¿Quien me sirve y obedece en todo con tanto celo como sirven al mundo y a los señores del mundo?. Ellos ven frustradas algunas veces sus esperanzas; mi promesa no falla a nadie, ni deja ir a ninguno de los que en mí confían con las manos vacías. Daré lo que prometí, cumpliré mi palabra, pero al que permanezca fiel hasta el fin. ¡ Oh, que intensa, que grande es la dicha que tienes reservada a los que te temen !. Y ¿Que será para los que te aman?. ¿Que será para los que te sirven con toda su alma?. 303. Momentos difíciles. Ten presente, que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles, los hombres serán egoístas, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios, que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia, guardaste también de ellos. Y todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecuciones. Tú en cambio persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste, teniendo presente de quienes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena. 304. Proclama la Palabra. Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su manifestación y por su reino: Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportaran la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán un montón de maestros por el prurito de oír novedades. Porque yo estoy a punto de ser derramado en Libación y el momento de mi partida es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel día me entregará el Señor, el justo juez, y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su manifestación. 305. Dios que no miente. Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad que es conforme a la piedad, con la esperanza de vida eterna, prometida desde toda la eternidad por Dios que no miente, y que en el tiempo oportuno a manifestado su palabra por la predicación a mi encomendada según el mandato de Dios nuestro Salvador, a Tito verdadero hijo según la fe . Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador 306. Aguarda la feliz esperanza. Que los esclavos estén sometidos en todo a sus dueños, sean complacientes y no les contradigan; que no les defrauden, antes bien, muestren una fidelidad perfecta para honrar en todo la doctrina de Dios nuestro Salvador. Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres, que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente. “Aguardando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”; el cuál se entregó por nosotros a fin de -rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo - fervoroso en buenas obras. 307. El nos salvo. Pues también nosotros fuimos en algún tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros. Más cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor a los hombres, él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo, que derramó con largueza sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna. 308. Sobresalid en Buenas obras Es cierta esta afirmación y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres. Que aprendan también los nuestros a sobresalir en la práctica de las buenas obras, atendiendo a las necesidades urgentes, para que no sean unos inútiles. Te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. 309. Nos hablo por medio de su Hijo. Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; el cuál, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas, con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto mas les supera en el nombre que ha heredado. En efecto, ¿ a que ángel dijo alguno vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también, yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo.? 310. El inicio la enseñanza. Y nuevamente al introducir a su primogénito en el mundo dice: -Adórenle todos los ángeles de Dios-. Y ¿A qué ángel dijo alguna vez: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies ?. ¿Es que no son todos ellos, espíritus servidores, con la misión de asistir a los que han de heredar la Salvación ?. Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿Como saldremos nosotros si descuidamos tan gran salvación ?. la cuál comenzó a ser enseñada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron, testificando también Dios con señales y prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad. 311. Coronado de gloria. Y a aquel que - “fue hecho inferior” a los ángeles, por un poco, - a Jesús, le vemos- coronado de gloria y de honor- por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos. Convenía en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevará muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación. Pues tanto el santificador como los santificados tienen todos el mismo origen. Uno es en verdad nuestro Dios y creador y uno nuestro Salvador. Por eso no se avergüenza de llamarles - hermanos- cuando dice: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea, te cantaré himnos, - pondré en él mi confianza. Y nuevamente; - Henos aquí, A mi, y a los hijos que Dios me dio -. Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor, para atestiguar cuanto había de anunciarse, pero Cristo lo fue como Hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza. 312. Participes de Cristo. Pues hemos venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio. Temamos pues, no sea que, permaneciendo aún en vigor la promesa de -entrar en su descanso,- alguno de vosotros parezca llegar rezagado. Pues quien- entra en su descanso, - también él - descansa de sus trabajos, - al igual que Dios de los suyos. Como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz - no endurezcáis vuestros corazones como en la querella, el día de la provocación en el desierto. Ciertamente, es viva la palabra de Dios y eficaz, y mas cortante que espada de dos filos. Penetra hasta las fronteras del alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas, y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón. No hay para ella creatura invisible, todo está desnudo y patente a los ojos de aquel a quien hemos de dar cuentas. 