Jesús de Nazaret Dios y Salvador Nuestro

CUARTA PARTE
JESÚS ES DIOS

68. La Revelación de Dios.
La Revelación de Dios se hace definitiva y completa por medio de su Hijo
unigénito: “Muchas veces y de muchos modos hablo Dios en el pasado a
nuestros Padres por medio de los Profetas”;  “en estos últimos tiempos nos
ha hablado por medio del Hijo a quien instituyo heredero de todo, por quien
también hizo los mundos ”. 
Dios se ha dado a conocer del modo mas completo; ha dicho a la humanidad “
quien  es ”.
Esta autorrevelacion definitiva de Dios es el motivo fundamental por el que
la Iglesia es misionera por naturaleza: Ella no puede dejar de proclamar el
Evangelio, es decir, la plenitud de la verdad que Dios nos ha dado a conocer
sobre si mismo por medio de su Hijo. 


69. ¿Quien es Jesús?.
Cristo Jesús es la Sabiduría Eterna de Dios, que esta en el Padre siempre,
desde antes de la creación del mundo, ahora y por siempre durante toda la
eternidad en el seno de Dios.
El Hijo Único de Dios que se hizo hombre en el seno purismo de María por
obra del Espíritu Santo,  para ser nuestro hermano y redentor. Por nosotros
nació,  por nosotros vivió , murió, y  resucitó para alcanzarnos el perdón
de los pecados, mostrarnos al Padre, comprarnos nuevamente y  llevarnos a Dios.
Así como el Espíritu Santo que es el amor entre el Padre y el Hijo es tan
perfecto que es una Persona Divina en la vida interior de la Santísima
Trinidad.   Así el Hijo , la Divina Sabiduría con que el Padre se conoce a
si mismo,  es tan perfecta, que es una Persona Divina , Dios Hijo, Imagen
sustancial del Padre en quien  el encuentra toda su complacencia.
Este es Jesús: Nuestro Dios y Salvador: La segunda persona en la Trinidad
Santísima, el Hijo Unigénito del Padre  que sin dejar de ser Dios se hizo
hombre para poder morir por los hombres,  rescatarnos para Dios y  hacernos
de nuevo objetos de su amor.


70. Jesús el centro de la Historia.
Cristo es el Hijo de Dios vivo. El Hijo único, que esta en el seno del
Padre, el Hijo de su amor, en quien tenemos la redención.  San Juan afirma
claramente que el Verbo que estaba en el principio en Dios, es el mismo que
“se hizo carne”. Jesús de Nazaret, el Verbo encarnado. El Verbo de Dios
hecho hombre para la salvación de todos, en quien reside toda la plenitud de
la divinidad corporalmente; y de su plenitud hemos recibido todos. Esta
singularidad única de Cristo, le confiere un reinado absoluto y universal:
EL ES EL CENTRO DE LA HISTORIA Y EL FIN DE LA MISMA.  El Primero y el
Ultimo. Alfa y Omega, principio y fin de todo cuanto existe; según el
designio divino de hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que esta en
los cielos y lo que esta en la tierra.


71. NADIE VA AL PADRE SINO POR MI.
Cristo es el único Salvador de la humanidad, el único en condiciones de
revelar a Dios y de guiar hasta El.  Porque no hay bajo el cielo otro nombre
dado a los hombres por el que debamos salvarnos. Para nosotros no hay mas
que un solo Dios, el Padre de quien proceden todas las cosas  y para el cual
somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y  por el
cual  somos  todos  nosotros.
A Dios nadie lo ha visto jamas;  El Hijo único,  que esta en el seno del
Padre,  el lo ha revelado.


72. La unión con Dios.
Los hombres,  pues,  no pueden entrar en comunión con Dios, si no es por
medio de Cristo y bajo la acción del Espíritu.  Esta mediación suya única y
universal, lejos de ser obstáculo en el camino hacia Dios, es la vía
establecida por Dios mismo. Dios tuvo a bien hacer residir en el toda la
plenitud, y reconciliar por el y para el todas las cosas, pacificando,
mediante la cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos. No hay otro
nombre por el cual podamos salvarnos.


73. El seguimiento de Cristo.
En la creación, Dios manifiesta una ligera sombra de su infinita perfección
y de sus atributos divinos.
En la Encarnación Dios que nos ama con amor infinito quiere darse a si
mismo, y se da totalmente a su criatura con todo lo que es y todo cuanto
tiene. ¿Que otra cosa podemos hacer nosotros para volverle su amor?
Dios quiere darse por completo a nosotros y lo hace en Cristo; no solo en
favor de su pueblo escogido, sino de todos los hombres,  incluyendo a los
gentiles representados en lo tres Reyes Magos y  a cada uno de nosotros si
estamos  dispuestos  a  recibirlo. 
El mayor bien para el hombre, y el único al que Dios lo ha destinado en
forma absoluta es la posesión de Dios por medio de su Cristo, ese de quien
hablaron la Ley y los Profetas, Jesús de Nazaret el hijo del carpintero.
¿Que puede haber algo mas grande para nosotros en esta vida, que unirnos a
Jesús y seguirlo lo mas de cerca posible?.


