Celebramos este domingo la Jornada Mundial de la Infancia Misionera, con el lema
"Los niños, misioneros del Tercer Milenio", para despertar la conciencia
misionera del niño y transmitir a los pequeños que sin compartir no hay cristianismo.
Millones de niños viven una infancia no apta para menores. Los juegos, las alegrías y la ausencia de preocupaciones, que deberían llenar sus primeros años de vida, han sido sustituidos por las crudas consecuencias que el mundo de los adultos ha creado a su alrededor: guerra, hambre, enfermedad, explotación... Por ello, los niños cristianos de la Infancia Misionera deben seguir uniendo sus esfuerzos en esta nueva jornada de solidaridad. La Infancia Misionera mantiene en pie 15.050 escuelas maternales, 38.700 escuelas primarias, 12.710 escuelas medias, 2.100 hospitales, 6.900 dispensarios, 2.800 orfanatos... Para esta impresionante actividad, la Infancia Misionera recaudó en 1999 más de 15 millones de dólares (más de 2.500 millones de pesetas). Los niños españoles contribuyeron con 313,5 millones de pesetas.
Las medidas de ayudas a la natalidad aprobadas por el último Consejo de Ministros ordinario el pasado día 14 de enero, a escasas fechas de la disolución de la Cortes y de la convocatoria de las elecciones generales, llevan consigo el riesgo de ser interpretadas, aparte de como un gesto electoralista, como un esfuerzo de última hora al igual que de los malos estudiantes que no han tocado libro durante el curso por aprobar raspando la asignatura de una política familiar que haga salir a nuestro país del último lugar del mundo en que está por su bajo índice de natalidad.
Aunque insuficientes y tardías, bienvenidas sean las novedosas ayudas de 75.000 pesetas por el nacimiento de cada hijo, a partir del tercero y las bonificaciones por parto múltiple; además de actualizar las cuantías de otras prestaciones, como es la subida de 36.000 a 48.420 pesetas anuales por cada hijo menor o minusválido de las familias con ingresos inferiores a 1.237.899 pesetas. No obstante, en esto, como en otras cosas, estamos muy por detrás de la prestaciones a las familias de otros países europeos.
Hacía tiempo que los estudios sociológicos y las estadísticas venían alertando de la tendencia descendente de la natalidad en nuestro país, con las graves consecuencias sociales y económicas que, a medio y largo plazo, podían derivarse de esta falta de generosidad de los esposos, también de los cristianos, para con la vida. Tampoco en estas páginas han faltado las llamadas a la responsabilidad en la paternidad, hechas por nuestro Arzobispo, sin ir más lejos la última en su carta de la pasada semana.
Pero sería equivocado hacer de ésta una cuestión electoralista, de confrontación partidista, de conservadores o progresistas.
Las ayudas a la natalidad y a las familias son más bien una cuestión de Estado que exigen, desde medidas directas de protección de la natalidad hasta deducciones fiscales para las familias con más hijos y menos recursos, pasando por una política más social de acceso a una vivienda digna y una regulación laboral más flexible, que no penalice de hecho a la mujer trabajadora por su embarazo y maternidad en un mercado laboral ya difícil para ella. Sin olvidar que, por encima de todo, también es una cuestión moral, de generosidad, de amor.
Roma, 18 de Enero, 2000. Llegué a Roma hace dos días, acompañado del Vicario
General, Don Amadeo Rodríguez Magro, dispuestos a ocuparnos intensamente, durante cinco
jornadas hábiles, de los asuntos pendientes en los organismos vaticanos, tanto de la
Archidiócesis como de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz. Desde la
"Visita ad límina" en Noviembre del 97 (fechas trágicas, por cierto, de la
terrible riada que asoló nuestra capital y pueblos cercanos)se han acumulado aquí
expedientes o temas que requieren contacto personal con las autoridades romanas: causas de
beatificación o, en otro polo, de secularización, sacerdotes estudiantes en Roma,
conocimiento cercano de asuntos generales de la Iglesia, programas del Año Santo, etc.
Escogimos, eso sí, muy cuidadosamente las fechas del viaje a Roma, antes de que la riada amazónica de los 40 millones de peregrinos del 2000 desborde los templos, calles, plazas y alrededores de Roma y ponga a personas e instituciones en estado de emergencia jubilar. Pudimos practicar devotamente en la mañana y tarde de anteayer domingo, el recorrido jubilar de las basílicas de San Pedro, Santa María la Mayor y San Juan de Letrán. Contemplamos embobados los exteriores y el contorno de tan sabrosos monumentos recién restaurados, sus columnas pulimentadas, el interior puesto a punto con todas las galas y bellezas de su primitivo esplendor.
