Encontremos a Cristo en la Liturgia

Tiempo Ordinario, Domingos II - XII, Ciclo C
1998, 2001, 2004

Selecta liturgia acqui

Domingos II - V
Domingos VI -IX
Domingos X - XII

Domingos II - V

Domingo II

Isaias 62: 1-5; Salmo 96, 1-3, 7-10; 1 Corintios 12: 4-11; San Juan 2: 1-11

Nuestra Madre ha intercedido por quienes se han acercado a su Hijo Divino desde el principio de su vida publica y ministerial (o sacerdocio). María fue invitada a las bodas de Caná, a las cuales fueron tambien invitados Jesucristo y sus discípulos. Nuestra Madre informa a Jesús «les falta vino» y aunque Él, vacilando, dice «no ha llegado mi hora todavía» pero, sin embargo, consiente en los deseos de su Madre. Él se digna conceder a lo que le pide su Madre. La Virgen dice a los sirvientes «haced todo lo que El les diga». También, nuestra Madre nos invita a la obediencia . Para tener la santidad perfecta, se necesita obediencia a Jesucristo en todas las cosas». (San Tomás de Aquino, Comm. En San Juan, en loc.). El Señor es condescendiente a los deseos de su Madre como a los necesidades de los convivados y, entonces, convierte el agua en vino.

(Segundo Concilio Vaticano, Lumen gentium, 58).

«En las bodas de Caná, otra vez María aparece como la Virgen rezando: cuando, con discreción, a Jesucristo le habló de una necesidad temporal, obtiene ella un efecto de gracia, es decir que Jesucristo, haciendo ya el primer de sus signos (milagros), confirma en su discípulos la fe en Él» (Paulo VI, Marialis cultus, 18).

(San Alphonsus Mary Ligouri, Sermones del Domingo, 48).

Con la intervencion de Dios, María es la sola Medianera por nosotros, nuestra Madre en orden de gracia (mira CIC 967-970) exactamente como lo era en las bodas de Caná.

Mira CIC 969.

Deseando encontrarte nuevamente aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la liturgia", Padre Cusick

(Mira tambien paragraficos 333, 437, 448, 486, 515, 525, 559, 695, 725 en el Catecismo de la Iglesia Catolica.) (Publica con permiso.)

http://www.christusrex.org/www1/mcitl/


III

Nehemas 8, 2-4, 5-6, 8-10; Salmo 19, 8.9.10.15; 1 Corintios 12, 12-30; San Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

El profeta Isaías proclamó la venida del Mesías, Jesucristo, el «Ungido». Con cada fibra de su ser, el Señor sabe quien Él es : Él es el Dios-hombre, el Mesías divino predicho y ensalzado por los profetas santos. El Señor lee las palabras del profeta Isaías a la gente reunida en la sinagoga para que sepa todo el mundo la verdad a proposito de su divinidad : Él dice : «Hoy, ha sido cumplida en su oído la Sagrada Escritura(Lk 4 : 21)
Mira CIC 713.
Mira CIC 714.
Mira CIC 715.
Vivimos nuestro amor por el Señor cuando, llenos de confianza, afirmamos a todos los que encontramos que Él es el Señor, que Él es Dios. Así, si declaramos a todos que el Salvador es divino, sabrán ellos que los amamos, Él, el único que tiene capacidad para perdonar nuestros pecados, curarnos y alzarnos hacia la santidad y la felicidad.

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(Mira tambien paragraficos en el Catecismo de la Iglesia Catolica.) (Publica con permiso.)

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Domingo IV

Jeremias 1. 4-5, 17-19; Salmo 71. 1-6, 15-17; 1 Corintios 12:31--13:13; San Lucas 4. 21-30

Mientras Jesús instruía entre fariseos y profesores of the ley, otros llegaron llevando un hombre paralizado delante de Jesucristo, bajandole del techo de la casa. «Cuando Jesucristo vió la fe que tenían ellos, le dijó al hombre : «Hombre, tus pecados te son perdonados». (Lc 4, 20) Por consiguiente, los escribas and fariseos denunciaron de blasfemia al Señor. «Quién es él que dice blasfemias ?  Quién puede perdonar los pecados sino Dios sólo? » (Lc l4, 21)

No había ningun signo exterior para que se vea la transformación profunda que había ocurrido en el hombre paralizado. El Señor deseaba asegurarse que los escribas como los fariseos y la gente presente no se equivoquen a propósito de su identidad en calidad de Señor y de Mesías, el Hijo de Jesucristo, Él quien perdona los pecados porque es de una única sustancia con Dios el Padre. Todos pueden decir al otro, «sus pecados les son perdonados» pero sólo hay una persona cuyas palabras son verdad, una persona quien puede decir eso y como sello de prueba, dice palabras que pueden curar. «Pero, que saben que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar los pecados» -- Él dice al hombre paralizado --«yo te digo, levantate, toma tu camastro y vete.» (Lk 4, 23-24)

Mira CIC 587.

