Noticias de la Santa Sede
Christus Rex Information Service
29 de Diciembre 1996
CHRISTUS REX INFORMATION SERVICE - Domingo 29 de Diciembre 1996 - Archidiócesis de Mérida-Badajoz
Semanario "Iglesia en camino"
Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
29 de diciembre de 1996
Portada
No hay paz sin perdón
En medio de estas fiestas de Navidad, la Iglesia viene dedicando desde
hace un cuarto de siglo el primer día del año, la
Solemnidad de Santa María Madre de Dios, a pedir por la paz en
todo el mundo. El viejo canto de los ángeles en Belén
entonando el "Gloria a Dios en los cielos y en la tierra paz a los
hombresŠ", sigue siendo un anhelo incumplido, ya que son muchas las
guerra y conflictos que todavía ensombrecen nuestro planeta,
empezando por la propia Tierra Santa y siguiendo por Chechenia,
Zaire, RuandaŠ sin olvidar la inestabilidad existente en la zona de la
antigua Yugoslavia o en algunos países de
Hispanoamérica.
Juan Pablo II nos ofrece en su mensaje para el día 1 de enero
las pautas para conseguir una paz duradera, aquella que está
por encima de los simples pactos basados en el miedo o en las armas.
El Santo Padre señala que "no podrá emprenderse nunca un
proceso de paz si no madura en los hombres una actitud de
perdón sincero". Perdón que, aunque difícil, es
posible y ha de basarse en la verdad y la justicia.
Carta del Arzobispo
A la paz, por el perdón
Escribo bajo la impresión positiva y sanante que ha dejado en
mi espíritu la lectura del mensaje de Juan Pablo II para la
Jornada Mundial de la Paz, del 1 de enero de 1997. Establecida por
Pablo VI hace un cuarto de siglo, esta Jornada nos trae desde
entonces, como regalo pontificio de Año Nuevo, un documento
ilustrativo sobre la visión cristiana de la paz. El de 1997,
reviste, os lo confieso, una hondura y una vibración religiosa
tan intensas, que sacuden la conciencia y empujan a la
conversión. Léanlo y lo comprobarán (en
"Ecclesia", "Vida Nueva" o "Palabra") o, al menos, en el resumen que,
sin espacio para más, figura en la página 5 de esta
revista.
Al Papa, como a usted y a mí, lo mismo que a cualquier hombre o
mujer con unas gotas de humanidad en sus entrañas, le estremecen
los vendavales del odio en su secuela de guerras sangrientas y
violencias atroces, que manchan hoy y han ennegrecido siempre la
historia doliente de nuestra especie; y que nos avergüenzan y deprimen
como miembros de la misma. ¿Se trata de un sino fatídico, del
que no nos sea dado escapar? No, por cierto, porque la paz
también existe y se consigue, con el esfuerzo sacrificado de
los mejores, con el imperio de la ley y de la justicia, con el cultivo
de los valores nobles en el corazón de los seres humanos.
El Papa proclama con fuerza el camino del perdón. Esto es lo
que se llama ir en directo a las raíces, garantizando de
antemano que no buscamos componendas fáciles, ni cicatrices en
falso, para evitar de cuajo que nadie vuelva más tarde a las
andadas. Oigamos al Papa: "Soy plenamente consciente de que el
perdón puede parecer contrario a la lógica humana, que
obedece con frecuencia a la dinámica de la contestación
y la revancha. Sin embargo, el perdón se inspira en la
lógica del amor, de aquel amor que Dios le tiene a cada hombre
y mujer, a cada pueblo y nación, así como a toda la
familia humana".
La ley, sí, pero no la del Talión
Esto, así sin más, podría malentenderse como un
"borrón y cuenta nueva" ante cualquier crimen terrorista, o
genocidio atroz, o fechoría abominable de las que se perpetran
cada día contra seres inocentes por algunos de nuestros
semejantes, carentes del más elemental respeto a la persona
humana y a sus derechos sagrados e inalienables. Pero,
¡atención! Aquellos que se degradan a sí mismos hasta
semejantes barbaridades, ¿porqué lo hacen? ¿De dónde
brotaron en ellos la crueldad, el envilecimiento, la monstruosidad
inclusive? No, desde luego, del amor ni del perdón. Ya ven
ustedes, entonces, hasta dónde conducen la carencia de amor y
la ausencia absoluta de la misericordia hacia el prójimo.
