200. La Palabra de Vida. Lo que existía desde el principio en Dios. Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos oído, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, os lo anunciamos, para que tambien vosotros estéis en comunión con nosotros y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. - Pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba vuelta hacia el Padre y que se nos manifestó. - Y est es el mensaje que hemos oído de él: Dios es luz, en él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero si caminamos en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado. 201. Amor a los hermanos. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, esta aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, no sabe a donde va porque las tinieblas han segado sus ojos. En esto hemos conocido lo que es Amor: En que él dio su vida por nosotros. Tambien nosotros debemos dar la vida por los hermanos. Este es el mensaje que hemos recibido desde el principio: Que nos amemos los unos a los otros. Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó. 202. Hijos de Dios. Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡ Pues lo somos !. El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos: Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a si mismo, como él es puro. Queridos: Si Dios nos amó de esta manera, tambien nosotros debemos amarnos unos a otros. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en el. Dios es amor y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en el. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. 203. El nos amó primero. En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene, en que envió a su Hijo Unico para que viviéramos por medio de él. Queridos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Si alguno dice: Amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, como puede mar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: Quien ama a Dios, ame tambien a su hermano. 204. Nuestra fe. Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios. Y todo el que ama a aquel que da el ser ama tambien al que ha nacido de él. Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. Pues ¿ Quien es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios ?. Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, que ha testimoniado a cerca de su Hijo. Y este es el testimonio que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene el Hijo, no tiene la vida. 205. Testigos de Cristo. La Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, su resurrección y ascensión a los cielos , la promesa y el envío del Espíritu Santo son el núcleo de hechos de salvación de los que somos primero beneficiarios y después testigos. Un doble movimiento, primero de acercamiento a Dios para llenarnos de él y luego de expansión para comunicarlo a los demás, caracteriza al espíritu de preparación del Jubileo de año 2000. Como el mismo Jesús lo encomendó a sus discípulos cuando volvió a reunirlos después de su gloriosa resurrección: “ Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo y seréis mis testigos en toda Jerusalén y hasta los últimos confines de la tierra ”. Redimidos por Dios, nos convertimos en testigos de Cristo y heraldos de su Evangelio, en nuestro hogar, dentro de nuestro trabajo, en nuestra Iglesia Particular y con todas las gentes sin limite alguno. 206. Que nuestro Señor sea más conocido y amado. La preparación al jubileo de año 2000 ha de contribuir a que el Señor sea más conocido y amado primero por nosotros los que creemos en Jesús el Hijo de Dios y luego por todos, aun por los indiferentes y los que todavía no han escuchado su mensaje de salvación. La fe y el amor a Jesús deberán llevarnos a CUMPLIR SU MANDATO DE AMARNOS LOS UNOS A LOS OTROS y de allí a la Bienaventuranza eterna: “ Venid benditos de mi Padre al lugar que os tiene preparado desde antes de la creación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer...” Pero los que se nieguen a creer, no podrán superar la seducción de este mundo, vivirán según sus pasiones cometiendo impiedades y no podrán cumplir su mandato de amor a sus hermanos, terminando por recibir la sentencia de eterna condenación: “ Apartaos de mi malditos al fuego eterno preparado para Luzbel y sus ángeles, porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber ”. 207. Jesucristo único Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre. La preparación a la celebración del jubileo del año 2000 está dedicada este año a la reflexión sobre Cristo “ Verbo del Padre, hecho hombre por obra del Espíritu Santo ”. Celebrará la venida al mundo del Hijo de Dios, misterio de salvación para todo el genero humano. El centro de la reflexión será el conocimiento profundo y el amor a Cristo descubierto como nuestro Dios y Salvador, la profundización en el misterio de su Encarnación y la necesidad de la fe en Él para la salvación. Todo deberá mirar al objetivo prioritario del Jubileo que es el fortalecimiento de la fe y del testimonio de los cristianos para suscitar en cada fiel un verdadero anhelo de conversión y renovación en un clima de oración siempre más intensa y de acogida solidaria al prójimo, especialmente al más necesitado. 