Mira CIC 589.

Mira CIC 590.

Que sea curado el hombre paralizado era una dádiva de misericordia no sólo para él, sino tambien para las autoridades religiosas quienes negaban reconocer la dividinad de Jesucristo, Él de quien viene toda su propia autoridad.

Mira CIC 591.

«Dios, Padre de merced, por la muerte y la resureccion de su Hijo, se ha reconciliado al mundo y enviado al Espíritu Santo entre nosotros para que perdone nuestros pecados...» (de la formula de absolución, el Rito de Confesión...) El sacerdote dice esas palabras de absolución porque comparte el poder de redimir de Jesucristo, el Sacerdote Supremo por medio del poder del Espíritu Santo derramado por Jesucristo sobre la Iglesia.

Se necesita la muerte de alguien y la virtud de humildad de cada uno de nosotros para someterse a la autoridad divina de Jesucristo, Nuestro Señor, Él quien tiene «autoridad en este mundo para perdonar nuestros pecados». Nos sometemos cada vez que reconocemos nuestra maldad y que buscamos a un sacerdote para el sacramento de penitencia y de reconciliación. No podemos tener ninguna dirección del parte de Jesucristo, ninguna partición de su compasión, a menos que reconozcamos que el Señor concedió su propia autoridad para alcanzar a sus apóstoles, para bautizarlos y también perdonarles sus pecados. La presencia y el poder de Jesucristo se vuelven reales y efectivos para nosotros en el sacramento del perdón por los sacerdotes ordenados, el «Alter Christus». «Toda autoridad en el cielo como en la tierra me ha sido dada. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas naciones, baurizandolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñandoles para que observen todo lo que les he mandado a uds. ; y así, estoy con uds. para siempre, hasta el final de los tiempos.» (Mt 28, 18-20)

Deseando encontrarte nuevamente aquí la próxima semana para que, juntos, "encontremos a Cristo en la liturgia", Padre Cusick

(Mira tambien nos. 436, 1286 in el Catecismo de la Iglesia Catolica.)

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DOMINGO V

Isaías 6. 1-2a, 3-8; Salmo 138. 1-5, 7-8; 1 Corintios 15:1-11; San Lucas 5. 1-11

(Lc 5, 4-5)

(Lc 5, 5)

(Lc 5, 8)
(Cf. Ex 3:5-6)(Isa 6:5) (Lc 5:8) (Os 11:9) (1 Jn 3: 19-20)

(CIC 208)
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Domingos VI - IX


VI

Jeremías 17. 5-8; Salmo 1. 1-4, 6; 1 Corintios 15:12, 16-20; San Lucas 6. 17, 20-26

(Centesimus Annus 57; cf. Lc 6: 20-22, Mt 8: 20; Mc 12:41-44)(Efes 4:28) (Cf CA 57)

(CIC 2444)

(Mira tambien nos. 2546, 2547 in el Catecismo de la Iglesia Catolica.)


VII

1 Samuel 26.2,7-9,12-13,22-23; Salmo 103. 1-4,8,10,12-13; 1 Corintios 15:45-49; San. Lucas 6. 27-38

(Lc 6, 27-29)

(Catecismo de el Concilio de Trent, IV, 14, 19)

(Lc 23:34)

(San Tomas de Aquin, STh II-II, 64,7, corp. art.) (CIC 2263)

(San Tomas de Aquin, STh II-II, 64,7, corp. art.) (CIC 2264)

(CIC 2265)

(Jn 18:22ff)(Hechos 16:22f). (Commentario sobre San Juan, 18, 37).

(Mira tambien nos. 1458, 1669, 1789, 1970, 2842 en el Catecismo de la Iglesia Catolica.)
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VIII


IX


Domingos X - XII


X


XI

 

 


XII