Cruzamos las tres puertas santas, besamos el pie de bronce de San Pedro, nos postramos ante el altar de la confesión, en la Basílica vaticana; y, en la liberiana (por el Papa Liberio que la fundó) de Santa María, oramos en silencio ferviente ante la efigie dulce y misteriosa de Nuestra Señora, la "Salus populi romani" (Salvación del Pueblo Romano) a la que acudieron desde siglos antes del segundo milenio, llevándole sus cuitas, los cristianos sencillos y sufrientes de esta azarosa ciudad; y recalamos después en las naves soberanas de San Juan de Letrán, madre de todas las iglesias de la urbe y del orbe, para recitar allí las plegarias y vivir los sentimientos propios del año santo.
Sabíamos de antemano que hoy, martes 18, el Papa iba a culminar en San Pablo Extramuros, la apertura jubilar de la cuarta Puerta Santa, ensanchando el acontecimiento con una dimensión ecuménica de enorme alcance, al empezar hoy en todo el mundo la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Esta celebración ecuménica constituye uno de los acontecimientos más significativos del calendario del Jubileo 2000. No olvidemos que, hace ahora justo 41 años, en esta basílica de San Pablo, Apóstol de las gentes y heraldo de la universalidad del cristianismo, anunció Juan XXIII, al comienzo del Octavario de la Unidad, la celebración del Concilio Vaticano II.
Un milenio de rupturas
De entonces acá, en casi medio siglo de esfuerzos, tanteos, ilusiones y fracasos, antes, en y después del Concilio, el movimiento ecuménico es ya un componente inseparable de la acción de la Iglesia católica en los cinco continentes. Y lo será muy marcadamente en este año santo, por ser el memorial bimilenario de la venida al mundo de nuestro Salvador Jesucristo, a quien reconocemos como tal los fieles de la Iglesia católica, los cristianos orientales de la Ortodoxia y los de las Iglesias reformadas, luteranas y anglicanas. El milenio que acabamos de cerrar registra trágicamente en sus comienzos la primera ruptura del cisma de oriente y, en su ecuador del siglo XVI, la segunda con la escisión protestante o cisma de occidente.
Los mejores espíritus del Catolicismo, de la Ortodoxia y de la Reforma se revelam contra la desunión, anhelan reconstruir la unidad e impulsan en las comunidades respectivas el espíritu ecuménico: orar por la unidad, cultivar lo que nos une, practicar la caridad recíproca y la solidaridad con todos los hombres; alimentarnos todos de la Palabra de Dios, vivir fielmente el Evangelio, anunciar por doquier a Cristo como Salvador del mundo.
Mas, por desgracia, las diferencias profundas en la fe y en las estructuras eclesiásticas, las diversas tradiciones religiosas y otros sedimentos acumulados por siglos de separación, hacen más que difícil o utópico, casi prácticamente imposible recuperar la unidad de una sola fe y una misma Iglesia visible. El ecumenismo no es cambalache ni renuncia al propio credo, ni construcción de la unidad sobre silencios o mutilaciones. Será, todos los sabemos, un don de lo alto, que hemos de seguir buscando, después de más de un siglo de ecumenismo, mediante la oración, el diálogo infatigable y la santidad de muchos. El verdadero ecumenismo, dice el Vaticano II y lo ha remachado hoy el Papa en su homilía, no puede darse sin la conversión del corazón.
Treinta iglesias junto al Papa
Desde Badajoz pedí plaza para participar, con vestiduras litúrgicas, junto a más de un centenar de cardenales y obispos, dentro de la inmensa basílica atestada de miles de peregrinos, en la celebración ecuménica presidida por Juan Pablo II y compartida con él por treinta representantes de otras tantas iglesias o comunidades cristianas. Allí estaban el Primado de la Iglesia anglicana, y los Presidentes de la Federación Luterana mundial y del Consejo mundial de las Iglesias, más de una docena aproximada de obispos ortodoxos, representantes de los grandes patriarcados de Costantinopla, Jerualén, Antioquía y Moscú, o de los viejos ritos asirios, coptos, armenios, griegos, melquitas y caldeos. Muchos más, en número y representación, que los famosos "observadores" del Concilio Vaticano II.