313. Cristo Sacerdote. Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que, penetró los cielos- Jesús, el Hijo de Dios- mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ayuda oportuna. De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdote, sino que la tuvo de quien le dijo: - Hijo mío eres tu - - Yo te he engendrado hoy - como dice también en otro lugar: - Tú eres Sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.- 314. Fue escuchado. El cuál, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal Ruegos y Súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado, (Si fue escuchado es que no pidió que le evitara la pasión, sino que le diera fuerzas para cumplirla.) por su actitud reverente, y aún siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegando a la perfección, se convirtió en causa de Salvación eterna para todos los que le obedecen, proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec. 315. Por una esperanza mejor. Pues bien, si la perfección estuviera en poder del Sacerdocio levítico- pues sobre el descansa la ley dada al pueblo - ¿ Que necesidad había ya de que surgiera otro Sacerdote a semejanza de Melquisedec, - y no “a semejanza de Aarón” ?. De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su ineficacia y inutilidad, ya que la ley no llevó a la perfección, pues no era mas que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios. Y por cuánto no fue sin juramento - pues los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento-, mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que dijo; - Juró el Señor y no se arrepentirá.” “Tú eres Sacerdote para siempre”-, por eso, de una mejor Alianza resultó fiador Jesús. Además aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte, les impedía perdurar. Pero éste posee un Sacerdocio perpetuo porque permanece - para siempre -. De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, Ya que está siempre vivo para interceder en su favor. 316. Santo e inocente. Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: Santo, Inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, o nombrado por encima de los cielos, que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus propios pecados, luego por los del pueblo: Y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a si mismo. 317. A la diestra de la Majestad de Dios. Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo, Que tenemos un sumo Sacerdote tal, que se - sentó a la diestra - del trono de la Majestad en los cielos, al servicio del Santuario y de la tienda verdadera, - o regida por el Señor, - no por un hombre. He aquí que días vienen, dice el Señor, y concertaré con la casa de Israel y con la casa de Jacob una nueva Alianza, - No como la alianza que hice con sus padres el día que los tome de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto.- Esta es la alianza que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las gravaré, y yo seré su Dios. y ellos serán mi pueblo. - Y no habrá de instruir cada cual a su conciudadano ni cada uno a su hermano diciendo: “Conoce al Señor”. Pues todos me conocerán desde el menor hasta el mayor de ellos -. - Porque me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados, ya no, no me acordaré ya.- Todo ello es una figura del tiempo presente. 318. De los bienes futuros. Pero presentose Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros.... Y penetró en el Santuario una vez para siempre, no son sangre y machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangra, consiguiendo una redención eterna. Pues si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados. !Cuánto más la Sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo, sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo! Por eso es mediador de una nueva alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida. 319. Una sola vez. Pues no penetro Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro, y no para ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el sumo Sacerdote entra en el santuario cada año con sangre ajena. Para ello habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Sino que se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la destrucción del pecado mediante su sacrificio. Y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez - para quitar los pecados de la multitud, - se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el pecado a los que le esperan para la salvación. 320. Escabel de tus pies. No conteniendo, en efecto, la ley más que una sombra de los bienes futuros, no la realidad de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan. El, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio - se sentó a la diestra de Dios para siempre, - esperando desde entonces - hasta que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies,- En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados. 321. No me acordare de sus pecados. También el Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Porque, después de haber dicho: - Esta es la alianza que pactaré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente los gravaré, - Añade: - y de sus pecados - e iniquidades - no me acordaré ya . - Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús, por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, através del velo, es decir, de su propia carne, y con un sumo Sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con sincero corazón, en plenitud de fe, purificados nuestros corazones y lavados nuestros cuerpos con agua pura. Mantengamos firme la confesión de nuestra esperanza, pues fiel es el autor de la promesa, animándoos tanto más, cuanto veis que se acerca ya el Día. 322. Gran recompensa. Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate, unas veces expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras haciendoos solidarios de los que así eran tratados. Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera. No perdáis ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa. Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido. Pues todavía - un poco, muy poco tiempo; y el que ha de venir vendrá sin tardanza.- 323. El que inicia y consuma la fe. Por la fe , Abraham sometido a la prueba, presento a Isaac como ofrenda. Por la fe Moisés recién nacido, fue durante tres mese ocultado por sus padres. Por la fe se derribaron los muros de Jericó. Y todos ellos aunque alabados, no consiguieron el objeto de las PROMESAS. Dios tenia ya dispuesto algo mejor para nosotros. Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y - está sentado a la diestra - del trono de Dios. Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo; No habéis resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado. 324. El culto grato a Dios. Por tanto - levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas - Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Por eso, nosotros que recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con religiosidad piedad y reverencia, pues nuestro - Dios es fuego devorador - Permaneced en el amor fraterno, no os olvidéis de la hospitalidad. Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo. Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado. Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis, pues él ha dicho, - No te dejaré, ni te abandonaré - de modo que podamos decir confiados. El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?. Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios y, considerando el final de su vida, imitad su fe. Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre. 325. Un Sacrifico de Alabanza. Así pues, salgamos donde él - fuera del campamento - cargando con su oprobio; que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro. - Ofrezcamos, sin cesar,- por medio de él, - a Dios un sacrificio de alabanza, - es decir, - el fruto de los labios - que celebran su nombre. No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios. Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas. Como quienes tienen que dar cuenta de ellos, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna. Y el Dios de la paz que - suscitó - de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran - pastor de las ovejas en virtud de la sangre de una alianza eterna, - os disponga con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando él en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por mediación de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amen. 326. Las pruebas. Considerad como gran gozo, hermanos míos, el estar rodeado de toda clase de pruebas, sabiendo que la calidad probada de vuestra fe produce la paciencia en el sufrimiento; pero la paciencia a de ir acompañada de obras perfectas para que seáis perfectos e íntegros sin dejáis nada que desear. Si alguno de vosotros está falto de Sabiduría, que pida a Dios, que da a todos generosamente y sin echarlo en cara, y se le dará. Pero que la pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila es semejante al oleaje del mar, movido por el viento y llevado de una parte a otra. Que no piense recibir cosa alguna del Señor un hombre como este, un hombre irresoluto e inconstante en todos sus caminos. !Feliz el hombre que soporta la prueba!. Superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman. No os engañéis, hermanos míos queridos: Toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende de el Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de rotación. Nos engendró por su propia voluntad, con Palabra de verdad, para que fuésemos como las primicias de sus creaturas. Tenedlo presente, hermanos míos queridos; Que cada uno sea - diligente para escuchar y tardo - para hablar, tardo para la ira. 327. Visitar a los huérfanos. Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, sino que engaña a su propio corazón , su religión es vana. La religión pura e intachable ante Dios Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en su tribulación y conservarse incontaminado del mundo. Hermanos míos, no entre la acepción de personas en la fe que tenéis en nuestro Señor Jesucristo glorificado. ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que le aman?. !En cambio vosotros habéis menospreciado al pobre! !No son acaso los ricos los que os oprimen y os arrastran a los tribunales!. ¿No son ellos los que blasfeman el hermoso nombre que ha sido invocado sobre nosotros? 328. Fe y obras. Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice : “Idos en paz, calentaos y hartaos”, pero no les das lo necesario para el cuerpo, ¿De qué sirve?. Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta. ¿Tú crees que hay un solo Dios?. - También los demonios lo creen y tiemblan. Abraham nuestro padre. ¿No alcanzó la justificación por las obras cuando - ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?. ¿Ves como la fe coopera con sus obras y, por las obras, la fe alcanzó su perfección?. Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto así también la fe sin obras está muerta. 329. Frenar la lengua. Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto, capaz de poner freno a todo su cuerpo. Si ponemos a los caballos frenos en la boca para que nos obedezcan, dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque sean grandes y vientos impetuosos las empujen, son dirigidas por un pequeño timón a donde la voluntad del piloto quiere. Así también la lengua, es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas. Mirad qué pequeño fuego abrasa a un bosque tan grande, y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad, la lengua que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la Gehena, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos, es un mal turbulento, esta llena de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una sola boca salen la bendición y la maldición. 330. Frutos de justicia. ¿Hay entre vosotros alguien que tenga sabiduría y experiencia?. Que muestre por su buena conducta las obras hechas con la dulzura de la sabiduría. Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoniaca. Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad. En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía. Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz. 331. No pedís. ¿De donde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de nuestras pasiones que luchan en vuestros miembros?. ¿Codiciáis y no poseéis?. Matáis. ¿Envidiáis y no podéis conseguir? Combatís y hacéis la guerra. No tenéis porque no pedís. Pedís y no recibís porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en vuestras pasiones. !Adúlteros! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios. ¿Pensáis que la Escritura dice en vano: Tiene deseos ardientes el Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros?. Más aún, da una gracia mayor; por eso dice: - Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. - Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y el huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Humillaos ante el Señor y él os ensalzará. 332. No habléis mal unos de otros. No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a un hermano, habla mal de la ley; y si juzgas a la ley, ya no eres un cumplidor de la ley, sino un juez. Uno solo es el legislador y juez, que puede salvar o perder. En cambio tu, ¿quién eres para juzgar al prójimo?. Vosotros los que decís: “Hoy o mañana iremos a tal ciudad... decid...: si el Señor quiere, viviremos y haremos esto y aquello”. 333. El día de la matanza. Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros. Vuestra riqueza esta podrida y vuestros vestidos están apolillados; Vuestro oro y vuestra plata están tomados de herrumbre y su herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como fuego. Habéis acomulado riquezas en estos días que son los últimos. Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido sobre la tierra regaladamente y os habéis entregado a los placeres; habéis hartado vuestros corazones en el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste. 334. El Señor esta cerca. Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías. Tened también vosotros paciencia; fortaleced vuestros corazones porque la venida del Señor esta cerca. No os quejéis hermanos, unos de otros para no ser juzgados, mirad que el juez está ya a las puertas. Tomad, hermanos, como modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre de el Señor. 335. Consejos. La Oración ferviente del justo tiene mucho poder. Elias era un hombre de igual condición que nosotros; oró insistentemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto. Si alguno de vosotros, hermanos míos, se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y - cubrirá multitud de pecados. 336. Herencia incorruptible. Bendito sea el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, nos ha reengendrado a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento. Por lo cuál rebosáis de alegría, aunque sea preciso que todavía por algún tiempo seáis afligidos con diversas pruebas, a fin de que la calidad probada de vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero que es probado por el fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la Revelación de Jesucristo. 337. Mas preciosa que el oro. A quien amáis sin haberle visto; en quien creéis aunque de momento no le veáis, rebosando de alegría inefable y gloriosa; y alcanzáis la meta de vuestra fe, la salvación de las almas. Sobre esta salvación investigaron e indagaron los profetas, que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros, procurando descubrir a qué tiempo y, a que circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Cristo y las glorias que les seguirían. 338. Sed santos. Les fue revelado que no administraban en beneficio propio sino en favor vuestro este mensaje que ahora os anuncian quienes os predican el Evangelio, en el Espíritu Santo enviado desde el cielo; mensaje que los ángeles ansían contemplar. Por lo tanto ceñios los lomos de vuestro espíritu, sed sobrios, poned toda vuestra esperanza en la gracia que se os procurará mediante la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis a las apetencias de antes, del tiempo de vuestra ignorancia, más bien, así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santo en toda vuestra conducta, como dice la Escritura . Seréis santos porque yo soy santo. 