¿Qué hacer, me pregunto? ¿Responder al mal con el mal, ojo por
ojo y diente por diente, el que a hierro mata, a hierro muere, a la
pura y dura ley del Talión?¿Inventamos el Gal y asunto
terminado? Contra el crimen, es claro, la ley justa y la condena
judicial apropiada; en nombre, no del odio, sino de la defensa de los
débiles y de la ejemplaridad del bien. Sin embargo, ni en los
delitos comunes, ni en los atentados terroristas, ni en las luchas
tribales, suelen acabar los problemas con la sanción final del
culpable. Y, menos, en las guerras, por el reconocimiento por los
vencidos de las razones de los vencedores. Lo más común es que
los perdedores queden resentidos, se sientan injustamente tratados y
busquen con saña el momento de la venganza.
¿Qué camino seguir en estos casos, sobre todo en las guerras
tribales, en los rencores fundamentalistas, en los nacionalismos
exasperados, en la lucha revolucionaria de clases? Quienes aspiren a
erradicar estas plagas, cuando menos a medio y a largo plazo, no
debieran desoir las advertencias del Papa, de que se vaya sustituyendo
en la educación de la familia, de la Escuela y de las Iglesias,
la llamada lógica del odio (que desemboca tantas veces en la
locura) por la lógica del perdón. Esta supone una
búsqueda sincera y recíproca de la verdad mútua,
porque nadie tiene la exclusiva de la razón ni de la justicia.
Los enemigos entre sí se niegan a buscar la verdad. Pero,
cuánto bien hacen los agentes de la paz, los negociadores, los
políticos de raza, a escala local, nacional e internacional.
Hasta que se llegue al reconocimiento mútuo de los errores y al
acuerdo por ambas partes de olvidar los agravios del pasado,
aprendiendo sus lecciones, no estará garantizada la paz. Y,
aún después, habrá que seguir
construyéndola con materiales de respeto y de tolerancia, sin
complejos para hablar de perdón, en sentido activo o pasivo.
Pasarse de listos
Hablando para cristianos, y no sólo en tiempos de guerra, sino
en las relaciones humanas ordinarias, al interior y al exterior de la
Iglesia, sí que resulta ineludible entrar a corazón
abierto en la dinámica del perdón. "Todos, dice la Carta
de Santiago, nos ofendemos los unos a los otros en múltiples
cosas". (3,2). Por algo Jesús le recomendó a san Pedro
lo de las setenta veces siete (Mt. 18,22) y nos ofreció a todos
en el Padrenuestro el perdón de nuestras deudas, si perdonamos
las ajenas (Cf. ibid, 6,12).
La hondura del mandamiento del perdón va incluso más
allá de la pura reciprocidad. Ya resulta noble aquella
fórmula de un Cabildo catedral, en la sesión de Venia
del Viernes Santo: Perdono y pido perdón, para que Dios me
perdone. Lo que ocurre es que en todo acto de perdón, alguien
tiene que pasarse de bueno, porque ahí es donde la misericordia
se muestra, como gran atributo de Dios, superior a la justicia. "Haced
bien a los que os aborrecen", "pon la otra mejilla". Ahí
está precisamente el signo del amor cristiano, pues
también los paganos devuelven bien por bien.
O perdón, o catástrofe
Perdonar por sistema y dar más de lo que corresponde, no son
puros consejos evangélicos, de los que adornan, con fulgores de
belleza moral, la vida privada de un hombre justo, de una mujer santa.
No!
Perdonar es una exigencia obligada para la Iglesia y para el
mundo, si queremos impedir que la historia se nos pudra, que este
planeta admirable del Tercer Milenio cristiano y del Internet, estalle
de mala manera y nos arroje perdidos por el cosmos.
