Noticias de la Santa Sede
Christus Rex Information Service
2 de Febrero 1997
Iglesia en camino
Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 195 - Año V - 2 de febrero de 1997
Portada
Este domingo se celebra la Jornada de defensa de la vida
Se pretende promover el reconocimiento del valor de la vida humana en todos sus momentos
Se celebra este domingo, festividad de la Presentación del Señor, la Jornada por la Vida, promovida por la Conferencia Episcopal Española respondiendo a la propuesta del Papa en la encíclica Evangelium vitae.
La finalidad de esta Jornada Pro-Vida es según el mismo Juan Pablo II "suscitar en las conciencias, en las familias, en la Iglesia y en la sociedad civil el reconocimiento del sentido y del valor de la vida humana en todos sus momentos y condiciones, centrando particularmente la atención sobre la gravedad del aborto y de la eutanasia, pero sin olvidar los demás momentos y aspectos de la vida, que merecen ser objeto de atenta consideración." (EV 85).
Este año al ser dedicado a Jesucristo, como preparación al Jubileo del Año 2000, la Iglesia quiere destacar en la Jornada Pro-Vida el mensaje de que elVerbo encarnado, Jesús, es la vida en plenitud de toda la Humanidad.
Él mismo lo decía: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn.10,10)".
Editorial
La Universidad de todos
La inauguración, el lunes pasado, en el Campus universitario de
Badajoz, del grandioso edificio de la Facultad de Ciencias
Económicas y Empresariales, que dará cabida a sus tres
mil setecientos alumnos, es un buen motivo para meditar en voz alta
sobre la transcendencia de la Universidad de Extremadura, su
importantísima función en nuestra sociedad y las
responsabilidades que a todos nos llegan sobre esta institución
esencial para el futuro de nuestro pueblo.
Los que amamos a esta tierra y a sus pobladores, por fuerza hemos de
congratularnos de que Extremadura cuente, a menos de un cuarto de
siglo de su creación, con una gran Universidad regional, que
alberga en sus distritos de Cáceres y de Badajoz a un cuerpo
docente de más de un millar de profesores y a un alumnado de
veinte mil matrículas, que se reparten en una veintena de
facultades y escuelas universitarias, a las que se suman otros centros
de diversas especialidades, niveles académicos y
vinculación institucional.
En suma, una gran Universidad, que hoy brinda a la juventud de nuestra
Comunidad Autonómica un abanico extensísimo de carreras
y especialidades, tanto en el ramo de las Ciencias como en el da las
Humanidades. La de Extremadura, desde sus recientes orígenes en
1973 hasta hoy, no puede decirse que haya sido una Universidad para
ricos y esperamos que lo sea cada vez menos. Miles y miles de chicos y
de chicas, de extracción media y humilde, tienen abierto el
camino de la ciencia, de la preparación profesional, de la
cultura, y esperemos que también de la formación
integral.
Sí, sabemos de sobra que no todo el monte es orégano.
Que existen debates importantes y cuestionamientos de futuro, que van
desde la doble sede hasta la falta de salidas profesionales para los
graduados, pasando por la problemática interna de un ente tan
complejo, aún a medio hacer. No nos toca entrar en ellos, pero
sí congratularnos de que nuestro pueblo disponga de un
estamento así para su desarrollo integral. A aprovecharlo,
entonces.
Carta del Arzobispo
La felicidad del cristiano
No, no es tan sencillo despachar en pocas líneas el argumento
de la felicidad humana que, con sobrada razón, constituye el
anhelo más común de todos los miembros de la especie. Si
les preguntamos, en cambio, qué significa para cada cual esa
felicidad, o cuáles son, a su entender, los caminos que
conducen a ella, entonces, se acabó la unanimidad y cada cual
aporta su receta, ya sea expresándola con palabras, ya
dándola a entender con su propio género de vida.
Vuelven a estar de acuerdo en que ser feliz exige, cuando menos, el no
ser o sentirse desgraciado. Estoy de acuerdo también.
¿Cómo se les va a pedir a los heridos por la extrema pobreza,
la soledad, la enfermedad o el desengaño, que lleven puesta la
camisa del hombre feliz? Qué duda cabe de que, acumulando
desdicha tras desdicha, no se construye, en principio, la felicidad de
nadie. Y digo en principio, porque en este extraño reino puede
ocurrir de todo, como veremos después.
Un sí a los bienes terrenos
Parece ser que un cierto grado de bienestar proporciona al
común de los mortales una dosis paralela de felicidad personal.
Por lo tanto, es perfectamente legítimo aspirar al disfrute de
esos bienes para uno mismo y para otros. Por algo los políticos
de todo el arco parlamentario suelen presentar como objetivo global de
sus programas electorales conseguir, o, cuando menos avanzar hacia
él, el llamado Estado de bienestar.
Definirlo ya es otro cantar, pero, en ese paquete de ofertas figuran
siempre, hacia arriba o hacia abajo, estos componentes: trabajo bien
retribuido, vivienda adecuada, educación hasta grados
superiores, cobertura sanitaria y amplia seguridad social,
pensión satisfactoria para la jubilación. La verdad es
que los diez últimos años han demostrado con crudeza que
alcanzar un estado semejante no está tan al alcance ni siquiera
de los países más avanzados de la Unión europea.
¡Vaya, que si resulta complicado enriquecer a tantos de una vez, sin
la resaca de las bolsas de pobreza, las franjas de marginación,
el cuarto mundo!
Fíjense en que los bienes mencionados, aunque de primera o
segunda necesidad, son todos ellos, salvo la educación, de
carácter material. Nada que objetar, como he dicho, a su
esforzada consecución, a su legítimo disfrute. Ya lo
advirtió el propio Jesús: "Bien sabe vuestro Padre que
tenéis necesidad de todo esto" (Mt. 6,32). Mas, como, los
bienes materiales, no llenan del todo el corazón del hombre,
¿qué hacemos los humanos? Pues, en lugar de levantar vuelo
hacia otros bienes superiores, buscamos más de lo mismo,
manejando obsesivamente la ecuación: Dinero = a bienes
materiales; y estos = a felicidad.