208. Vida fraterna. La vida fraterna del cristiano tiene su origen en la confesión de su fe en el misterio de la Santísima Trinidad y de su amor por nosotros: del Padre que toma como suya a la única familia humana; del Hijo que vino a realizar la fraternidad de un mundo dividido; del Espíritu que es vinculo de comunión y unidad en la Iglesia. El primer fruto de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés es la formación de la comunidad de los creyentes: Estos se convierten en una comunidad de hermanos reunidos en el nombre del Señor. La comunión manifiesta la presencia del Espíritu y se concreta en las practicas fundamentales de la vida de los primeros cristianos: La enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración en común, como momento privilegiado en el que se revela y manifiesta la presencia y la acción de Dios para realizar la salvación en la historia. 209. Dimensión comunitaria del seguimiento de Jesús. En la vida comunitaria, es el Espíritu quien introduce en la comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. En realidad la Iglesia es esencialmente misterio de comunión: “ muchedumbre reunida por la unidad del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo ” Dentro de la Iglesia, la vida comunitaria se vive siempre en medio de conflictos porque el Evangelio anuncia y revela la voluntad de Dios y, por tanto desaprueba y denuncia las opiniones y decisiones puramente humanas contrarias al Espíritu. Y porque en el interior de las comunidades mismas hay siempre debilidades e incoherencias. Pero todo esto no le quita su valor salvifico, antes lo acrecienta: Impulsada continuamente hacia el Padre mediante un amor alimentado con la Palabra y la Eucaristía y guiado por el Espíritu que une el presente al futuro impulsando a la comunión plena de la cual es primicia y arras, la vida fraterna refleja la hondura y riqueza de la Trinidad fuente y modelo de la fraternidad de los seres humanos . 210. Dimensión cristologica de la vida cristiana. La carta apostólica Tercio Milenio Adveniente nos orienta a vivir en forma particular la dimensión cristologica de la vida cristiana: Esta es esencialmente un seguimiento de Jesús. El seguimiento es una respuesta libre a una llamada gratuita. El primer encuentro de Jesús con las personas, al iniciar la predicación de la Buena Noticia, desemboca en una llamada al seguimiento. Hay que dejar muchas cosas para seguir a Jesús, hay que romper los lazos que impiden su seguimiento, hay que aceptar y adherirse a la comunidad de sus seguidores. El caminar detrás de Jesús se va convirtiendo poco a poco, en una vida en comunión con Él, aceptando sus enseñanzas y entregándose a su persona y a su obra. El seguimiento se va realizando en forma gradual. Va madurando lentamente en los altibajos de la respuesta humana y en la fe y el amor confiado, se reconocen y asumen las debilidades e infidelidades como parte de la propia historia. 211. Don gratuito. La reflexión sobre el sentido del seguimiento de Jesús en los Evangelios nos lleva, ante todo, a constatar que fruto de un llamamiento gratuito de Dios. Esto conduce a vivir la experiencia de la gratuidad de Dios, que hace posible evitar la autosuficiencia y el desaliento. Seguir a Jesús significa renovar en nosotros su propia experiencia, trabajar por lo que el trabajo y estar dispuestos pasar lo que él pasó. El Experimentó a Dios como Padre, a los demás como hermanos y hermanas y al mundo como lugar de encuentro con Dios y con los hermanos. Jesús trabajó por la liberación total del ser humano y pasó por la incomprensión, la persecución, la muerte y mediente ella alcanzo nuestra propia resurrección. 212. Perspectiva trinitaria. Las obras externas de Dios, son todas comunes a las Tres Divinas Personas. Un solo Dios creador, dueño y señor de todo cuanto existe en el cielo y en la tierra, del que, como creaturas, somos colaboradores cuando hacemos mas hermosa útil y admirable la obra de sus manos. Pero en la vida interna de la Comunidad Divina las operaciones de cada persona son distintas y propias de cada una de las Tres Divinas Personas : Solo el Padre engendra, por el conocimiento a su propio Hijo; solo el Hijo es engendrado desde siempre en el seno del Padre. Solo el Padre y el Hijo aspiran al Espíritu Santo por el amor; y solo el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo desde siempre y por siempre. Esta comunidad de vida divina es la que es propia de Jesús, en cuanto Dios , y de la que