Hay que perdonar las deudas del Tercer Mundo, los agravios
históricos de los países europeos, entre sí y con
sus antiguos pueblos coloniales; las guerras de religión del
pasado y los conflictos Norte-Sur de nuestra época. Repito con
el Papa: No se trata de adoptar aires de perdonavidas o de exigir que
el otro dé siempre el primer paso o se pliegue por fuerza a mis
planteamientos. Es la cultura de la sinceridad, del respeto, de la
tolerancia, del pacto, y, en no pocos casos, del perdón pedido
y otorgado a las dos bandas.
¿Cómo hacerlo sin educar el corazón?, ¿sin remitirnos al
Dios misericordioso, a la oblación gratuita de Cristo, a la
sabiduría de las Bienaventuranzas? Todo esto es aplicable,
aunque suene a voluntarismo piadoso, a la ONU, a la OTAN y a la Liga
Arabe. Y mucho más, claro, a la familia, convento, parroquia u
Obispado, donde discurre nuestra existencia normal.
+Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz.
Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz
Juan Pablo II: "El perdón es indispensable para caminar hacia
una paz auténtica y estable"
"No podrá emprenderse nunca un proceso de paz si no madura en
los hombres una actitud de perdón sincero", afirma el Papa Juan
Pablo II en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, a celebrar
el 1 de enero, que se ha hecho público en Roma bajo el
título "Ofrece el perdón, recibe la paz".
El Papa afirma que "sin el perdón las heridas
continuarán sangrando, alimentando en las generaciones futuras
un hastío sin fin, que es fuente de venganza y causa de nuevas
ruinas. El perdón ofrecido y aceptado es premisa indispensable
para caminar hacia una paz auténtica y estable".
En este sentido, Juan Pablo II pide encarecidamente que "se busque la
paz por los caminos del perdón". "Soy plenamente consciente
añade de que el perdón puede parecer contrario a la
lógica humana, que obedece con frecuencia a la dinámica
de la contestación y de la revancha. Sin embargo, el
perdón se inspira en la lógica del amor, del amor que
Dios tiene a cada hombre y mujer, a cada pueblo y nación,
así como a toda la familia humana. El perdón de Dios se
convierte en fuente inagotable de perdón en las relaciones
entre nosotros, ayudándonos a vivirlas bajo el signo de una
verdadera fraternidad".
Superar la cultura de la muerte
El Santo Padre indica que el mundo moderno, a pesar de las numerosas
metas alcanzadas, continúa estando marcado por no pocas
contradicciones. Constata que el materialismo y el creciente desprecio
de la vida humana están asumiendo dimensiones preocupantes.
"Son muchos los que se plantean su vida siguiendo como únicas
leyes el provecho, el prestigio y el poder".
El resultado de estos fenómenos es que "numerosas personas se
encuentran encerradas en su soledad interior; otras su raza,
nacionalidad o sexo, mientras la pobreza arrastra a masas enormes al
margen de la sociedad o, incluso, hacia el aniquilamiento. Para
muchos, además la guerra se ha convertido en la dura realidad
de la vida cotidiana. Una sociedad que busca sólo bienes
materiales o efímeros tiende a marginar a quien no sirve para
tal objetivo". "¡El sufrimiento de tantos hermanos y hermanas no nos
puede dejar indiferentes!", exclama el Papa. Por tanto, "todos debemos
estar dispuestos a perdonar y a pedir perdón".
Es difícil pedir perdón
Juan Pablo II habla también de la dificultad de pedir
perdón ante el peso de la historia, que lleva consigo una gran
carga de violencias y de conflictos, de los cuáles no es
fácil desentenderse. Manifiesta que el dolor por la
pérdida de un familiar a causa del terrorismo o acciones
criminales llevan a la tentación del odio y que, de igual
manera, perdonar sinceramente puede resultar heróico.
Señala el Papa que, sin embargo, "no se puede permanecer
prisioneros del pasado: es necesaria, para cada uno y para los
pueblos, una especie de 'purificación de la memoria', a fin de
que los males del pasado no vuelvan a producirse más".
Para ello es indispensable, afirma el Papa, aprender a leer la
historia de los otros pueblos evitando juicios sumarios y parciales,
haciendo un esfuerzo para comprender el punto de vista de quienes
pertenecen a aquellos pueblos. Apunta que la aceptación y
aprecio de las diferencias es el primer paso para la
reconciliación. Asimismo, Juan Pablo II insiste en la urgencia
de desarrollar una sólida "cultura de la paz".