Nos parecemos como dos gotas de agua a aquel rico nuevo del Evangelio,
que atiborró sus graneros de cosechas abundantes y se animaba
eufórico a sí mismo: "Alma, tienes muchos bienes
almacenados para años; descansa, come, bebe, regálate"
(Lc. 12, 19). Ya sabemos el final de la historia. Aquella misma noche
llegó el infarto o el derrame cerebral, y se acabó todo.
Volar más alto
Un poco de filosofía, con unas gotas de teología. Hasta
aquí hemos conjugado la felicidad con el verbo tener. Tanto
tienes, tanto disfrutas. A tanto, los cien gramos de felicidad.
Ocurre, sin embargo, que esa realidad tan personal y profunda
sólo se conjuga acertadamente mediante el verbo ser. "Soy
feliz". Ella forma parte de mi ser (curioso, aquí este
monosílabo no es verbo, sino nombre sustantivo), pertenece a mi
persona, no a mi bolsillo, ni a mi cuenta corriente. Sin oficiar de
aguafiestas, porque los bienes materiales vienen de Dios y nos son
necesarios, ojo al aviso del Señor: No pongáis en ellos
el corazón.
Ahora, la gota de Teología, en el lenguaje de la fe. No quiero
acumular citas, pero fíjense en lo hermosas que son. Dice
Jesús: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios" (Mt. 4,4; Dt, 83). Dice san
Agustín: "Nos hiciste para ti, Señor, y nuestro
corazón anda inquieto hasta que descansa en ti". Dice el salmo
111: "Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus
mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia
del justo será bendita".
De tanto usar la palabra Bienaventuranzas, no caemos ya en la cuenta
de que ese término equivale en nuestro idioma a dicha, a
felicidad precisamente. Por eso José María Cabodevilla
tituló así su afortunado comentario a las
Bienaventuranzas: "Las formas de felicidad son ocho". De ahí
que los pobres, los mansos, los sufridos, los pacificadores, los
misericordiosos, no son adjetivados por nuestro Señor como
buenos, o como santos, sino como felices.Felices de otra manera
Estamos en el cogollo de nuestro asunto. Cuando antes, en lugar de
dichosos, decíamos bienaventurados, la palabra era justa
también, y muy hermosa en castellano. Es como decir que han
sido venturosos y afortunados. Pero nos remite también a la
vida eterna, a los moradores del cielo, designados tradicionalmente
así. Pero llamándolos dichosos se entiende que lo son
aquí, en este nuestro, llamado por otra parte, valle de
lágrimas. O sea, que Cristo el Señor, que, sin asomo de
dudas, nos quiere felices a ustedes y a mí en este mundo y en
el otro, nos enseña que, para serlo, hemos de buscar el gozo en
la pobreza de espíritu, en la mansedumbre, en la limpieza de
corazón, en la construcción de la paz, en la
misericordia, en la búsqueda insaciable de la justicia. ¿Hay
quien dé más?
Hablamos ya, en directo, de la felicidad del cristiano. Somos hombres
y mujeres como los demás; nada humano nos es ajeno y, menos
aún, la felicidad. Nuestros son la tierra, el sol y las
estrellas; nuestros los paisajes, las sinfonías, los aromas
exquisitos, la buena mesa, el goce artístico, la
inspiración poética, la lucidez intelectual, el amor
humano. Nuestros, el trabajo creativo, las amistades profundas, el
coraje juvenil, la serenidad de los años maduros. Nuestra, la
vida. "Todas las cosas son vuestras, proclama san Pablo, y vosotros de
Cristo y Cristo de Dios". ¿A qué todo esto? Simplemente para
recordar que los discípulos de Cristo, en tanto que seres
humanos, están llamados a sacarle a la vida como tal un jugo
exquisito de felicidad, sin someterse a los ídolos, haciendo
uso de la creación con verdadero señorío.
¿Y cómo casa todo eso con lo otro de negarse a sí mismo,
llevar a cuestas nuestra cruz, vivir como pobres, soportar
persecuciones y poner la otra mejilla? Pues, muy claro de entender y
difícil de practicar. Apelo a la experiencia de cualquier
creyente para que me diga si el saberse amado por Dios y abrirle su
corazón, si el asumir la vida propia como un servicio a los
demás, son caminos de amargura o de alborozo. Pues,
entonces.... No conozco a ningún santo desgraciado. Palabra.
+Antonio Montero
Arzobispo de M&eeacute;rida-Badajoz
Centrales
Hoy se celebra en España la Jornada de Defensa de la Vida
Se pretende promover el reconocimiento del valor de la vida humana en
todos los momentos y condiciones
Se celebra este domingo la Jornada por la Vida, promovida por la
Conferencia Episcopal Española respondiendo a la propuesta de
Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae, "para
manifestar el gozo por una vida que nace, el respeto y la defensa de
toda existencia humana, el cuidado del que sufre o está
necesitado, la cercanía al anciano o al moribundo, la
participación en el dolor de quien está de luto, la
esperanza y el deseo de inmortalidad".
Jesucristo es la Vida del Mundo
Este año al ser dedicado a Jesucristo, como preparación
al Jubileo del Año 2000, la Iglesia quiere destacar en la
Jornada Pro-Vida el mensaje de que el Verbo encarnado, Jesús,
es la vida en plenitud de toda la Humanidad.
