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce' (! Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco. (Cf. Hch 9, 3-18)" (CIC 639)

Los evangelios recogen las apariciones del Cristo resucitado y nos dicen el pánico y el terror, del gozo y la maravilla de las santas mujeres y de los apóstoles al ver por primera vez a su Señor resucitado. Todo esto fue escrito para que lo sepamos y creamos, inclusive si nos enfrentamos a la dificultad de creer, tal y como seguramente los apóstoles se enfrentaron: Jesús, el Señor, verdaderamente se levantó de entre los muertos. Debemos a través de la gracia divina sobrepasar nuestras incredulidades, para abrazar así, la virtud de la fe, cada día con mayor dedicación y esfuerzo. Señor creo, pero ayuda mi poca fe Sin fe no podemos libremente escoger amar a Dios, tal como Él nos lo manda. Es a través de la virtud del amor en Cristo Jesús resucitado, que encontramos en fe, por la que esperamos compartir en la resurrección del Señor. Incluso en los bellos pasajes sobre Jesús en las sagradas escrituras se nos dice que sólo aquellos que entienden y aceptan en fe gozaran de la visión de Cristo resucitado. La fuente de la gracia es el regalo pascual de la Eucaristía.

"María Magdalena y las santas mujeres, que iban a embalsamar el cuerpo de Jesús enterrado a prisa en la tarde del Viernes Santo por la llegada del Sábado, fueron las primeras en encontrar al Resucitado (Sn Mc 16, 1; Sn Lc 24,21; Sn Jn 19, 31,42) . Así las mujeres fueron las primeras mensajeras de la Resurrección de Cristo para los propios apóstoles (Sn Lc 24, 9-10; Sn Mt 28, 9-10; Sn Jn 20, 11-18). Jesús se apareció en seguida a ellos, primero a Pedro, después a los Doce. Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos(1 Cor 15, 5; Sn Lc 22, 31-32), ve por tanto al Resucitado antes que los demás y sobre su testimonio se apoya la comunidad cuando exclama: ¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón! (Sn Lc 24, 34)"(CIC 641)

Se mensajero de la Resurrección; vive la gloria de la Pascua a través de los regalos trascendentes de fe, esperanza y caridad.

Deseando encontrarte nuevamente aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la Liturgia," Padre Cusick
(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


IV Domingo de Pascua, B
Hechos 4, 8-12; Salmo 117; 1 Juan 3, 1-2; Juan 10, 11-18

Hermanos en Cristo,

Alleluya! Cristo ha resucitado!

LA RESURRECCION, OBRA DE LA SANTISIMA TRINIDAD

La Resurrección de Cristo es objeto de fe en cuanto es una intervención trascendente de Dios mismo en la creación y en la historia. En ella, las tres Personas divinas actúan juntas a la vez y manifiestan su propria originalidad. Se realiza por el poder del Padre que 'ha resucitado' (Cf Hch 2, 24) a Cristo, su Hijo, y de este modo ha introducido de manera perfecta su humanidad--con su cuerpo--en la Trinidad. Jesús se revela definitivamente 'Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos' (Rom 1, 3-4). San Pablo insiste en la manifestación del poder de Dios (Cf Rm 6, 4; 2 Co 13, 4; Flp 3, 10; Ef 1, 19-22; Hb 7, 16) por la acción del Espíritu que ha vivificado la humanidad muerta de Jesús y la ha llamado al estado glorioso de Señor. (CIC 648)

Las llaves del Reino

En el colegio de los doce, Simón Pedro ocupa el primer lugar. (Cf Mc 3, 16; 9, 2; Lc 24, 34; 1 Co 15, 5) Jesús le confía una misión única. Gracias a una revelación del Padre, Pedro había confesado: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo'. Entonces Nuestro Señor le declaró: 'Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella' (Mt 16, 18). Cristo, 'Piedra viva' (1 P 2, 4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos. (Cf Lc 22, 32) (CIC 552)

Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica: 'A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos' (Mt 16, 19). El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia. Jesús, 'el Buen Pastor' (Jn 10,11)), confirmó este encargo después du su resurrección: 'Apacienta mis ovejas' (Jn 21, 15-17). El poder de 'atar y desatar' significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los apóstoles (Cf Mt 18,18) y particularmente por el de Pedro, el único a quien El confió explícitamente las llaves del Reino. (CIC 553)

Se mensajero de la Resurrección; vive la gloria de la Pascua a través de los regalos trascendentes de fe, esperanza y caridad.

Deseando encontrarte nuevamente aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la Liturgia," Padre Cusick
(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


V Domingo de Pascua, B
Hechos 9, 26-31; Salmo 21
1 Jn 3, 18-24; San Juan 15, 1-8

Carísimos hermanos en Cristo:

¡El Señor Resucitó Aleluya!

Jesús dijo: Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo
en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada (Jn 15,5).

El fruto evocado en estas palabras es la santidad de una vida hecha fecunda por
la unión con Cristo. Cuando creemos en Jesucristo, participamos en sus misterios y guardamos sus mandamientos, el Salvador mismo ama en nosotros a su Padre y a sus hermanos, nuestro Padre y nuestros hermanos. Su persona viene a ser, por obra del Espíritu, la norma viva e interior de nuestro obrar. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Jn 15,12) (CIC 2074).