En este sentido, propone acciones concretas, como impedir el
crecimiento de la industria y del comercio de armas; pero, aún
antes, es preciso un esfuerzo de las diversas religiones en favor de
la paz, levantando su propia voz contra la guerra y afrontando con
valor los riesgos consiguientes. En todo caso, señala que es
esencial en esta materia la tarea de los gobiernos y de la comunidad
internacional "a los que corresponde contribuir en la
construcción de la paz mediante la creación de
estructuras sólidas capaces de resistir los vaivenes de la
política. Algunas de estas estructuras existen ya, pero
necesitan ser reforzadas".
En cuanto al papel de la
Organización de las Naciones Unidas, indica que es "de desear
una conveniente adaptación de los medios a su
disposición, para que pueda afrontar con eficacia los nuevos
desafíos de nuestro tiempo" aunque el Papa nos recuerda que la
paz duradera no es sólo una cuestión de estructuras y
procedimientos, sino que se apoya, ante todo, en la adopción de
un estilo de convivencia humana capaz de un perdón cordial.
Pedir y ofrecer perdón subraya el Sumo Pontífice es
una vía profundamente digna del hombre y, a veces, la
única para salir de situaciones marcadas por odios antiguos y
violentos. El perdón no surge del hombre de manera
espontánea y natural. El perdón, en su forma más
alta y verdadera, es un acto de amor gratuito".
Verdad y justicia
Finalmente, el Santo Padre explica que el perdón tiene
también sus propias exigencias: la primera, el respeto a la
verdad. "donde se siembra la mentira y la falsedad florecen la
sospecha y las divisiones, la corrupción y la
manipulación política o ideológica y se atacan
los fundamentos mismos de la convivencia civil y socavan las
posibilidades de relaciones sociales pacíficas".
Otro presupuesto esencial del perdón y la
reconciliación, según Juan Pablo II, es la justicia,
"que tiene su fundamento último en la ley de Dios y en su
designio de amor sobre la humanidad. Por tanto, señala que "no
hay contradicción alguna entre perdón y justicia: el
perdón no elimina ni disminuye la exigencia de la
reparación, que es propia de la justicia, sino que trata de
reintegrar tanto a las personas y a los grupos en la sociedad, como a
los Estados en la comunidad de las Naciones". El Papa concluye: "La
puerta hacia el arrepentimiento y la rehabilitación debe quedar
abierta". (SIC)
Día de la Familia
Los obispos invitan a los padres a defender la vida y a transmitir la
fe
En este domingo, día 29 de diciembre, coincidiendo con la
celebración navideña de la Sagrada Familia, tiene lugar
en España el llamado "Día de la Familia", con el que se
pretende destacar los valores humanos y cristianos de esta
institución tan querida por todos, ya que en las encuestas de
opinión sigue siendo la más valorada por la
población de nuestro país.
Preparando el Jubileo 2000
Con este motivo, los obispos españoles de la Subcomisión
Episcopal de Familia y Vida que preside monseñor Braulio
Rodríguez, han hecho publico un mensaje en el que, siguiendo
las indicaciones del Papa en la Carta "Tertio Millennio Adveniente"
para preparar el Gran Jubileo del Año 2000 también en
familia, invitan a los padres que consideren la responsabilidad que
tienen en la educación en la fe de los hijos.
Pero antes, los obispos destacan el papel desempeñado por los
padres en la transmisión y acogida de la vida humana. "El
nacimiento acontece en la familia. Dependemos totalmente al nacer, de
los que cuidan de nosotros. Quiere esto decir que sólo podemos
vivir por un puro don."
"El espacio en que la vida se desenvuelve siguen diciendo los
obispos está habitado por una presencia que normalmente es la
de los padres. A través de este espacio, el niño asimila
todas las cosas importantes de la existencia y, lógicamente,
cuanto atañe a la fe".
Enseñar la vida
Pero los prelados españoles señalan también en su
mensaje que "dar la vida es sólo el paso inicial para la
existencia de los hijos. Viene a continuación la difícil
labor de enseñar la vida. La familia es la institución
que mejor puede educar en profundidad, el mejor ámbito para la
maduración de las personas."