Entendido así, como dice Juan Pablo II, "el Evangelio de la
Vida no es una mera reflexión, aunque original y profunda sobre
la vida humana; no sólo un mandamiento destinado a sensibilizar
la conciencia y a causar cambios significativos en la sociedad; menos
aún una promesa ilusoria de un futuro mejor. El Evangelio de la
vida es una realidad concreta y personal, porque consiste en el
anuncio de la persona misma de Jesús, el cual se presenta al
apóstol Tomas y en él a todo hombre, con estas
palabras:"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"
(Jn.14,6)
Jesús, el Hijo que desde la eternidad, recibe la
vida del Padre y ha venido a los hombres para hacerles
partícipes de ese don: "Yo he venido para que tengan vida y la
tengan en abundancia" (Jn.10,10)".
Desde este presupuesto la finalidad fundamental de esta Jornada
Pro-Vida es según el mismo Juan Pablo II "suscitar en las
conciencias, en las familias, en la Iglesia y en la sociedad civil el
reconocimiento del sentido y del valor de la vida humana en todos sus
momentos y condiciones, centrando particularmente la atención
sobre la gravedad del aborto y de la eutanasia, pero sin olvidar los
demás momentos y aspectos de la vida, que merecen ser objeto de
atenta consideración, según sugiera la evolución
de la situación histórica" (EV 85).
La celebración y la defensa de la vida no pueden ser, sin
embargo, cosa de un día, de una sola jornada. "La
celebración del Evangelio de la vida debe realizarse sobre todo
en la existencia cotidiana, vivida en el amor a los demás y en
la entrega de uno mismo. Así, toda nuestra existencia se
hará acogida auténtica y responsable del don de la vida
y alabanza sincera y reconocida a Dios que nos ha hecho este don. Es
lo que ya sucede en tantísimos gestos de entrega, con
frecuencia humilde y escondida, realizados por hombres y mujeres,
niños y adultos, jóvenes y ancianos, sanos y enfermos".
Precisamente en estos días nos llegan imágenes terribles
del éxodo de multitudes que mueren de hambre y enfermedades por
los caminos en la región africana de los Grandes Lagos,
víctimas de guerras fraticidas y del desamparo internacional.
Los misioneros y los cooperantes civiles fueron asesinados. La
celebración más solemne del Evangelio de la vida son
estos gestos heróicos, manifestación del grado
más elevado de amor, que es dar la vida por la persona amada,
como han hecho estos misioneros y voluntarios civiles. Ello no
está al alcance de todos, pero no debemos olvidar que
"más allá de los casos clamorosos está el
heroísmo cotidiano, hecho de pequeños o grandes gestos
de solidaridad que alimentan una auténtica cultura de la vida "
(EV 86). Esto sí que está a nuestro alcance y es un
deber de todo cristiano, y aún de todo hombre: ser solidarios,
vivir la fraternidad.
Lo que podemos hacer
¿Qué podemos hacer en favor de la vida y de una vida más
digna y plena para todos? Conocer y apoyar lo que ya existe y promover
servicios para una vida digna de persona, de hijos de Dios, como
pueden ser centros de acogida y ayuda a la vida, comunidades de
recuperación de drogadictos, de atención y acogida para
enfermos de sida, cooperativas de solidaridad para incapacitados,
enfermos mentales, etc., centros de atención a enfermos
terminales, ancianos...
Como ya se ha apuntudo, la jornada de este año tiene como tema
"Jesucristo-Vida" y como lema "He venido para que tengan vida". La
opinión pública española ha concebido el tema de
la vida centrado muy exclusivamente en el aborto y éste ha sido
considerado como tema político, en el que sólo debe
decidir la mujer, y progresista. Sin olvidar ahora la gravedad del
aborto y de la eutanasia, la encíclica Evangelium vitae y el
tema y el lema de la jornada de este año llevan a una
visión más amplia de lo que debe significar la defensa
de la vida humana en los demás momentos y aspectos. Se trata de
dar prioridad a la sensibilización y preocupación
solidaria ante tantas situaciones en que la vida está
amenazada: aborto, hambre, terrorismo, guerra, droga, etc., y que la
Jornada y las acciones a favor de la vida a lo largo del año,
se lleven a cabo por movimientos, asociaciones y civiles desde la
propia diócesis.
Signos de esperanza...
"Se daría una imagen unilateral que podría inducir a un
estéril desánimo, si junto con la denuncia de las
amenazas contra la vida no se presentan los signos positivos que se
dan en la situación actual de la humanidadŠ Son todavía
muchos los esposos que, con generosa responsabilidad, saben acoger a
los hijos como el don más excelente del matrimonio. No faltan
familias que, además de su servicio cotidiano a la vida, acogen
a niños abandonados, a muchachos y jóvenes en
dificultad, a personas minusválidas, a ancianos solos.
También surgen y se difunden grupos de voluntarios dedicados a
dar hospitalidad a quienes no tienen familia, se encuentran en
condiciones de particular penuria o tienen necesidad de hallar un
particular ambiente educativo que les ayude a superar comportamientos
destructivos y a recuperar el sentido de la vidaŠ
Frente a legislaciones que han permitido el aborto y a tentativas,
surgidas aquí y allá, de legalizar la eutanasia, han
aparecido en todo el mundo movimientos e iniciativas de
sensibilización social en favor de la vidaŠ ¿Cómo no
recordar, además, todos esos gestos cotidianos de acogida,
sacrificio y cuidado desinteresado que un número incalculable
de personas realiza con amor en las familias, hospitales, orfanatos,
residencias de ancianos y otros centros o comunidades, en defensa de
la vida? La Iglesia, dejándose guiar por el ejemplo de
Jesús, "buen samaritano" y sostenida por su fuerza, siempre ha
estado en la primera línea de la caridad: tantos de sus hijos e
hijas, especialmente religiosas y religiosos, han consagrado y
continúan consagrando su vida a Dios ofreciéndola por
amor al prójimo más débil y necesitadoŠ Entre los
signos de esperanza se da también el incremento de una nueva
sensibilidad cada vez más contraria a la guerra como
instrumento de solución de los conflictos entre los pueblos, y
orientada cada vez más a la búsqueda de medios
eficaces, pero "no violentos", para frenar la agresión armada.