74. Necesidad de María para llegar a Jesús. 
En esta  preparación al tercer milenio del Cristianismo, María es la
estrella que debe guiar nuestros pasos en nuestra búsqueda de Jesús. Dios
quiso darnos a Jesús por medio de María y también por su medio llevarnos a
el: A la voz de María,  Isabel  fue llena del Espíritu Santo y Juan fue
santificado,  en sus brazos encontraron los pastores a Jesús, en su regazo
lo hallaron los Magos venidos de Oriente, solo con ella  podemos los
Cristianos de hoy encontrar seguramente a Jesús.
Hacernos discípulos suyos, seguidores e imitadores suyos,  formar en
nosotros la imagen viva de su divino Hijo, dóciles a la gracia de la cual
ella es medianera universal  y  fieles  a los impulsos del Espíritu Santo
que en ella engendro a Jesús y solo en allá engendra para Dios a los nuevos
hijos del Reino.
Poderosos son los enemigos de nuestra salvación y muy grandes  los
obstáculos que encontramos en el fiel seguimiento de Cristo y solo bajo su
amparo podremos alcanzar como ella, la plena perfección en esta vida y la
gloria entera en la otra.


75. Oro, Incienso y Mirra.
Todos los Santos Padres coinciden en interpretar estos 3 dones de los Reyes
magos como una profesión de su fe en Jesús. Le ofrecieron oro como rey,
incienso como Dios, mirra como hombre.
Eso es Jesús: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado por quien todo fue hecho. Rey de reyes y Señor de los
señores, rey y señor de cielo y tierra, cuyo reino no es de aquí por ahora,
pero lo será por los siglos de los siglos. Verdadero hombre, engendrado en
el seno Purismo de la Siempre Virgen María por obra del Espíritu Santo y por
tanto  igual en todo a nosotros menos en el pecado. Primogénito entre muchos
hermanos en el orden de la gracia y la salvación; de la vida nueva que viene
de Dios.


76. Como encontrarlo.
A semejanza de los magos de oriente, sabios venidos de Persia que algún
conocimiento tenían de las profecías, por la permanencia de los judíos
deportados a su país, pero según lo demuestran con sus obras, estaban llenos
de deseos de Dios y limpios de Corazón,  para  poder encontrarlo  en  las
señales  de  Dios: “ Hemos visto su estrella y venimos a adorarle ”.
Desapareció la estrella y siguieron buscándole con todos los medios a su
alcance y encontraran a Jesús con María su madre. Y después de adorarle le
entregaron sus dones. Hoy ya no ofrecemos oro, incienso y mirra porque
tenemos el Santo Sacrificio de la Misa que da a Dios todo el honor y gloria
que en Cristo podemos  tributarle, también le ofrecemos el oro de nuestra
caridad y el incienso de nuestros sufrimientos unidos a los que Cristo
ofreció por la conversión del mundo.

 
77. Ser estrella que lleve a Jesús.
Ser estrella de Jesús significa participar en el proceso de  manifestación
del Señor a todos los hombres de todos los tiempos, significados en aquellos
reyes magos venidos de oriente de entre los gentiles.
Cuando Jesús derribo a Saulo, le convirtió en San Pablo y le envío a
predicar a los gentiles  para que también ellos conocieran a Dios, Saulo
pregunto: ¿ Señor que quieres que haga ?. Ve y has tu con ellos lo que yo
hice contigo: Yo te envío para que les abras los ojos, para que se
conviertan de las tinieblas a la luz,  y del poder de Satanás a Dios,  y
para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre
los santificados  mediante la fe en mi.
Eso pide Jesús a Pablo, y eso pide a cada uno de nosotros, si hemos creído
que Jesús es el Hijo de Dios, que confesemos su nombre entre nuestros
hermanos. Que seamos estrella que lleva a Jesús entre los que tenemos cerca,
con las palabras que mueven, pero mucho mas con el ejemplo que arrastra.


78. Vivir como hijos de Dios.
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a
los hermanos.
Queridos, amémonos unos a otros ya que el amor es de Dios y todo el que ama
ha nacido de Dios.
En esto consiste el amor : no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en
que el nos amo y envío a su Hijo como propiciaron por nuestros pecados.
Queridos si Dios nos amo de esta manera, también nosotros debemos amarnos
los unos a los otros.
Si alguno que posee bienes de la tierra , ve a su hermano padecer necesidad
y le cierra su Corazón. ?Como puede permanecer en el amor de Dios?
Este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y
que nos amemos unos a otros tal como el nos lo mando.


79. Abrid las puertas a Cristo.
En el hecho de la Redención, está la salvación de todos. La Redención
llevada a cabo por medio de la cruz de Cristo ha vuelto definitivamente al
hombre su dignidad y el sentido de su existencia en el mundo.
Cristo Redentor revela plenamente al hombre su propia identidad. El hombre
que quiere comprenderse hasta el fondo a si mismo debe acercarse a Cristo.
!Pueblos todos, abrid las puertas a Cristo!. Al acoger a Cristo, os abrís a
la Palabra definitiva de Dios, a aquel en  quien Dios se ha dado a conocer
plenamente y a quien el mismo Dios nos ha indicado como camino para llegar
hasta el.