Dentro de la formación integral que se recibe en el hogar, el
mensaje episcopal desciende al campo de la educación en la fe,
de la que son los primeros responsables los padres. "Esta
educación de la fe no la hacen los padres y los demás
miembros de la familia con clases magisteriales; usan otro tipo de
educación, basada en la asimilación de valores que se
viven en el ambiente familiar, en el que es determinante, por ejemplo,
que sepan los hijos que los padres se aman; que haya coherencia en los
padres entre lo que dicen y lo que hacen; que los padres
acompañen, con cercanía personal, a los hijos en su
crecimiento."
Nadie da lo que no tiene
Sobre todo es "sumamente importante y decisiva", según el
mensaje de los obispos, esta cercanía de los padres en los
primeros pasos de fe de los hijos, en su despertar religioso. Pero,
también aquí señalan que "nadie da lo que no
tiene. Para un despertar religioso adecuado y sólido de los
hijos, los padres deben haber despertado a la fe y haber llegado a un
grado de madurez cristiana".
"La madurez progresiva, humana y religiosa, de los padres hace posible
que estos puedan ser los primeros educadores de sus hijos".
Para llevar a cabo esta noble tarea, los obispos terminan su mensaje
"implorando para todas las familias cristianas, en la fiesta de la
Sagrada Familia, la intercesión de María y José".
José María Gil
Apunte litúrgico
Familia, don de Dios
En este domingo celebramos la fiesta de la Sagrada Familia y las
lecturas bíblicas de la misa nos proponen un amplio programa de
reflexión sobre la familia, realidad tan humana como
desprotegida actualmente.
No me refiero sólo al olvido en que ha caído en las
modernas legislaciones, sino, y sobre todo, al constante deterioro al
que se le quiere someter por grupos bien conocidos y que encuentran
en la mayoría de los medios de comunicación sus
portavoces más adecuados. No es extraño que nuestros
jóvenes se lo piensen más de dos veces a la hora de
casarse y, más aún, ante la responsabilidad de crear una
familia con la aceptación de los hijos.
Esta fiesta de la Sagrada Familia les puede ayudar a los
jóvenes cristianos a no dejarse llevar por los vientos de la
opinión pública. Es más, a descubrir en ellos la
llamada divina que les invita a comprometerse en un amor conyugal
vivido día a día y en la aventura, entrañable y
seria, de dar la vida a niños y niñas que sin ellos
jamás llegarán a ser.
Y todo esto como una tarea de la vocación cristiana, pues el
matrimonio y la familia han entrado como una pieza clave en esa
historia de amor entre Dios y el hombre que llamamos la
salvación.
Las dos primeras lecturas presentan los inicios de esa historia y todo
empieza por un matrimonio, ya anciano, en el que se fija Dios y le
hace el milagro de que tengan un hijo y así surgirá
el futuro Pueblo de Dios. El evangelio es un retablo de Navidad. Otra
vez aparece una familia, pero el niño es el mismo Dios que por
su encarnación ha elevado a sacramento la vida familiar para
protegerla de nuestros miedos y egoísmos.
Antonio Luis Martínez
Santoral
10 de enero
Beata Ana de los Ángeles (1607-1686)
Al sur del Perú, la ciudad de Arequipa sorprende por la
grandeza de sus monumentos, entre los cuales no es el menor su
convento de dominicas. A los tres años de edad Ángeles
Monteagudo y Ponce de León ingresará como interna en el
monasterio del que llegará a ser priora, tras desempeñar
los cargos de sacristana, cocinera de los pobres, portera y maestra de
novicias.
Con poco más de 40 años, el obispo Pedro Ortega de
Sotomayor la designa priora, avalando sus deseos de reforma. No era
fácil devolver su primera observancia a una ciudadela poblada
de innumerables viudas y huérfanas, además de 75
educandas internas, 130 siervas, 7 criadas personales, 14 donadas y 5
novicias, 17 legas y 75 religiosas de coro... o sea, toda una compleja
organización con severas dificultades materiales y no escasas
necesidades espirituales.