Además, en este mismo horizonte se da la aversión cada
vez más difundida en la opinión pública a la pena
de muerte, incluso como instrumento de "legítima defensa"
social, al considerar las posibilidades con las que cuenta una
sociedad moderna para reprimir eficazmente el crimen de modo que,
neutralizando a quien lo ha cometido, no se le prive definitivamente
de la posibilidad de redimirse."(Juan Pablo II. "Evangelium vitae"
26-27).
La fiesta de la Presentación del Señor, una
ocasión para agradecer la Vida Consagrada
Según una tradición romana, Su Santidad recibía
el día dos de febrero a religiosos, miembros de la Curias
Generalicias instaladas en la Ciudad eterna, los cuáles
entregaban al Papa el cirio usado en la liturgia propia del
día.
Lo que en un principio constituía un encuentro casi privado del
Sumo Pontífice de la Iglesia Católica con representantes
cualificados de las ordenes religiosas, en la actualidad ha dado
origen a una celebración de toda la comunidad eclesial.
Juan Pablo II al instituir la celebración de este día
dedicado a la vida consagrada ha querido invitar a toda la Iglesia a
dar gracias a Dios por esa numerosa y ejemplar familia formada por
quienes dedican por completo su vida a Dios y al servicio, en la
caridad fraterna, a los más necesitados. Es muy fácil
encontrarnos con las personas de vida consagrada. Son hombres y
mujeres que viven y trabajan en los barrios más pobres y,
también, en zonas de bienestar. Acompañan y sirven a
toda clase de enfermos, de modo especial a los de sida, y a los
niños abandonados y maltratados. Se dedican a las
investigaciones científicas y a la enseñanza. Ellos
forman a la juventud del futuro. Su trabajo, en fin, está
siempre allí donde haya alguien a quien servir. Lo que hacen es
muy variado y distinto, como son las mismas necesidades, las carencias
y vacíos de los hombres. Por eso, en este día todos
debemos demostrarles nuestro reconocimiento y tenerles presente en
nuestras oraciones.
50 años de los Institutos Seculares
Dentro de la Vida Consagrada, los Institutos Seculares cumplen
cincuenta años desde que el Papa Pío XII hizo
pública la Constitución Apostólica "Provida Mater
Ecclesia". En España, 25 años después,
nacía la Confederación Española de Institutos
Seculares, que los aglutina y coordina.
Nuestra diócesis cuenta en la actualidad con cuatro Institutos
Seculares. Para celebrar este aniversario, el pasado día 25 de
enero se celebraron, en la Fundación Pablo VI de Madrid, una
serie de actos conmemorativos que culminaron con una Eucaristía
presidida por el Nuncio Apostólico en España,
monseñor Lajos Kada.
El Día de los "Sin Techo" nos recuerda que este problema es
una asignatura siempre pendiente
Nuestra diócesis cuenta con dos centros de acogida para ellos
.Se celebra este domingo el día de los "Sin Techo", una jornada
que nos invita a recordar a las personas que carecen de un hogar, y
viven al margen de sus familias. Se pretende, también,
concienciar a la opinión pública del gran drama de
pobreza en que viven más de 40.000 personas en nuestro
país, hermanos nuestros que padecen desarraigo y soledad,
carentes de trabajo, sin vivienda y con gran movilidad
geográfica y urbana, Todos ellos necesitados de nuestra ayuda.
Dos centros de acogida
La diócesis de Mérida-Badajoz, muy sensible ante este
problema, cuenta con dos centros de acogida. Cáritas
creó en Badajoz hace poco más de año y medio el
llamado Centro Hermano que sólo en el primer año de
funcionamiento ha acogido a 1.020 personas, de las cuales 895 eran
hombres y 125 mujeres. La estancia media en el centro ha sido de 12
días. En cuanto a servicio alimentario, en total se han servido
en este periodo de tiempo 11.500 desayunos, 13.200 almuerzos, 9.000
meriendas y 11.500 cenas.
Casi un tercio de las personas atendidas, eran de nuestra comunidad
autónoma de Extremadura, seguida de Andalucía y
Portugal. La problemática más común detectada en
la mayoría de ellos, cuya edad dominante estaba entre los 30 y
40 años de media, ha sido la de ser transeúntes e
inmigrantes, que solicitaban fundamentalmente descanso y trabajo, no
faltando tampoco los que deseaban salir del mundo de la droga. A estos
últimos, el Centro Hermano les ha puesto en contacto con el
"Proyecto Vida" para que puedan iniciar la fase de
desintoxicación.
Labor promocional
El Centro Hermano, donde colaboran medio centenar de voluntarios, no
es un simple centro de acogida, sino que también orienta su
labor a la promoción de las personas sin techo o
transeúntes.
El otro centro de nuestra diócesis está en Almendralejo,
en la parroquia de San Roque, y lleva ya más de trece
años abierto. Su alma y promotor es don Jesús
Núñez. Lo hizo recogiendo cartones y botellas,
además, con su cariño y el de mucha gente sencilla de
aquella ciudad. Hoy dispone de un edificio compartido con el centro
parroquial y allí hay instaladas 11 camas, un ropero, un
comedor y cocina. Por él pasaron en el año 1996 unas 776
personas y se sirvieron 3.180 comidas.
Noticias
En un discurso al Pontificio Consejo para la Familia
El Papa pide a la Iglesia no abandonar la atención a los
divorciados
(VIS) Un llamamiento de atención para que la Iglesia no
abandone a los católicos que se han vuelto a casar a pesar de
estar unidos en primera nupcias por el vínculo sacramental, ha
sido hecho por el Papa Juan Pablo II en los pasados días,
dirigiéndose a los miembros del Pontificio Consejo para la
Familia. El Santo Padre dijo que "aunque los divorciados que se
vuelven a casar no pueden comulgar, debido a que su estado y su
condición de vida contradicen los valores de la doctrina
católica", la Iglesia tiene la obligación de "no
abandonarlos".