80. María nuestro modelo
La vida cristiana es de extrema sencillez:  Nuestra razón de vivir es Cristo
a quien pertenecemos, en quien tenemos acceso nuestro Dios fuente inagotable
de todo bien, a quien servimos y damos culto.
Jesús es nuestro Redentor y único medianero ante Dios;  su madre, la dulzura
de nuestra vida cristiana que hace mas fácil nuestro camino hacia Dios. 
Todo bajo el impulso del Espíritu de Vida que sella nuestro amor.

Basta con seguir a Cristo bajo el movimiento del Espíritu Santo, como lo
hizo María, bella como la luna que no tiene luz propia, que recibe y refleja
la luz de Cristo suavemente y con ella nos ilumina y sirve de ejemplo:
Atenta a la escucha de la palabra y a las necesidades de los demás,  dócil
al Espíritu y disponible a todo servicio. Humilde y sencilla, contempla
sombrada el Misterio de la Encarnación por el que el Hijo del Altísimo se
hace nuestro Hermano en su seno: Su “SI” A Dios y a nosotros,  su entrega a
la persona de Jesús y a su obra., es el reflejo mas puro de la bondad de
Dios, el que es el solo bueno. 
¡ Rezad el Rosario ! y alcanzad la gracia de recibirlo sacramentalmente
todos los días de vuestra vida.


81. Compromiso Misionero.
La Misión de Cristo Redentor confiada a la Iglesia, esta aun lejos de
cumplirse. El numero de los que aun no conocen a Cristo ni forman parte de
la Iglesia aumenta constantemente. Para esta humanidad inmensa , tan amada
por el Padre que por ella envío a su propio Hijo, es patente la urgencia de
la misión. La Evangelización Misionera constituye el primer servicio que la
Iglesia puede prestar a cada hombre y a la humanidad entera, orientar la
humanidad hacia el misterio de Cristo. Ningún creyente en Cristo, ninguna
institución de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo
a todos los pueblos.


82. La fe se fortalece dándola.
A veinticinco años de la clausura del Concilio Vaticano II y de su Decreto
“Ad gentes” sobre la actividad misionera, y a los quince de la exhortación
apostólica Evangeli Nunciandi de su Santidad Pablo VI,  el Papa Juan Pablo
II, invita a toda la Iglesia a un renovado compromiso misionero: La
renovación de la fe y de la vida Cristiana en el interior de la Iglesia,  el
renovado esfuerzo por la Nueva Evangelización de los 
pueblos cristianos  y  el Anuncio y el testimonio de Cristo a todos los
pueblos no Cristianos; revelándoles 
el amor de Dios que se ha manifestado en Cristo  y dándoles el ejemplo de
nuestra Unidad conforme al mandato de Cristo: “Que todos sean uno para que
el mundo crea que tu me has enviado”.


83. Primogénito entre muchos hermanos.
Reproducir en si mismos la Imagen de Jesús, es la única tarea indispensable
para anunciar y dar testimonio de Cristo a nuestros hermanos. De ahí la
necesidad de acudir a Dios en la oración, de alimentarse de  el, recibirlo
en la  Palabra de Dios y en la Eucaristía,  de aceptar también su cruz. Ser
como Jesús para vivir como Jesús, morir como Jesús y así predicar a Jesús
mas con el testimonio de nuestra vida que con las mismas palabras.
Este fue el secreto de la inmensa eficacia de Jesús en su predicación: La
exacta correspondencia entre su vida, sus palabras y su interior totalmente
entregado a la gloria del Padre y la obra de nuestra salvación. Así el
misionero de Cristo no solo tiene que convencer mas con sus acciones que con
su palabra, sino que primero tiene que ser como Jesús, reproducir en si
mismo la Imagen de Jesús y así fácilmente dará el testimonio de su palabra y
de sus obras.


84. Jesús modelo de verdadero amor.
Siendo el Hijo de Dios Vivo, no conservo para si las prerrogativas propias
de su condición divina, sino que se humillo a si mismo tomando la forma de
siervo para compartirlo todo con nosotros, conoció  nuestras dolencias,
cargo con nuestras culpas y dio su vida en precio de nuestros pecados.
Compartió con nosotros nuestras ilusiones y alegrías, nuestras angustias y
sufrimientos y siendo igual a Dios conoció por propia experiencia nuestras
debilidades, se comprometió como nadie en su superación  y con el
establecimiento de un orden justo que hiciera posible el bienestar para todos.
La Iglesia, imagen completa de su Divino Salvador, de la cual somos parte
todos los bautizados, encarna en diversos de sus miembros cada uno de estos
diferentes aspectos del amor de Cristo en favor de los hombres y así lo hace
presente en todos los tiempos completando su obra de salvación temporal y
eterna para todos los que creen en su nombre.


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