339. Que vuestra fe y esperanza estén en Dios. Y si llamáis Padre a quien, sin acepción de personas, juzga a cada cual según sus obras, conducios con temor durante el tiempo de vuestro destierro, sabiendo que habéis sido rescatados, de la conducta necia heredada de nuestros padres, no con algo caduco, oro o - plata - sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros, los que por medio de el creéis en Dios, que le ha resucitado de entre los muertos y le ha dado la gloria, de modo que vuestra fe y vuestra esperanza están en Dios. 340. Amaos intensamente. Habéis purificado vuestras almas, obedeciendo a la verdad, para amaros los unos a los otros sinceramente como hermanos. Amaos intensamente unos a otros con corazón puro, pues habéis sido reengendrados de un germen no corruptible, por medio de la palabra de Dios viva y permanente. Pues - toda carne es como hierba y todo su esplendor como flor de hierba; se seca la hierba y cae la flor. - Pero la palabra del Señor permanece eternamente - y esta es la palabra: La Buena Nueva anunciada a vosotros. Rechazad por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias . Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura a fin de que, por ella, crezcáis para la salvación, si es que - habéis gustado que el Señor es bueno - 341. Piedras vivas. Acercandonos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios, también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por mediación de Jesucristo. Pues está en la escritura: - He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa y el que crea en ella no será confundido.- Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, - la piedra que los constructores desecharon - en piedra angular se ha convertido,- en piedra de tropiezo y roca de escándalo.- Tropiezan en ella porque no creen en la Palabra; para esto han sido destinados. 342. Sacerdocio real. Pero vosotros sois - linaje elegido, Sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, - para anunciar las alabanzas de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz, vosotros que en un tiempo - no - erais- pueblo - y que ahora sois el pueblo de Dios, de los que antes - no se tuvo compasión, - pero ahora - son compadecidos -. Queridos, os exhorta a que, como - extranjeros y forasteros - os abstengáis de las apetencias carnales que combaten contra el alma. 343. Sufrir la injusticia. Tened en medio de los gentiles una conducta ejemplar a fin de que, en lo mismo que os calumnian como malhechores, a la vista de vuestras buenas obras den gloria a Dios en el día de la visita. Porque bella cosa es tolerar penas, por consideración a Dios, cuando se sufre injustamente. ¿Pues qué gloria hay en soportar los golpes cuando habéis faltado? Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios. Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo sufrió por vosotros, dejandoos ejemplo para que sigáis sus huellas. El que no cometió pecado - y en cuya boca no se halló engaño, el que, al ser insultado, no respondía con insultos; al padecer, no amenazaba, sino que se ponía en manos de aquel que juzga con justicia; el mismo que sobre el madero llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados. 344. Muertos a nuestros pecados. Erais - como ovejas descarriadas - pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras almas. En conclusión, tened todos unos mismos sentimientos, sed compasivos, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes. No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto; por el contrario, bendecid, pues habéis sido llamados a heredar la bendición. Quien quiera amar la vida y ver días felices, guarde su lengua del mal, apártese del mal y haga el bien, busque la paz y corra tras ella. Pues los ojos del Señor miran a los justos y sus oídos escuchan su oración, pero el rostro del Señor contra los que obran el mal. 345. Dad razón de vuestra esperanza. Dad culto a Cristo el Señor, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza. Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena conciencia, para que aquello mismo que os echen en cara sirva de confusión a quienes critiquen vuestra buena conducta en Cristo. Pues más vale padecer por obrar el bien, si esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal. Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu. En los días de Noé, unos pocos, es decir ocho personas, fueron salvados atreves del agua; a esto corresponde ahora el bautismo que os salva. Por medio de la resurrección de Jesucristo que, habiendo ido al cielo, está a la diestra de Dios, y le están sometidos los ángeles, las dominaciones y las potestades. 346. Participar en los sufrimientos de Cristo. Ya que Cristo padeció en la carne, armaos vosotros también de este pensamiento: quien padece en la carne, ha roto con el pecado, para vivir ya el tiempo que le quede en la carne, no según las pasiones humanas, sino según la voluntad de Dios. Ante todo tened entre vosotros intenso amor, - pues el amor cubre multitud de pecados- Cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido. Alegraos en la medida que participáis de los sufrimientos de Cristo, para que también os alegráis alborozados en la revelación de su gloria. Dichosos de vosotros, si sois injuriados por el nombre de Cristo, pues el Espíritu de gloria, que es El Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros. 347. Modelos de la grey. A los ancianos que están entre vosotros les exhorto yo, anciano con ellos, apacentad la grey de Dios que os está encomendada vigilando voluntariamente como modelos de la grey, y cuando aparezca el mayoral, recibiréis la corona de la gloria que no se marchita. Jóvenes sed sumisos a los ancianos, revestios de humildad en vuestras mutuas relaciones, pues Dios resiste alos soberbios y da su gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que llegada la ocasión , os ensalce; - confiadle - todas - vuestras preocupaciones - pues el cuida de vosotros. El, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará y robustecerá y os consolidará. A él el poder por los siglos de los siglos. Amen. 348. Participes de la naturaleza divina. Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como la nuestra. Pues su divino poder nos ha concedido cuanto se refiere a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento perfecto del que nos ha llamado por su propia gloria y virtud para os hicierais participes de la naturaleza divina, huyendo de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia. Os hemos dado a conocer el poder y la venida de Nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad. 349. Hasta que despunte el día. Jesús se une a aquel que lo recibe y le da a su Madre para LLENAR DE FE, de amor y de esperanza los corazones vacío de sus hijos. María, Madre de Jesús, no solo educó, sino tambien fue educada en modo misterioso por su Hijo divino. El amable y dulce Señor le hizo conocer a su verdadero Padre en el Templo. Su Madre se hace discípula de su dulce Hijo, verdadera madre de la Sabiduría e hija de la Sabiduría. Porque no lo consideraba solamente como hombre, sino como Dios encarnado y acogía sus palabras como palabra de Dios. Por esto María, además de Madre, es tambien discípula del Hijo divino. María es la palabra viva de consuelo para la Iglesia en su lucha contra la muerte. Mostrándonos a su Hijo, nos asegura que las fuerzas de la muerte han sido ya derrotadas por Él. La presencia y la protección de la Madre de Dios que acoge con ternura a sus hijos para guiarlos a Jesús, se hace muy grande al confiarse o darse a María para hacer fructificar la consagración ya presente en nosotros por el bautismo y corresponder libre y vitalmente al proyecto salvifico de Dios sobre nosotros en la oración, la escucha, la misión, o la vocación particular a que cada uno es llamado. 350. El día del Juicio final. Hubo también en el pueblo, falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción. Pues si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, precipitándolos en los abismos tenebrosos del tártaro, los entregó para ser custodiados hasta el juicio; si no perdonó al antiguo mundo, aunque preservó a Noé; heraldo de la justicia, y a otros siete, cuando hizo venir el diluvio sobre un mundo de impíos, es porque el Señor sabe librar de las pruebas a los piadosos y guardar a los impíos para castigarles en el día del juicio. 351. Los últimos días. Sabed ante todo que en los últimos días vendrán hombres llenos de sarcasmo, guiados por sus propias pasiones, que dirán en son de burla: “Dónde quedo la promesa de su venida?” ..todo sigue como el principio de la creación.” Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor un día es como mil años y mil años como un día. No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa , como algunos lo suponen, sino que usa de paciencia con nosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión. El día del Señor llegará como un ladrón; en aquel día, los cielos, con ruido estremecedor, se desharán los elementos, abrasados, se disolverán, y la tierra y cuanto ella encierra se consumirá. - Los cielos y la tierra presentes, están reservados para el fuego y guardados hasta el día del juicio, y de la destrucción de los impíos. Puesto que todas estas cosas han de disolverse así, ¿Cómo conviene que seáis en vuestra santa conducta y en la piedad, esperando y acelerando la venida del día de Dios, en el que los cielos en llamas, se disolverán, y los elementos abrasados se fundirán? Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en la que habite la justicia. 352. Vivid alerta. Por lo tanto queridos, en espera de estos acontecimientos, esforzaos por ser hallados en paz con él, sin mancilla y sin tacha. Vosotros, pues, queridos, estando ya advertidos, Vivid alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos disolutos, os veáis derribados de vuestra firme postura. Creced, pues, en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amen. Quiero recordaros a vosotros, que ya habéis aprendido todo esto de una vez para siempre, que el Señor, habiendo librado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron. Y además que a los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran día. 353. Manteneos en la caridad de Dios. En cambio vosotros queridos acordaos de las predicciones de los apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo. Ellos os decían: “Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías”. Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el Espíritu. Pero vosotros queridos, edificandoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Espíritu Santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A unos, a los que vacilan, tratad de convencerlos; a otros, tratad de salvarlos arrancándolos del fuego; y a otros mostradles misericordia con cautela, odiando incluso la túnica manchada por su carne. Al que es capaz de guardaros inmunes de caída y de presentaros sin tacha ante su gloria con alegría, al Dios único, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, gloria, majestad, fuerza y poder antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Amen. 354. El primogénito de entre los muertos. Paz a vosotros de parte de aquel que es, que era y que va a venir. Y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, el que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre, e él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Yo Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, del reino y de la paciencia, en Jesús... estando en la isla de Patmos, caí en éxtasis el día del Señor y vi como a un Hijo de hombre, su rostro resplandeciente como el sol. Tenia en su mano 7 estrellas y se paseaba en medio de 7 candeleros de oro. Las 7 estrellas son los ángeles de las siete Iglesias y los 7 candeleros son las siete Iglesias. El puso su mano derecha sobre mi diciendo: No temas, soy yo, el Primero y el último, el que vive; estuve muerto pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos y tengo en mis manos las llaves de la muerte. Escribe, pues, lo que has visto: lo que ya es y lo que va a suceder más tarde. 