participa en cuanto hombre por el misterio insondable de su encarnación, y con el su Iglesia adquirida con el precio de su muerte y resurrección y en ella nosotros que llamamos Padre a Dios, hermano a Jesús nuestro Salvador y fuente de vida eterna al Espíritu Santo que habita en nuestras almas. La Iglesia, fincada en la Trinidad Santísima, es la comunidad de seguidores de Jesús. En ella Cristo resucitado sigue presente en la historia y el la envía como pueblo profético que anuncia el Evangelio para proclamar sus exigencias y denunciar todo lo que se opone a el para renovar el mundo según el designio original de Dios. 213. La comunidad de los seguidores de Jesús. La comunión en Cristo y la vocación a formar la comunidad eclesial crean vínculos fraternos entre sus seguidores. El amor al prójimo hermano debe ser como el de Jesús, la fraternidad cristiana, que se origina en el llamado a seguirlo, encuentra en el Maestro-Cristo y en sus enseñanzas. la expresión concreta de la gratuidad, la universalidad y la entrega total que deben caracterizarla. La comunión de corazones y el compartir los bienes aparecen como el ideal para los cristianos de todos los tiempos. 214. Compromiso con la justicia. Llamada a la construcción de una sociedad fraternal donde los hijos participen en su propia edificación y en el goce de los bienes que Dios creo para todos, la Iglesia está obligada a denunciar y a colaborar en la lucha para quitar los hechos y las estructuras de injusticia donde opera el misterio de iniquidad en la vida personal y social. Ante la gravedad de la situación generalizada de injusticia y con el nacimiento de una nueva conciencia social misionera, el seguimiento de Jesús y su opción preferencial por los pobres, ha vuelto a tomar dimensiones fuertes de solidaridad y compromiso con los que sufren la opresión , cuestionando los sistemas que generan la injusticia y comprometiéndose a trabajar por la promoción humana, la liberación individual y el desarrollo social sobretodo entre los más oprimidos y los más necesitados . 215. Volver a la Escritura. Tercio Milenio Adveniente invita a todos los cristianos a que durante primer año de preparación próxima al Jubileo “ vuelvan con renovado interés a la Sagrada Escritura ”, con todos los medios que se organizan hoy en todas partes. Esto los llevará a conocer la verdadera identidad de Cristo. La escucha de la Palabra de Dios en la Escritura y en la vida, como primer fuente de la vida espiritual, alimenta una relación personal con el Dios vivo que nos muestra su voluntad salvifica y santificadora. manifestándonos la naturaleza de su Hijo unigénito y su proyecto de salvación en Cristo para toda la humanidad. De la meditación de la Palabra de Dios y de los misterios de Cristo en particular, nacen la intensidad de la contemplación y el ardor de la actividad apostólica que no es otra cosa que la vida en Cristo que se acoge por la fe, se expresa en la caridad y nos lleva compartir nuestra esperanza.. 216. Vida en el Espíritu. La vida cristiana ES una “vida en el Espíritu ”, a la escucha de lo que el dice, para poder responder a los designios del Padre y seguir a Jesús “tal como se propone en el Evangelio”. Uno de los más grandes desafíos que enfrenta la Iglesia de hoy ante la secularización de la vida, es el de renovar su espiritualidad, que no es otra cosa que la “vida en Cristo” o “vida en el Espíritu” a la que tendremos que llegar por la escucha y la fidelidad a la Palabra de Dios en la Escritura y en la vida y por la docilidad al Espíritu Santo, fuente de vida eterna, que continua en nuestro interior la obra salvadora del Padre hasta llevarla a su plena realización mediante el sublime conocimiento de Cristo y la aceptación de su persona y de su obra en nuestra propia existencia. 217. A partir de la vida. Para poder permanecer a la escucha de la Palabra de Dios, se requiere partir de la vida a la Palabra , y de esta a la vida. Arrancar de los problemas de la vida, de los cuestionaminentos que brotan de la realidad para interrogar a la Escritura en una actitud de búsqueda y de apertura para escuchar su mensaje que se encuentra en el acercamiento a su sentido histórico literal y a partir de el encontrar el sentido para nosotros en las circunstancias de nuestra vida. Otro requisito importante es el esfuerzo por vivir las exigencias de la Palabra y no solo como individuos a quienes Dios interpela, sino tambien como familia, como pueblo de hermanos que comparten el mundo en concordancia con el proyecto de Dios sobre él.. 218. Los signos de Dios. La lectura de los acontecimientos como voz de Dios impulsa al pueblo de cristiano a discernir en los signos de los tiempos y a descubrir en los más profundos anhelos y problemas de los seres humanos el plan de Dios en la construcción de una sociedad humana justa y fraterna. Descubrir en todo a Dios, buscar su voluntad en los acontecimientos, contemplar a Cristo en todas las personas y valorar debidamente la realidad en si misma y en su relación con lo definitivo, subrayan la importancia que tiene en la vida cristiana el discernir y llevar a cabo lo que Dios va pidiendo. La conexión entre la vida y la Biblia hace crecer en la dimensión contemplativa que da sentido a la existencia y a la historia en todas las circunstancias: La realidad se hará transparente y se podrá descubrir a Dios en todo, compartir a otros la propia experiencia de Dios, discernir sus caminos y mantener permanentemente el dinamismo de la conversión y de la esperanza. 