"La Iglesia fue creada para conducir a todos hacia la
salvación, sobre todo a los bautizados, y no puede dejar a su
propio destino a aquellos que, a pesar de estar unidos con el
vínculo sagrado del matrimonio, se han casado nuevamente",
afirmó el Pontífice.
Juan Pablo II subrayó que "no faltan vías pastorales
para llegar a esas personas" y aseguró que "tratándose
de una llaga que afecta cada vez más a los ambientes
católicos, el problema debe ser abordado con una
atención total". El Papa aseguró que "esos hombres y
mujeres deben saber que la Iglesia los ama" y que no está lejos
de ellos ni de sus preocupaciones y que "sufre por su
situación".
Siguen siendo de la Iglesia
Para la Iglesia, manifestó el Sumo Pontífice, "los
divorciados que se vuelven a casar siguen siendo parte de ella, porque
han recibido el Bautismo y conservan la fe cristiana", aunque "una
unión después del divorcio constituye un "desorden
moral". Cuando una pareja que vive esa situación irregular
vuelve a a la fe cristiana, el Papa recomienda "acogerla con caridad,
benevolencia, ayudándoles a aclarar el estado concreto de su
condición, a través de un trabajo pastoral iluminado e
iluminante".
Según datos Oficina de Estadística y Sociología
de la Iglesia en España, que toma datos de la Memoria del
Consejo del Poder Judicial, en nuestro país se fallaron en 1993
un total de 28.854 divorcios, también es creciente el
número de bautizados que optan por el matrimonio civil, lo que
supone un reto pastoral para la Iglesia.
Pastoral Obrera advierte de los peligros de una nueva reforma
laboral
El departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal
Española ha afirmado, ante las negociaciones entre los
sindicatos y los empresarios para una reforma laboral, que el
deterioro del trabajo "pone en peligro la salud de la democracia" y
que "está en juego la defensa de la dignidad de los
trabajadores".
La Comisión Episcopal del Apostolado Seglar, las Juventudes
Obreras Cristianas (JOC), la Hermandad Obrera de Acción
Católica (HOAC), las Hermandades del Trabajo, el Movimiento de
Trabajadores Cristianos (MTC), el Movimiento Junior y los religiosos
en el mundo obrero señalan en un comunicado que "la
situación actual del trabajo y de los trabajadores en
España es de tal gravedad que, el permanecer pasivos ante ella,
nos convertiría en colaboradores de la misma". "Sentimos
afirman el nivel de paro, especialmente en los jóvenes y en
las mujeres, el deterioro de las condiciones de trabajo, con aumento
de los accidentes laborales, la pérdida de los derechos
sindicales, el crecimiento de la economía sumergida -consentida
e incluyo apoyada-, la marginación y exclusión social de
importante sectores de la sociedad...". "El mantenimiento y deterioro
-advierten- de esta situación pone en peligro la salud
democrática de esta sociedad y su nivel moral, solidario y
ético".
Pastoral Obrera afirma que valora el esfuerzo de negociación
entre sindicatos y empresarios, pero recuerda que "está en
juego, una vez más, la defensa de la dignidad de los
trabajadores, la organización del trabajo y las condiciones en
las que se realice, que influye en las personas, las familias y la
sociedad misma" y advierten también que la futura reforma
laboral "no puede guiarse sólo por cifras y situaciones
macroeconómicas, ni contentarse con pequeños parches,
retoques jurídicos o ayudas económicas, ni que pretenda
responder preferentemente a los intereses de los grupos más
fuertes económica y políticamente, como ocurrió
en 1994.
Pastoral de la acogida
€ El Consejo Pastoral Diocesano pide que la acogida sea un valor
presente en todas las acciones de la IglesiaEn su reunión
ordinaria ha comenzado también el estudio del futuro plan de
formación de los laicos El Consejo Pastoral Diocesano,
presidido por el arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio
Montero, ha celebrado el día 25 de enero en Villagonzalo una
sesión ordinaria en la que se ha aprobado el documento sobre
Pastoral de la acogida y la misericordia en el que venía
trabajado desde hace un año y en el cual se pide a la entera
comunidad eclesial de la diócesis, desde las parroquias a los
organismos curiales, pasando por las asociaciones de fieles y las
personas que las integran que lleven a cabo, como talante y con
actuaciones o comportamientos concretos, la acogida evangélica
con todos los que por un motivo u otro, ya cercanos o lejanos, entran
en contacto con la Iglesia. "La acogida se dice en el documento
habrá de ser un valor transversal de todas sus acciones
pastorales," mostrando así el rostro de una Iglesia cercana y
entrañable donde todos se sientan en familia.Durante la
reunión del Consejo Pastoral Diocesano también le fue
presentado a los consejeros una ponencia a cargo de don Elías
López sobre la formación de los laicos, tema incluido
dentro de los objetivos propuestos por Plan pastoral de la
diócesis para los próximos años, en consonancia
con la potenciación del papel de los seglares en la
misión de la Iglesia que pedía el Sínodo Pacense
y recientemente también el Plan de la propia Conferencia
Episcopal.En su ponencia, don Elías López,
teólogo seglar y director de la Escuela de Teología,
estableció las bases para la reflexión que ha de hacer
el Consejo de Pastoral sobre la formación de los laicos. En
ellas justificaba don Elías López la necesidad de
seglares bien formados para dar respuesta a los retos evangelizadores
que hoy plantea nuestro tiempo, acudiendo primero al reconocimiento
que hizo el Vaticano II del papel de los laicos en la vida de la
Iglesia, fundamentado éste en su condición de bautizados
y miembros de pleno derecho del Pueblo de Dios. En esta línea
de fomento de la participación de los laicos en la
misión de la Iglesia. se enmarcó también la
presentación que el delegado diocesano para los Laicos, don
Luis Romero, hizo a los consejeros sobre el proceso que se dará
en la diócesis, tendente a la implantación de la
Acción Católica como cauce asociativo para los
seglares.A todas estas ponencias siguió un animado
diálogo por parte de los consejeros, quienes eligieron
también a doña Mª Dolores Ojeda como miembro seglar de
la comisión permanente del Consejo, en sustitución de
don Rafael Alejo.