Ana será objeto de calumnias, difamaciones y maledicencias sin
cuento. El suyo fue un gobierno tan dificultoso como fecundo: a su
muerte la virtud había podido crecer, la justicia se pudo
implantar y la regla de la alabanza divina y el amor fraterno estaba
restablecida. ¡Ojalá se pudiera decir lo mismo de otros muchos
gobernantes!
Esta monja, enfermera incansable de sus hermanas durante una epidemia
de cólera, murió en su celda completamente ciega y
absolutamente sola. Todo Arequipa vino a venerar sus restos: he
aquí un monumento más del amor cristiana y femeninamente
vivido en la América española.
Manuel Amezcua
Lecturas bíblicas para la próxima semana:
30, lunes: 1Jn 2, 12-17; Lc 2, 36-40.
31, martes: 1Jn 2, 18-21; Jn 1, 1-18.
1, miércoles: Nm 6, 22-27; Ga 4, 4-7; Lc 2, 16-21.
2, jueves: 1 Jn 2, 22-28; Jn 1, 19-28.
3, viernes: 1Jn 2, 19-3, 6; Jn 1, 29-34.
4, sábado: 1Jn 3, 7-10; Jn 1, 35-42.
5, domingo: Si 24, 1-2, 8-12; Ef 1, 3-6, 1§5-18; Jn 1, 1-18.
Santoral para la próxima semana:
30, lunes: Félix, Anisia, Anisio, Sabino, Savero, Apticino,
Donato.
31, martes: Silvestre, Paulina, Rústica.
1, miércoles: Santa María, Madre de Dios. Fulgencio,
Guillermo, Félix.
2, jueves: Basilio Magno, Gregorio Nacianceno, NªSª Auxilio, Macario.
3, viernes: Antero, Florenio, Pedro, Daniel
.
4, sábado: Hermetes, Cayo, Ana Bayley, Ángela de Foligno, Tikto
Prisco.
5, domingo: Deogracias, Eduardo, Carlos de San Andrés.
Mirada a nuestro tiempo
Búscalo en los pobres
Si quieres buscar a Jesús en estos días de navidad,
piénsalo bien antes de tomar una decisión sobre el
camino a seguir. él puede estar en cualquier lugar y no es
bueno limitar los ámbitos de su presencia. Si de verdad quieres
encontrarlo, no olvides que está donde esté el hombre,
sobre todo donde esté el hombre con problemas. él viene
de parte del Padre a buscar al que lo pasa mal y necesita ayuda.
él se acerca a nosotros para derrotar al mal que nos puede
dañar y ofender y para hacernos compartir su vida y su
condición de Hijo de Dios.
Se acerca a todos, pero busca especialmente a los que tienen
más dañada esa condición, a los que tienen
deteriorada su dignidad de hijos por el mal.
Si quieres buscar a Jesús en estos días de navidad,
búscalo sobre todo en los pobres; se encarna en su forma de
vida y es para ellos buena noticia y esperanza. Si quieres buscar a
Jesús, solidarízate con los necesitados y compartiendo
sé para ellos tú también buena noticia.
La solidaridad efectiva con los que necesitan nuestra ayuda es un buen
modo de contemplar el Misterio de la Encarnación del Hijo de
Dios. Compartimos en Navidad no sólo para compensar lo que
gastamos en estas fiestas y tranquilizar así nuestras
conciencias consumistas, lo hacemos, ante todo, porque en cada gesto,
en cada mirada, en cada mano tendida, en cada silencio o en cada grito
de los pobres vemos el rostro de Jesús, El que trajo la
eternidad de Dios hasta la precariedad de nuestras vidas.
Amadeo Rodríguez
Cáritas envía ayuda en alimentos y equipos
a la
región africana de los Grandes Lagos
Así emplea los 100 millones de pesetas recibidos de la
campaña de Tele-5
Cáritas Española ha enviado a la región de los
Grandes Lagos en Africa ayuda por valor de más de cien millones
de pesetas, procedentes de la entrega que le hizo la Conferencia
Episcopal de los fondos obtenidos por Tele-5.