Trece de ellos han intervenido en diversos momentos de la celebración, especialmente en la apertura de la Puerta Santa, el Primado anglicano y un Obispo ortodoxo; luego, en diferentes lecturas y plegarias, fueron pasando por el ambón destacadas figuras luteranas, de la Iglesia rusa y la comunión anglicana. Quizá lo más emotivo y comentado han sido las lecturas de sendos textos del pope ruso Georg Flovshy, fallecido en 1970, y del pastor y teólogo de la Iglesia evangélica alemana Dietrich Bonhoeffer, muerto en 1945 en un campo de exterminio. Ambos sobre la Iglesia de Cristo, vista por el primero en el misterio de su catolicidad y, por el segundo, como Cristo humanizado y el hombre cristificado. Ambos asombrosos.
Sentado ya en la octava fila de prelados, entre el norteamericano Arzobispo de San Luis y el Abad Presidente de la Congregación benedictina de Subiaco, P. Thierry Portevia, contemplo, en mi escucha silenciosa o canto ferviente con la asamblea, la figura venerable del anciano Pontífice, superándose a sí mismo con pausada serenidad, en las plegarias litúrgicas y en la homilía, leídas sin titubeos y con humilde grandeza. ¡Cuánto ha bregado el viejo atleta en los duros caminos, si no ásperos desiertos, del proceso ecuménico! Juan Pablo II recoge hoy, sin desaires de Moscú, de Costantinopla, de Londres ni de Ginebra, los frutos de su fe robusta y de su confianza inquebrantable. La Nueva Confesión de Ausburgo, sus viajes a Rumanía y Georgia, la aproximación anglicana al ministerio de Pedro, son ventanas de esperanza.
No puedo intentar tan siquiera el resumen de la homilía papal, que ha resonado en las naves basilicales como un pregón histórico, solemne, apremiante y humilde en pro de la causa ecuménica en el tercer milenio. Oigamos su párrafo final:
"Queridos hermanos y hermanas: desde esta Basílica que nos contempla hoy reunidos en común con los ánimos colmados de esperanza, yo quiero alzar hacia adelante la mirada sobre el nuevo milenio. El anhelo que arranca de mi corazón y se convierte en súplica ardorosa ante el trono del Eterno es de que, en un futuro no lejano, los cristianos finalmente reconciliados puedan volver a caminar juntos como un único pueblo, obedientes al designio del Padre...".
Prometo dar a conocer y comentar este insigne documento cuando, el próximo martes, 25 de Enero, pueda clausurar, Dios mediante, en Badajoz el Octavario de la Unidad.
+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz
La Jornada Mundial de la Infancia Misionera quiere
despertar la conciencia de los pequeñosLa Infancia Misionera quiere responder a las emergencias que se producen debido a las guerras y al hambre, pero "no somos una agencia que responde como los bomberos al fuego agrega el padre Byrne, sino que también queremos hacer un trabajo de animación misionera". En esta tarea de despertar la conciencia misionera del niño adquiere una gran relevancia el papel de los padres, profesores y catequistas. Ellos son quienes deben transmitir a los pequeños que sin compartir no hay cristianismo. "Los padres afirma don José Luis Irízar, director nacional en España de las Obras Misionales Pontificias deben descubrir a sus hijos en el ambiente familiar la vocación misionera que nace del bautismo. Educar para la fraternidad y la solidaridad es educar para el futuro. Los hijos que se educan en la comodidad, en el egoísmo de una sociedad de consumo, son en el futuro bombas de relojería que apreciamos cuando vemos a la juventud inmersa en la droga, el sexo, el placer y multitud de actividades que no tienen otro objeto que la satisfacción propia en el olvido más profundo de las necesidades de los demás".
Irízar recalca igualmente el papel que pueden desempeñar para despertar la vocación misionera de los más pequeños, los institutos religiosos dedicados a la enseñanza y a la asistencia hospitalaria, la acción católica y los movimientos apostólicos y los seminarios y universidades de la Iglesia.
Y añade: "La educación de los niños en la Infancia Misionera no sólo promoverá futuras vocaciones en el mundo, sino que también será un cauce, tal vez el único y más eficaz, para que los movimientos apostólicos, y la misma acción católica, tengan futuras vocaciones de dimensión universal y abierta, como debe ser siempre la Iglesia". Por ello, concluye: "Los pequeños que participan en la Infancia Misionera hoy serán los futuros misioneros y misioneras del Tercer Milenio. En la medida que esta Obra de la Infancia Misionera sea fecunda en nuestros días, podremos anunciar que el Tercer Milenio contará con vocaciones misioneras que hagan posible la evangelización de un mundo que no conoce a Jesucristo".