Las ramas existen para sacar vida del tronco y así poder dar fruto. Al no poder
fructificar nos hacemos inservibles; cortados y desechados sólo somos buenos para atizar el fuego. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden (Jn 15,
6). Para que podamos vivir como ramas fructíferas, unidos a Cristo verdadero
tronco de vida, Él nos ha dado a la Iglesia, su cuerpo verdadero aquí en la tierra.

La misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de
Cristo y Templo del Espíritu Santo. Esta misión conjunta asocia desde ahora a los fieles de Cristo en su Comunión con el Padre en el Espíritu Santo: El Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia
Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su
mente para entender su muerte y su Resurrección. Les hace presente el Misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos a la Comunión con Dios, para que den mucho fruto (Jn 15, 5.8.16) (CIC 737).

La Iglesia no es simplemente un camino más, entre muchos otros que conducen a
Cristo, sino que es el verdadero camino hacia Cristo Jesús. Así la misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu Santo, sino que es su sacramento: con todo su ser y en todos sus miembros ha sido enviada para anunciar
y dar testimonio, para actualizar y extender el Ministerio de la Comunión de la
Santísima Trinidad (CIC 738).

San Cirilo de Alejandría nos enseña porque la comunión con Dios trino sucede con
toda su plenitud, máximo esplendor y de la manera más perfecta en esta vida cuando participamos en la Iglesia: una, santa, católica y apostólica. Todos nosotros que hemos recibido el mismo el mismo y único espíritu, a saber, el
Espíritu Santo, nos hemos fundido entre nosotros y con Dios. Ya que por mucho
que nosotros seamos numerosos separadamente y que Cristo haga que el Espíritu único e indivisible lleva por sí mismo a la unidad a aquellos que son distintos entre sí...y hace que todos aparezcan como una sola cosa en Él. Y de la misma manera el Espíritu de Dios que habita en todos, único e indivisible, los lleva a todos a la unidad espiritual (CCC 738). Querido hermano busca diariamente la oportunidad de participar en la liturgia; saca del Sacrificio Eucarístico la vida, Sangre de Cristo, verdadera vid, para que podamos entonces producir el fruto imperecedero de la vida eterna.

Deseando encontrarte aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a
Cristo en la liturgia", Padre Cusick

(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


VI Domingo de Pascua, B

Hechos 10, 25-26. 34-35. 44-48; Salmo 98 (97); 1 Juan 4, 7-10; Juan 15, 9-17

¡El Señor Resucitó Aleluya!
Nuestro reflexion:
"La practica de la vida moral animada por la caridad da al cristiano la libertad espiritual de los hijos deDios. Este no se halla ante Dios como un esclavo, en el temor servil, ni como el mercenario en busca de un jornal, sino como un hijo que responde al amor del 'que nos amó primero'. (1 Jn 4, 19)" (CIC 1828)

San Basilio de Cesarea en Capadocia esribes:
"O nos apartamos del mal por temor del castigo y estamos en la disposición del esclavo, o buscamos el incentivo de la recompensa y nos parecemos a mercenarios, o finalmente obedecemos por el bien mismo del amor del que manda...y entonces estamos en la disposición de hijos." (CIC 1828)

Oremos: Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, y que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen

Deseando encontrarte aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la liturgia," Padre Cusick
(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


VII Domingo de Pascua, B
Hechos 1, 15-17. 20-26; Salmo 102; 1 Juan 4, 11-16; Juan 17, 11-19

¡El Señor Resucitó Aleluya!

Nuestro reflexion:

"...el Nombre de Dios Santo se nos ha revelado y dado, en la carne, en Jesús, como Salvador: (Cf. Mt 1,21; Lc 1,31) revelado por lo que El es, por su Palabra y por su Sacrificio. (Cf. Jn 8, 28; 17, 8; 17, 17-19) Esto es el núcleo de su oración sacerdotal: 'Padre santo...por ellos me consagro a mí mismo, para que ellos también sean consagrados en la verdad' (Jn 17, 19). Jesús nos 'manifiesta' el Nombre del Padre (Cf. Jn 17, 6) porque 'santifica' El mismo su Nombre. (Cf. Ez 20, 39; 36, 20-21) Al terminar su Pascua, el Padre le da el Nombre que está sobre todo nombre: Jesús es 'Señor para gloria de Dios Padre' (Flp 2, 9-11). (CIC 2812)

En la oracion "Padre Nuestro" dicemos "Y libranos del mal". "...En esta petición, el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El 'diablo' ('dia-bolos') es aquél que 'se atraviesa' en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo." (CIC 2851)

Oremos: Escucha, Señor, nustras plegarias y, ya que confesamos que Cristo, el Salvador de los hombres, vive junto a ti en la gloria, haz que le sintamos presente también entre nosotros hasta el fin de los tiempos, como él mismo nos lo prometió. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen

Deseando encontrarte aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la liturgia," Padre Cusick

(Publicas con permiso.) www.christusrex.org/www1/mcitl/


YEAR C