219. Fidelidad a la Palabra. La escucha de la Palabra de Dios es algo tan fundamental en la vida cristiana, que esta ligada a todo el desarrollo y crecimiento de la vida personal y comunitaria y de su misión profética. La puesta en practica de lo que Dios pide es en la Sagrada Escritura el medio para profundizar existencialmente todas las implicaciones de la Palabra: Se requiere superar la superficialidad y tener un corazón libre de las preocupaciones, las riquezas, el egoísmo, los placeres. La condición básica para acoger la Palabra de Dios es poner a Dios en el centro de nuestra vida en todas las circunstancias, amarlo con radicalidad total y esto implica superar toda idolatría y amarlo con todo el corazón y con todas las fuerzas: “ Escucha, Israel: Yahveh es nuestro Dios, Yahve es único. Amaras a Yahve tu Dios, con todo tu corazón, con todo tu ser, con toda tu fuerza ”. Esta es la puerta de entrada para todo lo que debe ser escuchado, y señala la condición básica par acoger la Palabra de Dios. 220. Los designios de Dios. La escucha de la Palabra debe llevar al cristiano a través del discernimiento de su santísima voluntad a ser una persona abierta a los designios de Dios que va descubriendo en la búsqueda activa de la voluntad de Dios, iluminada por la Palabra. En frases muy sencillas resume San Ignacio la forma de descubrir esa divina voluntad: ¿ Señor que quieres que haga ?. - ¿Que aconsejaría yo a otro en iguales circunstancia? - Cuando me presente delante de ti :¿ Que me gustaría haber hecho ? Ser personas abiertas a los designios de Dios implica el reconocer la gratuidad y el absoluto dominio de Dios sobre todos sus dones y que el es el principal actor de su obra salvadora y puede realizarla como el quiera. Nuestra parte será buscar su voluntad y cumplirla, ello nos librara de dos grandes peligros: La autosuficiencia y el desanimo. ¡ Cuan grande es la fortaleza del que solo busca la voluntad de Dios!. 221. Renovación personal. El papa nos invita como preparación para recibir la gracia del gran Jubileo del año 2000. a la conversión y a la renovación personal en un clima de oración siempre más intensa, y de solidaria acogida al prójimo, especialmente al más necesitado. Buscar ante todo el Reino de Dios es ante todo una llamada a la plena conversión en la renuncia de si mismo en la respuesta de amor y entrega total a Cristo. Las llamadas de Dios se perciben en la realidad de cada día, examinada a la luz de la fe :En al escritura encontramos como una constante la preocupación de responder a lo que Dios va pidiendo en la historia muchas veces sin saber a donde ir, como Abraham que salió obedeciendo a Dios. Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles a lo largo de toda la historia de la Iglesia. 222. Experiencia gradual. Una característica de nuestra respuesta a Dios es la gradualidad y porque negarlo los altibajos tan de acuerdo a nuestra fragilidad humana. No todo es claro desde el primer día en la vida del cristiano: Al confrontar la Palabra de Dios en la Escritura con la Palabra de Dios en la vida exige abandonar la postura anterior o al menos modificarla y completarla. El desarrollo de la revelación en la historia de la salvación tiene como finalidad suscitar una respuesta de los individuos y del pueblo a la acción fiel y misericordiosa de Dios de modo nuevo y diferente en cada uno de los pasos de acercamiento para conseguir que el pueblo vuelva a descubrir que Él es el único absoluto y vuelva a colocarlo en el centro de su vida. La pedagogía de Dios a lo largo de toda una historia vivida por su pueblo, ayuda a supera los elementos imperfectos y temporales con nuevos desafíos y una revelación que se realiza poco a poco hasta culminar en Cristo. 223. El papel de los profetas. Los profetas buscaron siempre respuestas nuevas a situaciones nuevas. Vivieron comprometidos con Dios y con la época en que vivieron. Denunciaron las injusticias, proclamaron el juicio de Dios y anunciaron un futuro mejor fruto del don de Dios y de la colaboración humana. El papel de los profetas en los momentos de crisis fue el de ser “conciencia” del Pueblo de Dios. Inmersos profundamente en los problemas existenciales de su pueblo, supieron contemplar los acontecimientos de la historia, juzgarlos y proclamar su significado. Mas que predecir el futuro, el profeta revela le dimensión autentica del presente que interpela y exige creatividad para preparar un futuro que Dios dispone con bondad y contando con la colaboración humana. Impulsan al pueblo a retornar al pasado para recordar las maravillas hechas por Dios para llenarse de confianza en El y volver a la justicia y el amor para renovar el futuro. 