Constituida la Comisión Diocesana para el Gran Jubileo del
Año 2000
El pasado martes se celebró en los locales del Arzobispado en
Badajoz la reunión constitutiva de la Comisión
Diocesana para el Jubileo del Año 2000 que ha sido nombrada por
el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, como
organismo coordinador y de animación de la preparación
de este gran acontecimiento de la Iglesia a la que ha sido convocada
por el Papa.
Esta comisión está presidida por el vicario de Culto y
Espiritualidad y Delegado Diocesano para el Jubileo del 2000, don
Antonio Muñoz Aldana y de ella forman parte el vicario
Episcopal de Evangelización; los delegados diocesanos para el
Clero, la Vida Consagrada y los Laicos; los directores de los
secretariados diocesanos de Liturgia, Patrimonio, Medios de
Comunicación Social, Cofradías y Ecumenismo; el rector
del Seminario Metropolitano; el director de Cáritas diocesana,
el presidente de Confer y un arcipreste de cada una de las zonas
pastorales de la diócesis. Todos ellos han sido elegidos al
estar al frente de las instituciones más vinculadas al Jubileo
del 2000.
Durante esta primera reunión se eligió la
Comisión Permanente y el secretario, cargo que recayó en
don Faustino Lobato.
Los miembros de la Comisión, desde sus distintos ámbitos
de actuación pastoral, apuntaron diversas iniciativas para la
adecuada difusión y cumplimiento de los objetivos propuestos
para el Jubileo, empezando ya por este año preparatorio de
1997que está dedicado a Jesucristo, Salvador del Mundo.
La Parroquia de Alange celebra con dulces las fiestas de Las
Candelas y de San Blas
Con motivo de las festividades de la Virgen de las Candelas y de San
Blas la Parroquia de Nuestra Señora de los Milagros, de Alange,
celebra cada año una curiosa y, a la vez, exquisita
exposición de dulces caseros típicos de estas fiestas.
Después de la celebración de la Eucaristía, con
la presentación de los niños bautizados durante el
año, y la procesión de la Virgen de las Candelas, se
abre la exposición de dulces, que es visitada por la
mayoría de los feligreses.
Sorprende esta muestra por la cantidad y la calidad de los dulces
expuestos, elaborados según recetas caseras, que se transmiten
de generación en generación, por diversas familias de
esta feligresía. Lo que se recauda con la venta de los dulces
expuestos redunda en beneficio de la parroquia.
Opinión
Visitar a los enfermos
Una de las experiencias más gratificantes que puede tener el
ser humano es la de sentirse acompañado por el afecto y la
cercanía en las dificultades. Al contrario, la soledad aumenta
el dolor y el sufrimiento.
La Iglesia, sabedora del bien de la compañía, ha
enseñado siempre que visitar y cuidar a los enfermos es una
obra de misericordia; entre otras razones porque es causa de
recompensa, ya que la enfermedad es uno de los rostros con los que
Jesús se identifica: "porque estuve enfermo y me visitaste".
Frente al individualismo que lleva a muchos a preguntarse qué
le importan los otros, la Iglesia ha de promover esta sencilla
misión, en la que se recibe mucho más de lo que se da y
nos hacemos más humanos. Allí donde haya un enfermo
hemos de acercarle nuestro afecto, sin preguntarnos quién es y
por qué lo hacemos. No obstante, es mejor que sea fruto de ese
modo de mirar característico de los creyentes en Jesucristo,
que lo ven presente en cada persona que sufre.
También la Iglesia como institución ha de ser buena
samaritana y estar junto al enfermo, animando la generosidad de todos
para que, tanto individualmente como de un modo asociado, se dediquen
a esta tarea, conscientes de que con la fuerza de ese testimonio se
evangeliza y se trabaja por el Reino de Dios.
Siempre visitar a los enfermos será un buen salvoconducto con
el que traspasar la frontera de la increencia y la indiferencia
religiosa. Una obra en la que tanto el que acoge como el que se da se
hacen felices mutuamente armonizándose la misericordia con el
agradecimiento.
Amadeo Rodríguez
Pagina liturgica
Celebramos la Presentación del Señor
Palabra de Dios:
Profecía de Malaquías 3, 1-4
Así dice el Señor: Mirad, yo envío a mi
mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto
entrará en el santuario el Señor a quien vosotros
buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros
deseáis. Miradlo entrar dice el Señor de los
ejércitos. ¿Quién podrá resistir el día
de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca?
Será un fuego de fundidor que refina la plata, como a plata y a
oro refinará a los hijos de Levi, y presentarán al
Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al
Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en
los días pasados, como en los años antiguos.
Salmo 23, 7-10
R. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la
gloria.
¡Portones!, alzad los dinteles,/ que se alcen las antiguas
compuertas:/ va a entrar el Rey de la gloria.
Carta a los Hebreos 2, 14-18
Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de
nuestra carne y sangre participó también Jesús;
así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de
la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por
miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que
tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los
ángeles, Por eso tenía que parecerse en todo a sus
hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se
refiere y expiar así los pecados del pueblo. Como Él ha
pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan
por ella.
Evangelio según san Lucas 2, 22-40
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según
la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a
Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo
escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito
varón será consagrado al Señor" y para entregar
la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de
tórtolas o dos pichones".