Según los datos facilitados hoy por Cáritas, con estos
fondos se ha adquirido medicamentos, mantas, bidones y diversos
utensilios en Entebbe, Kampala y Nairobi por valor de 200.000, 50.000
y 150 dólares respectivamente (unos 26 millones de pesetas en
total), y están pendientes de realizar nuevas compras a
petición de las Cáritas locales. Se han destinado
30.000 dólares (unos 3.900.000 millones) para el
cofinanciamiento del avión fletado desde Ostende con
artículos de primera necesidad. Próximamente, informa
Cáritas, partirá para Kigali (Ruanda) un avión
con los víveres recibidos a través del programa de
Tele-5, que completará esta Organización hasta las 36
toneladas.
A Ruanda se han enviado 50.000 dólares (6.500.000 pesetas)
para atender con urgencia a un grupo de huérfanos; doscientos
mil dólares (26.000.000 de pesetas) para su proyecto de
emergencia y cien mil dólares (13.000.000), para apoyar a
Cárita diocesana de Butare. Cáritas informa
también que, además, una religiosa española
coordina un programa sanitario de Kigali, ciudad y provincia, acordado
con Cáritas Italia, y al que han financiado con ochenta
millones de pesetas.
Por otra parte, la Organización se ha marcado el objetivo de
volver a poner en marcha Cáritas de Bukavu tras los graves
acontecimientos del mes de octubre. De momento, se han logrado enviar
los primeros auxilios desde Cáritas Ruanda y se está
preparando un convoy desde Entebbe con 60 Tn de harina de maíz,
100 Tn de alubias, 100 Tn de arroz y cien mil litros de aceite.
Badajoz: Un grupo de soldados participa en un especial cursillo de
cristiandad
Un grupo de 10 soldados, procedentes de la Base de Bótoa y del
Acuartelamiento Sancha-Brava, de Badajoz, han participado durante tres
días en en una especie de cursillo de cristiandad, denominado
"acampada", que se ha celebrado en la Casa de oración de
Gévora.
Esta acampada hace la número 15 de las celebradas en
Extremadura y ha estado coordinada por los capellanes de las dos
unidades militares citadas, acompañados de algunos militares
profesionales, comprometidos con llevar su apostolado cristiano al
ambiente castrense.
Estas acampadas o días de reflexión cristiana para
soldados están integradas dentro de las actividades pastorales
que realiza el Arzobispado Castrense en las distintas unidades
militares y se celebran por todo el territorio nacional. En ellas
pueden participar soldados o marineros de las unidades de las Fuerzas
Armadas, que así tienen, durante la mili, una oportunidad para
descubrir el Cristianismo o seguir conectados a su vida cristiana
anterior sin que lo interrumpa el tiempo que pasan en el servicio
militar .
Durante estos días, lo soldados han recibido charlas o
catequesis sobre la Historia de la Salvación, Jesucristo, los
sacramentos, además de otras más referidas a los valores
humanos y cristianos en el ámbito de la familia, el trabajo,
etc.
Después en sus destinos, estos soldados continúan
participando en distintas actividades formativas cristianas y se
procura conectarlos con diversas asociaciones, movimientos y
parroquias en los que desarrollar su participación efectiva en
la vida de la Iglesia.
Un embajador se hace sacerdote
El embajador australiano cerca de la Santa Sede, Michael Tate, ha
dimitido de su cargo de embajador para hacerse sacerdote. A mediados
del pasado mes de octubre inició sus estudios de
teología en la universidad de Cambridge.
Tiene 51 años y
fue nombrado representante de Australia en el Vaticano en 1993,
después de haber sido durante quince años senador
laborista y durante seis años ministro de Justicia en su
país.
Ha declarado: "En cumplimiento de un sueño que
había ido retrasando durante mucho tiempo; para mí
supone un reto radical, pero siempre he acariciado dentro de mí
el ideal de un compromiso total como es el sacerdotal".
El sacerdote de Montijo, Eduardo G. Molano, consultor de la Santa Sede
n En los pasados días, el Papa Juan Pablo II ha nombrado al
sacerdote del Opus Dei, don Eduardo García Molano, prestigioso
jurista natural de Montijo y decano de la Facultad de Derecho
Canónico de la Universidad de Navarra, como consultor del
Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos
Legislativos.