355. Los vencedores. Al Ángel de la Iglesia de Efeso, escribe: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro. Conozco tus fatigas... pero tengo algo contra ti que has perdido el amor de antes. Date cuenta pues de donde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera: Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida que está en el Paraíso de Dios. Al Ángel de la Iglesia de Esmirna escribe: Esto dice “ el primero y el último ”, el que estuvo muerto y revivió: Conozco tu tribulación y tu pobreza. No temas por lo que vas a sufrir. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Al Ángel de la Iglesia de Pergamo escribe: Sé donde vives, pero tengo alguna cosa contra ti. Mantienes ahí a algunos que sostienen la doctrina de Balaam. Arrepiéntete, pues, sino, iré prono donde ti y lucharé contra esos con la espada de mi boca. Al vencedor le daré mana escondido; y le daré tambien una piedrecita blanca, y, gravado en la piedrecita, un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que le recibe. 356. Arrepiéntete. Escribe al ángel de Tiatira: Conozco tu conducta: Tu caridad, tu fe, tu espíritu de servicio... pero toleras esa profetiza que está engañando a mis siervos. Le he dado tiempo para que se arrepienta pero no quiere, mira a ella voy a arrojarla al lecho del dolor y a sus hijos los voy a herir de muerte: así sabrán todas las Iglesias que yo soy el que sondea los riñones y los corazones, y yo os daré a cada uno según vuestras obras. Al vencedor, al que se mantenga fiel a mis obras hasta el fin le daré poder sobre las naciones; yo también lo he recibido de mi padre, y le daré el Lucero del Alba. Al Ángel de la Iglesia de Sardes escribe: tienes nombre como de quien vive, pero estas muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Tienes no obstante en Sardes unos pocos que no han manchado sus vestidos. Ellos andarán conmigo vestidos de blanco; porque lo merecen. El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus ángeles. 357. Te he amado. Al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: mira que ha abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar. Mira que te voy a entregar algunos de los que se proclaman judíos y no lo son. Yo haré que vayan a postrase delante de tus pies, para que sepan que yo te he amado. Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, tambien yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra. Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Dios, y gravaré en él, el nombre de mi Dios y el nombre de la Ciudad de Dios, la Nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Dios, y mi nombre nuevo. Al ángel de la Iglesia de Leodicea escribe: no eres ni frío ni caliente. ¡ Ojalá fueras frío o caliente !. Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista. = Yo a los que amo, los reprendo y corrijo = sé pues ferviente y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo tambien vencí y me senté con mi Padre en su trono. El que tenga iodos, oiga lo que el Espíritu a las Iglesias. 358. La majestad de Dios . Después tuve una visión: He aquí una puerta que estaba abierta en el cielo, y un trono que estaba erigido en el cielo, y uno sentado en el trono. El que estaba sentado era de aspecto semejante al jaspe y a la cornalina; y un arco iris alrededor del trono, de aspecto semejante a la esmeralda. Del trono salen relámpagos y fragor y truenos; delante del trono arden siete antorchas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios. Vi veinticuatro ancianos sentados alrededor del trono con vestiduras blancas y coronas de oro sobre sus cabezas. Delante del trono como un mar transparente semejante al cristal, cuatro vivientes con figuras : (que son los cuatro Evangelistas) que repiten sin descanso día y noche: Santo, Santo, Santo, Señor Dios todopoderoso “Aquel que era, que es y que va a venir”. Y cada vez que los vivientes dan gloria a Dios, los veinticuatro ancianos se postran ante él y arrojan sus coronas delante del trono diciendo: “Eres digno, Señor, y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; por tu voluntad, no existía y fue creado”. 359. El cordero degollado. Vi también en la mano, derecha del que esta sentado en el trono un libro que nadie podía abrir. Y yo lloraba mucho porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo. Pero uno de los ancianos me dice: No llores, mira, ha triunfado el León de la tribu de Juda, el Retoño de David, él podrá abrir el libro y sus siete sellos. Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro vivientes y de los ancianos, un cordero, como degollado. Se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que esta sentado en el trono. Cuando lo tomó; los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro, llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo diciendo: “Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre, hombres de toda raza, lengua, pueblo y Nación, y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra. Y en la visión oí la voz de una multitud de Ángeles alrededor del trono, de los vivientes y de los ancianos. Su número era = miríadas de miríadas y millares de millares.