La Jornada Mundial de la Juventud será con toda probabilidad la cita que reunirá al
mayor número de personas en Roma durante este Jubileo. Se calcula que entre el 19 y el 20
de agosto llegarán a la Ciudad Eterna entre un millón y un millón y medio de jóvenes
peregrinos.
Una cita que Juan Pablo II espera ya con impaciencia, como lo demostró al recibir recientemente a los 250 responsables de la pastoral juvenil de 52 conferencias episcopales y de 46 movimientos y comunidades eclesiales, en representación de 70 países (estaban representados desde los Emiratos Árabes Unidos hasta Malasia y Camboya). A ellos les corresponde organizar en los cinco continentes la llegada de este río humano de chicos y chicas.
"Cuento con vosotros"
Al dirigirse a estos representantes de la juventud mundial, el pontífice utilizó palabras muy calurosas: "El Papa os quiere mucho, cuenta con vosotros y os espera para la gran fiesta de fe y de testimonio que celebraremos juntos el próximo mes de agosto".
Al mismo tiempo dejó muy claro cuál será el objetivo de ese encuentro: la Iglesia confía en los jóvenes, pues "a ellos les corresponde principalmente la tarea de llevar el Evangelio en el primer siglo del tercer milenio".
El lugar del encuentro con el Papa será en Tor Vergata, a las afueras de Roma (en la plaza de San Pedro no hay espacio suficiente).
Entre los grupos de jóvenes que se esperan con motivo del Jubileo, uno de los más numerosos será el de los franceses. Se habla de unos 80.000, que esperan con entusiasmo esta cita con el Papa tras el impresionante éxito de las Jornadas Mundiales de la Juventud que tuvieron lugar en París en agosto de 1997.
Cincuenta cubanos
En Roma también se espera una significativa representación de Cuba. Con el envío de cincuenta chicos y chicas, la isla caribeña se prepara para participar con su delegación más numerosa en la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Lo único difícil para los encargados será escogerles, pues de todas las parroquias cubanas llegan peticiones.
De Congo Brazzaville se prevé la participación de unos 200 jóvenes. El encargado de la pastoral juvenil de ese país, monseñor Ernest Kombo, obispo de Owando, explica que no pudieron ir a la Jornada Mundial de París a causa de la guerra.
Laos está haciendo un esfuerzo ingente por llevar varios muchachos a Roma en agosto. Según explica monseñor Alessandro Staccioli, uno de los obispos expulsados en 1975 y que hasta ahora sólo ha podido regresar tres veces al país como 'turista', "la situación es particularmente difícil, a causa de las restricciones a la libertad de culto impuesta por el gobierno. De todos modos, tengo esperanzas de contar con un pequeño grupo". (ZENIT)
El pasado lunes se presentaba oficialmente en la diócesis de Mérida-Badajoz el Movimiento de Jóvenes de Acción Católica, al que, de momento pertenecen ya medio centenar de jóvenes de las parroquias de San Vicente de Alcántara, Alburquerque, Salvatierra de los Barros, Ribera del Fresno y San Roque de Badajoz.
En Navidad se reunían estos jóvenes y a partir de ahora, los animadores del movimiento mantendrán encuentros de formación mensuales.
La presentación tenía lugar en la Casa de la Iglesia de Badajoz con la presencia del consiliario nacional, don José Alberto Güemen, y el diocesano, don Antonio Becerra. Güemen manifestaba que los jóvenes están buscando algo, aunque muchas veces no saben qué. En este sentido afirmó que "el Evangelio sigue siendo una respuesta muy válida y necesaria hoy en día".
Federación de movimientos
La Acción Católica se configura como una federación de movimientos; están los clásicos como la JOC (Juventud Obrera Cristiana), la JEC (Juventud Estudiante Católica) y la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica). Actualmente se quiere impulsar la Acción Católica General, que engloba tres movimientos: la Acción Católica General de Adultos, el Movimiento de Jóvenes de Acción Católica y el Movimiento Junior.
Don Antonio Becerra destaca que la implantación y el desarrollo de todos estos movimientos en nuestra diócesis va a buen ritmo, "incluyendo el movimiento rural de Acción Católica, que trata de promoverse y del que ya existe un grupo en Zahínos".
El consiliario nacional del Movimiento de Jóvenes de Acción Católica manifestaba que "la Iglesia distingue entre la pastoral general y la especializada. Esta última está orientada a ámbitos específicos de la sociedad: estudiantes, trabajadores, jóvenes etc. La pastoral general no está marcada por diferenciaciones tan concretas".