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado
Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de
Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había
recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no
vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.
Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con
el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo
previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo
a Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes
dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu
Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para
alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del
niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su
madre: Mirad, éste está puesto para que muchos en Israel
caigan y se levanten; será como una bandera discutida:
así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a
ti, una espada te traspará el alma.
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la
tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había
vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y
cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios
con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba
gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardababan
la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo
que prescribía la ley del Señor, se volvieron a
Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y
robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia
de Dios lo acompañaba.
Comentario
Luz de las gentes
Los cristianos de Jerusalén celebraban ya en el siglo IV la
fiesta de la Presentación del Señor. A ellos les gustaba
convertir en celebración litúrgica los acontecimientos
evangélicos más relevantes.
Actualmente, la celebración comienza con un "lucernario" , es
decir, con una liturgia que juega con el simbolismo de la luz, como es
el caso del rito del Cirio pascual en la noche del Sábado
Santo.
En la monición de entrada se recuerda que la fiesta de hoy se
celebra a los cuarenta días de la fiesta del Nacimiento del
Señor. Se puede decir que cierra definitivamente el ciclo de
Navidad-Epifanía. Es muy aleccionador, para una lectura
provechosa de los evangelios, fijarnos de qué modo la liturgia
de hoy presenta el misterio relatado por el evangelio como una
realidad de salvación que se nos hace presente a los que
asistimos a la celebración. Efectivamente, el relato
evangélico nos presenta el encuentro de Simeón con
María que lleva entre sus brazos al niño Jesús.
En aquel momento una acción del Espíritu Santo revela al
anciano la identidad del Niño y le hace cantar un himno que
presenta al Salvador como "luz para alumbrar a las naciones".
La liturgia recoge el mensaje y, en la oración de
bendición de las candelas, ruega: "Infunde en el corazón
de tus fieles la luz que no se extingue, para que, cuantos son
iluminados en tu templo por la luz de estos cirios, puedan llegar
felizmente al esplendor de tu gloria". Así, la liturgia toma al
anciano Simeón como el prototipo de la comunidad cristiana y
pide que la luz de Cristo también ilumine el corazón de
los fieles y los encamine al gozo de la luz eterna.
Antonio Luis Martínez
Lecturas bíblicas para los días de la semana
3, lunes: Hbr 11, 32-40; Mc 5, 1-20.
4, martes: Hbr 12, 1-4; Mc 5, 21-43.
5, miércoles: Hbr 12, 4-7, 11-15; Mc 6, 1-6.
6, jueves: Hbr 12, 18-19, 21-24; Mc 6, 7-13.
7, viernes: Hbr 13, 1-8; Mc 6, 14-29.
8, sábado: Hbr 13, 15-17, 20-21; Mc 6, 30-34.
9, domingo: Jb 7, 1-4, 6-7; 1Co 9, 16-19, 22-23; Mc 1, 29-30.
Santoral
5 de Febrero
San Felipe de las Casas (1572-1597)
Qué alegría da saber que, tan sólo en veinticinco
años, se puede alcanzar una vida eterna: Felipe es un
franciscano nacido en México capital, con una infancia
divertida y una juventud lo suficientemente inmadura para que, a
más de uno, le pareciese más que frívola. Los
superiores del convento franciscano de México no lo quieren
como novicio si no se enmienda. Su padre procura que aprenda el oficio
de platero, en orden a asegurar un porvernir al 'pieza' de su hijo.
El negocio familiar le lleva a Manila, capital deslumbrante de unas
islas, las Filipinas, entonces también españolas, llenas
de misterio y belleza. Es ahora cuando Felipe se decide, con verdadero
espíritu religioso, a ingresar en el convento franciscano
isleño, respondiendo a una llamada que el mundo no ha logrado
disipar.
Los franciscanos, después del noviciado, deciden enviarlo a
México para que estudie y pueda ser ordenado sacerdote:
jamás ofrecerá otro sacrificio que no sea el suyo
propio. Desarbolado por una tempestad su barco, pasa a Macao. Pero la
comunidad franciscana de Japón, ferozmente perseguida por el
emperador Taiko Sama, será mutilada, deportada y, finalmente,
crucificada en Nagasaki.
Cuando veamos en un grabado franciscano a un joven de 25 años
cruficado, desorejado y lanceado... estaremos ante San Felipe de
Jesús, un astro más del universo evangelizador de la
civilización española en extremo oriente, que demuestra
como la llamada del amor total puede ser escuchada aún sin
orejas.
Manuel Amezcua
Los santos de la semana:
3, lunes: Blas, Oscar, Epifanio, León, Werbuga, Claudina
Thevenet.
4, martes: Eutiquio, Isidoro, Nicolás, Gilberto, Juan Brito,
José de Leonisa.
5, miércoles: Águeda, Abrahán, Teodosio, Pablo
Ni y Andrés.
6, jueves: Poblo Miki y compañeros, Silvano, Dorotea, Guarino.
7, viernes: Paternio, Juliana, Antonio Stronconio, Eugenia Smet.
8, sábado: Jerónimo Emiliano, Evencio, Honorato,
Esteban.
9, domingo:.Apolonia, Sabino, Sisebuto, Miguel Febres Cordero.
Contraportada
Carta del Hermano Roger de Taizé: invitación a la
felicidad del Evangelio
Más de setenta mil personas se reunieron del 28 de diciembre al
1 de enero pasado en la ciudad alemana de Sttugart con motivo del XIX
Encuentro europeo de jóvenes de Taizé. Los
participantes, llegados de toda Europa, recibieron mensajes del Papa
Juan Pablo II, del Secretario General de las Naciones Unidas, del
arzobispo de Canterbury y los patriarcas de Constantinopla y
Moscú. La comunidad ecuménica de Taizé, en
Francia, fue fundada en el año 1940 por el hermano Roger.