224. Los acontecimientos. La convicción de la presencia del Espíritu Santo, hizo que los primeros cristianos vivieran en una actitud de discernimiento para descubrir, desde la fe, en los acontecimientos las interpelaciones o llamamientos del Espíritu. Esta experiencia de los primeros cristianos no es exclusiva. La revelación en el Nuevo Testamento subraya que el Espíritu está siempre cerca para guiar a la comunidad cristiana a la verdad plena. Que el es el que mueve a la Iglesia de todos los tiempos para que de testimonio de Cristo y vaya haciendo realidad el proyecto de Dios sobre la humanidad. En cada época hay señales que permiten descubrir al Espíritu y escuchar sus llamadas desde el corazón de la vida en los más profundos anhelos de la humanidad. Entre los principales podemos enumerar: La toma de conciencia de la realidad de injusticia en la que se encuentra la humanidad. El creciente aprecio a la diversidad de culturas. La defensa de los derechos humanos. La valorización de la ciencia y de la técnica. La caída de los muros en el este europeo. Los anhelos de libertad y liberación. La necesidad de una Nueva evangelización. Las nuevas estructuras de participación y corresponsabilidad en la Iglesia Universal y en las Iglesia locales, a partir del Concilio. 225. Disponibilidad a la voluntad del Padre. María ha sido siempre el modelo de entrega total al Reino de Dios viviendo a la escucha de la Palabra de Dios , guardándola en su corazón y llevándola a la vida con todas sus exigencias. Ella junto con la apertura a Dios, vive la cercanía a las necesidades de los hermanos preocupándose de ellas. La virgen María en su canto del Magnificat anuncia el comienzo de una historia nueva en la que Dios derriba del trono a los poderosos y exalta los pobres. Se pone de parte de ellos y proclama el modo de actuar de Dios en la historia; y entrega su vida al servicio de ellos. Ella recuerda a los cristianos el primado de la iniciativa divina, y la exigencia de nuestra respuesta, es modelo de seguimiento de Jesús y de docilidad al Espíritu Santo, y respondiendo por entero a la voluntad de Dios, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del cosmos, enseñándonos el más profundo sentido de nuestra liberación en Cristo. 226. Jesús acoge a los pobres y marginados. Uno de los hechos más notables de su historia es su acercamiento a los pecadores y a los marginados y su compasión sin limites hacia ellos: “Al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas como ovejas sin pastor.” Acogida, compasión, comprensión y perdón fueron las actitudes habituales de Jesús para con la multitud de necesitados y pecadores que sele acercaban cada día. Es significativo el encuentro con Zaqueo, jefe de los publicanos de Jericó: No obstante las riquezas mal ganadas y las múltiples preocupaciones para administrarlas y acrecentarlas, Zaqueo atraído por la fuerza irresistible del bien, quería ver a Jesús que había restituido la felicidad al ciego de la entrada de la ciudad. Jesús al llegar a aquel sitio, levanto los ojos y le dijo: Zaqueo baja en seguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa. Zaqueo comprende que le ha llegado la hora del cambio: Baja en seguida del árbol y acoge a Jesús con alegría: “ Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.” Jesús vive en aquel que lo recibe para llenar de fe de amor y de esperanza su corazón vacío. 227. Jesús perdona y convierte a los pecadores. Pecadores todos somos y ante Jesús debemos decidirnos. Zaqueo debe escoger entre seguir igual y perseverar en el pecado o abrirse a la justicia y la equidad. La llamada de la gracia exige una respuesta pronta y decidida. “Zaqueo baja en seguida”. El presente es el “hoy” que se tiene a disposición para convertirse de corazón, y alcanzar la felicidad ahora, ahora que Jesús le sale al encuentro lleno de generosidad y de voluntad de perdonar, pero atendiendo a la disponibilidad del hombre para acogerlo. Zaqueo comienza una vida nueva, una vida reconciliada no solo con Dios, sino también con los hermanos: “ Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entrare y comeremos juntos.” El hoy es el tiempo salvifico en que Jesús da su perdón y convierte: “ Hoy estarás conmigo en el paraíso ”. 