= Y decían con fuerte voz: “Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.”. Y toda creatura, del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, oí que respondían: “Al que esta sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos ”. Y los cuatro vivientes decían: Amen; y los ancianos se postraron para adorar. 360. Vestidos con blancas vestiduras. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Uno de los ancianos tomó la palabra y me dijo: “Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿ Quienes son y de donde han venido?”. Yo le respondí: “ Señor mío, tú lo sabrás ”. Me respondió: “ Esos son los que vienen de la gran tribulación, han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, dándole culto de día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. = ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno =, porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida y Dios enjugará toda lagrima de sus ojos. 361. Una gran señal apareció en el cielo. Una gran señal apareció en el cielo: Una Mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. La mujer dio a luz un Hijo, varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro, y su Hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyo al desierto. Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el Dragón. Tambien el Dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Por eso, regocijaos, cielos y los que en ellos habitáis. ¡ Ay de la tierra y del mar ! porque el diablo ha bajado a vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo. El Dragón persiguió a la mujer que había dado a luz al Hijo varón, pero sele dieron las dos alas de Águila grande para volar al desierto. Entonces despechado contra la mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. 362. Las bodas del Cordero. El séptimo ángel derramo su copa sobre el aire... Se produjeron relámpagos, fragor , truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen los hombres sobre la tierra. Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro vivientes adoraron a Dios y oí el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos y decían: ¡ Aleluya ! Porque ha establecido su reinado El Señor, Nuestro Dios Todopoderoso. Alegrémonos y regocigemonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura - el lino son las buenas acciones de los Santos - Luego me dice: “Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero ”. Me dijo además: “ Estas son palabras verdaderas de Dios ”. 363. Cielo nuevo y tierra nueva. Luego vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él. El cielo y la tierra huyeron de su presencia sin dejar rastro. Y vi los muertos grandes y pequeños, de pie delante del trono, fueron abiertos unos libros y el Libro de la Vida, y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, según sus obras. La muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego = este lago de fuego es la muerte segunda = y el que no se halló inscrito en el Libro de la Vida fue arrojado al lago de fuego. Luego vi = un cielo nuevo y una tierra nueva = porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. Y vi la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia para su esposo. Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: “ Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él = Dios con ellos = será su Dios. Y enjugará toda lagrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos, ni fatigas, porque el mundo viejo a pasado. 364. La novia. Entonces vino uno de los 7 Ángeles que tenían las siete copas llenas de las últimas siete plagas y me habló diciendo: “ Ven que te voy a enseñar a la Novia, a la Esposa del Cordero ”. Me trasladó en espíritu a un monte grande y alto y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, y tenia la gloria de Dios. Su resplandor era como el de una piedra muy preciosa, como jaspe cristalino. Tenia una muralla grande y alta con doce puertas; y sobre las puertas, doce ángeles y nombres gravados, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero. El material de esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro. Pero no vi Santuario alguno en ella; porque el Señor, el Dios todopoderoso, y el Cordero ES SU SANTUARIO. La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que le alumbren, porque Dios ES SU ESPLENDOR y la lampara es el Cordero. Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el Libro de la Vida del Cordero. 365. ¡ Ven señor Jesús !. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad y los siervos de Dios le darán culto. Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente. El Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos. Y me dijo: No selles las palabras proféticas de este libro, porque el tiempo esta cerca. Que el injusto siga cometiendo injusticias y el manchado siga manchándose; que el justo siga practicando la justicia y el santo siga santificándose. Mira, vengo pronto y traigo mi recompensa conmigo, para pagar a cada uno según su trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin. Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del Árbol de la Vida y entrarán por las puertas de la ciudad. El Espíritu y la Novia dicen: “ ¡ Ven ! ”. Y el que oiga, diga: “ ¡ Ven ! ”. Y el que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, reciba gratis Agua de Vida. Dice el que da testimonio de todo esto: “ Si, vengo pronto ” . ¡ Amen !. ¡ Ven Señor Jesús !.