Está formada por católicos o de diversos orígenes
evangélicos de más de 25 naciones y trabaja por la
reconciliación y la paz. Este año, una plegaría
en común en veinte lenguas reunió a los jóvenes
durante cuatro días en los que también reflexionaron
sobre la carta que, bajo el titulo "La duda sobre la claridad de una
comunión", había publicado su fundador con motivo del
encuentro, y que reproducimos integra para todos nuestros lectores por
la importancia de su mensaje completado con una llamada a las nuevas
generaciones a vivir multiples reconciliaciones que nos lleven hacia
el Gran Jubileo del año 2000.
Vivimos en un mundo en el que coexisten la luz y las tinieblas
Aspirando a la luz, ¿nos embargará una duda? Un místico
ruso, lejos de inquietarse, escribía: Yo soy un hijo de la duda
y la increencia.. Mi "hosanna" ha pasado a través del crisol de
la duda (Dostoyevski). ¡Feliz quien camina de la duda hacia la
claridad de una comunión en Cristo!
Como se disipa la niebla de la mañana, así se iluminan
las noches del alma. Y hasta en los desiertos del corazón brota
la frescura de las fuentes.
No una comunión ilusoria, sino una comunión
límpida, que actúa en lo concreto de las situaciones.
Esta comunión induce ante todo a comprender, a amar. La vida de
quien busca amar con la compasión del corazón se llena
de una belleza serena. Si se perdiera la compasión, fuego
interior de una inagotable bondad, ¿qué nos quedaría?
La importancia del amor
La compasión toca lo profundo del ser. Reaviva la inocencia y
permite ver al otro tal como es. El que elige amar y decirlo con su
vida se preguntará un día: ¿cómo aliviar el
sufrimiento humano, tanto si está cerca como lejos?
Incluso con una fe muy pequeña, ¿podemos darnos cuenta de que
Dios llama a cada uno? El Evangelio permite comprender que no hay
mayor amor que ir hasta el fin del don de sí mismo. Cuando Dios
llama a una vocación para toda la vida, invita a acoger esa
vocación para siempre. Si surgen obstáculos nos
sorprenderemos rezando: Espíritu Santo, tú eres el
guardián de una vocación para toda la vida, haz que no
me pare en el camino.
¿Surgirá una duda? El deseo de Dios no se desvanece por eso.
Cuatro siglos después de Cristo, un creyente escribía su
certeza: Si tú deseas ver a Dios, ya tienes fe... (San
Agustín).
Si tenemos el simple deseo de acoger la presencia de Dios, en lo
más profundo del ser se enciende una llama. ¿Será esta
llama de amor solamente un pálido resplandor? Lo asombroso es
que resplandece siempre. Muy interior, esta llama permite atravesar
las largas noches apenas iluminadas.
Transformación evangélica
Y se realiza en nosotros como un cambio... El Evangelio transforma
nuestra vida y nuestro corazón. Cuando nos asalta la
melancolía, el aburrimiento, el desencanto, hay que tomar una
decisión: disponernos a realizar un camino interior que nos
abra a una alegría del Evangelio. Abandonarnos al
Espíritu Santo, confiándoselo todo ahora y siempre, para
que la esperanza, impulso del amor, recobre vida.
En un mundo en el que coexisten la luz y las tinieblas hay hombres,
mujeres, jóvenes y niños que son portadores de luz en la
familia humana. Su simple presencia creadora es luz a su alrededor,
incluso si no se dan cuenta. Ellos aman y lo expresan con su vida.
Abren sus ojos a la angustia de los inocentes, de niños o
jóvenes marcados por rupturas afectivas. Quisieran ser
solidarios con tantos jóvenes cuyo futuro es incierto. Hacen
suyo el espíritu de las palabras escritas hace casi tres mil
años: Los designios de Dios para vosotros son designios de paz
y no de desgracia. Él quiere ofreceros un porvenir y una
esperanza (Jeremías).
A pesar de sus pocos medios, buscan qué responsabilidades
pueden tomar para preparar a su alrededor caminos de esperanza y un
futuro nuevo. Orientados hacia una meta, no se sorprenden por las
resistencias vinculadas con frecuencia a aquello que se crea, a lo que
comienza. Conociendo el valor de una vida sencilla, desean estar
atentos a lo sencillo, una y otra vez. Entre ellos, algunos responden
a la vocación de una vida en comunidad. Si se dejan penetrar
por la frescura del Evangelio, aligeran a su alrededor las pesadas
cargas de indiferencia, cansancio y rutina.
Reconciliación y perdón
Un hombre llamado Nicodemo fue a visitar a Jesús de noche. De
Él aprendió que, a menos que nos de "nazca de nuevo",
nadie puede ver las realidades de Dios. La reconciliación y el
perdón se cuentan entre esas limpias fuentes que abren a un
nuevo nacimiento. El que busca la reconciliación con toda su
energía descubre que hay un "antes" y un "después". Hay
un "antes" para quien, herido por demasiadas humillaciones, piensa: yo
no consigo perdonar y reconciliarme. Sin embargo, un día se
dirá: si rechazo el perdón, ¿qué puedo reflejar
de Cristo? Y, cuando llega a una reconciliación, busca
más comprender que convencer por medio de argumentos. Hay un
"después" cuando, habiéndose reconciliado, experimenta
un nuevo nacimiento.
Si nos dejamos revestir por el perdón como por un vestido,
presentiremos una transfiguración de nosotros mismos. Si el
amor que reconcilia llegara a ser una brasa ardiente en nosotros... Si
la compasión del corazón estuviera al comienzo de
todo... a nuestro alrededor se irradiará, incluso, sin darnos
cuenta, una transparencia del Evangelio... y se iluminarían
estas palabras: ¡Ama y dilo con tu vida!
Hno. Roger Schutz