228. Jesús cura a los enfermos. Cristo el gran taumaturgo medico de los cuerpos y de las almas recorría toda Galilea predicando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama llegó a toda Siria; y le traían todos los pacientes aquejados de enfermedades y sufrimientos, y él los curaba. Una vez se acerco a un enfermo abandonado por todos durante 38 años, Jesús al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: ¿Quieres quedar sano?. En este paralítico se puede ver la humanidad herida en la extrema marginación de la soledad y la desgracia; ninguno se preocupaba de ella; hoy tambien, las grandes ciudades esconden frecuentemente dramas silenciosos de marginación y soledad. Jesús va al encuentro de todos, ofreciendo su agua de vida de muchas maneras: con su Palabra del Evangelio, con su presencia Eucarística especialmente cuando sele recibe sacramentalmente en la comunión, con la acogida y la ayuda y la solidaridad de hombres buenos y virtuosos, con la comunidad eclesial donde se encuentra el perdón que renueva la esperanza. 229. Jesús acoge a los pequeños. Jesús por su comportamiento ejemplar aparece siempre como el hermano de todos, pero especialmente con lo niños y los pequeños; sabe que ser niño quiere decir abandonarse enteramente a los otros, depender de los otros, aprender de los otros, por eso invita a los adultos a “volverse como niños” para entrar en el Reino de los cielos. El que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en el. La familia humana creada por Dios, se hace por su entrada en El Reino la familia de los hijos de Dios y hermanos en Cristo. Para el son “los pequeños”, sobre todo, los que comprenden esas cosas divinas: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Si Padre, porque así te ha parecido bien.” Lo necio del mundo a escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo ha escogido Dios para humillar a los fuertes... de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. 230. Jesús enseña a perdonar y amar a los enemigos. El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido: El perdona al apóstol Pedro, a los discípulos que lo habían negado, a mi y a sus mismos verdugos: “ Perdónalos porque no saben lo que hacen ”. El nos educa para la misericordia y el perdón con el ejemplo y la palabra: “ Si no perdonáis a los demás sus culpas, tampoco vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros ”. Jesús completa la difícil enseñanza del perdón, con la enseñanza del amor a los enemigos: “ Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian ”. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos. 231. Hijos del Padre. Perdonar y amar a los enemigos es obra divina: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”, “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. La misericordia del Padre hacia el hijo pecador, que sabe esperar la conversión del hijo extraviado y que a su regreso lo abraza con alegría desbordante , mas que manifestación de su justicia, es manifestación de su fidelidad y amor y de su solicitud por la dignidad del hijo, que brota de la esencia misma del Padre que ama de verdad y no quiere que se pierda ni uno solo de sus pequeños. Jesús a dejado a su Iglesia, como preciosa herencia, el poder de perdonar los pecados, en el Bautismo, en la Unción de los Enfermos, por la contrición y por el sacramento de la reconciliación o Penitencia que concede al penitente el amor de Dios que lo reconcilia con Dios y con la Iglesia. Abierta esta puerta de la gracia, encuentra de nuevo el pecador todos los tesoros de la salvación que necesita para recuperar su antigua condición y dignidad de hijo. 232. Jesús revela al Padre. A Dios nadie lo ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. (Jn. 1,14). El contenido central de la comunicación de Jesús fue la revelación de Dios: Jesús revela y comunica al Padre, revela y comunica al Espíritu Santo, se revela a si mismo como Hijo del Padre. Es más Él ES la revelación definitiva de Dios a la humanidad entera. La Encarnación es el acontecimiento que ha manifestado en toda su plenitud el misterio inefable de Dios. Todo lo que Jesús dice y hace, lo dice y lo hace en el nombre del Padre: “ Todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer ”. El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, nada que no vea hacer al Padre. El Padre ama al Hijo y ha puesto en sus manos todas las cosas. Quien me ha visto a mi, ha visto al Padre. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre esta en mí. Sino creed a las obras. “ El Padre que permanece en mí, Él mismo hace las obras. ” En ningún momento de su vida Jesús esta fuera del Padre. El está siempre en el seno del Padre: “El Padre y yo somos uno ”.(Jn 10,30). Las etapas más significativas del apostolado terreno de Jesús están señaladas por la palabra de amor del Padre hacia el Hijo y del Hijo hacia el Padre: En el Bautismo y en la Transfiguración: “Tu eres mi Hijo muy amado”; y en la cruz: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.