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| Lugar de la Crucifixión |
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SINTESIS
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Todos los peregrinos de la Ciudad Santa de Jerusalén hacen todo lo posible para visitar el lugar más sagrado de la cristiandad. Al llegar a Jerusalén nos sentimos impelidos a través de las murallas turcas que rodean la Ciudad Antigua y mientras tanto nos repetimos a nosotros mismos las palabras del salmista "que alegria cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor" (Salmo 122,1) y continuamos caminando hacia "la tumba del Señor".
Más tarde nos encontramos en una plaza milenaria, frente a la fachada envejecida por el paso del tiempo. Empezamos a preguntarnos como es posible que en este lugar hubiera una colina, un jardín y una tumba. Podemos caer en la tentación de ignorar lo que los guías nos están diciendo por la emoción de lo que estamos experimentado.
Esto resulta demasiado para lo que esperabamos. ¿A dónde hemos llegado? ¿Es éste el lugar que ha tenido tanta importancia durante siglos? ¿Es esto lo que esperabamos ver? Entonces, de repente, comprendemos y comenzamos a interiorizar lo que vamos percibiendo a nuestro alrededor.
AQUÍ, en este lugar, un acontecimiento importante tuvo lugar. Un acontecimiento de LUZ, una realidad VITAL, el misterio de la SALVACIÓN. Caminamos hacia la gastada aedicula sobre la Tumba vacía y en cuanto entramos, casi alcanzamos a oir interiormente el eco ¡Ha resucitado! ¡no está aquí!". Nos arrodillamos… y sin darnos casi cuenta de todo lo que nos rodea, somos conscientes de que estamos en la Tumba en donde Jesús estuvo muerto y desde la cual el Señor triunfó sobre los poderes del mal y el poder de la muerte. ¡Dónde, oh muerte, está tu aguijón!" (1 Corintios 15, 55).
Cuando nos arrodillamos en silencio, oimos la voz de Pedro proclamando: "Dios lo levantó de entre los muertos, liberándolo de la agonía de la muerte, porque para la muerte resultaba imposible conservar su poder sobre él(Hechos 2, 24) o la voz de Pablo: "Por lo tanto fuimos enterrados con él a través del bautismo en la muerte para que, del mismo modo que Cristo fue levantado de entre los muertos a través de la gloria del Padre, también nosotros podamos vivir una nueva vida" (Rm 6,4). Y cuando salimos de la Tumba nos damos cuenta que estamos en la Nueva Casa del Señor en el lugar en el que la "nueva y eterna Alianza" fue establecida entre Dios y la humanidad a través de Jesucristo
En ese momento empezamos a apreciar las idas y venidas de la gente de diferentes nacionalidades.
Superado el asombro inicial deseamos saber más, compreder cómo es el lugar y cómo ha sido la historia de la Iglesia más importante de la cristiandad.
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© Text prepared by John Abela ofm based on articles and research
by Virgilio Corbo ofm, Michele
Piccirillo ofm and Eugenio Alliata ofm
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