El arzobispo, don Antonio Montero y el vicario general, don Amadeo Rodríguez, se reunían el pasado miércoles, día 12, con un grupo de misioneros de la diócesis que realizan su labor pastoral en Perú. Entre los misioneros se encontraban don Antonio León Durán y don José Antonio Ardila Codosero. Ambos estuvieron acompañados por otros dos sacerdotes que han trabajado como misioneros en Perú pero que ya regresaron a España: don Ángel Maya y don Isidro Luengo. No podía asistir don Diego Isidoro, que, a pesar de estar de vacaciones en España, durante estos días se encuentra en Austria solucionando asuntos para su misión peruana.
En la reunión se hablaba del trabajo pastoral que cada uno lleva a cabo en su misión y de la situación personal de los propios misioneros. Todos coincidían en señalar que se sienten contentos y útiles en las actividades que tienen encomendadas.
La Asociación Benéfica de La Serena Niños del Mundo (Abenimun), fundada por el sacerdote de Quintana de la serena y Malpartida de la Serena, Andrés Román, ha sido galardonada con el Diploma de Honor, concedido por el gobierno de Bielorrusia, "por su sentido humanitario, misericordia y gran trabajo de muchos años en el plan de saneamiento de niños bielorrusos y ayuda humanitaria a la población de la República de Bielorusia, que ha sufrido las consecuencias de la catástrofe de Chernóbil", según consta literalmente.
El diploma ha sido recibido por el presidente de la asociación, Antonio García Fernández, de manos de la presidenta de la Asociación Benéfica Huella de Chernóbil de Bielorrusia, Raissa Strogovets, en presencia de la directiva y responsables de la asociación extremeña. El mismo viene firmado por V.F. Kuchinsky, Ayudante del Presidente de Bielorrusia y Jefe del Departamento de Ayuda Humanitaria con el respectivo sello del gobierno.
Destacó Raissa que, entre todas las asociaciones españolas, sólo Abenimun ha recibido tal distinción, ya que no se había conformado esta asociación con traer niños para procurar su salud, sino que había enviado numerosa ayuda humanitaria a los orfanatos bielorrusos.
Visita a Bielorrusia
Tras la entrega del Diploma, los presentes compartieron la cena, que ellos mismos aportaron, y se dialogó sobre los proyectos de trabajo para el presente año.
En especial cabe destacar la intención de flotar un autobús con familias españolas, que irían a conocer a los padres de los niños que reciben en Extremadura y que iría cargado con nuevas ayudas para el país, ya que una de las cosas que más cuesta es el envío por avión y se podrían eliminar estos gastos innecesarios. También se acordó trabajar intensamente en la sede de la asociación para que a mediados de enero se pueda tener la Asamblea General, en la que habrán de elegirse, según estatutos, la mitad de los cargos, a la par que en la misma las familias que deseen acoger niños bielorrusos este verano deben comunicarlo.
Concluye este domingo, 23 de enero, la Semana de la Parroquia de San Juan de Ribera, en
Badajoz, que se inició el pasado día 17 para reflexionar, potenciar y vivenciar el
sentido de comunidad parroquial dimanante del Concilio Vaticano II, del Sínodo Pacense de
1992 y la propia experiencia de años, motivados por los tres vicarios episcopales de la
archidiócesis.
La Eucaristía de clausura, presidida por el arzobispo, don Antonio Montero, se celebrará este domingo, a las 12 horas.
Con anterioridad, en día 17 se celebró la Eucaristía del primer día del Triduo en honor de san Juan de Ribera y, a continuación, hubo una charla coloquio a cargo de don Francisco Maya, vicario episcopal de evangelización, que habló sobre "Parroquia evangelizadora".
El día 18 se efectuó el Retiro mensual parroquial en la capilla del Sagrario, se celebró la Eucaristía del segundo día del Triduo, y hubo una charla coloquio a cargo de don Antonio Muñoz Aldana, vicario episcopal de Culto y Espiritualidad, quien expuso el tema "Parroquia que celebra la fe".
El día 19, festividad de san Juan de Ribera, se celebró una Eucaristía solemne, concelebrada, y veneración de la reliquia del santo. Presidió don Santiago Ruiz Dorado, párroco de Olivenza y ex alumno del Colegio del Patriarca de Valencia.
El día 20, hubo una charla coloquio a cargo de don José Antonio Salguero, vicario episcopal de Comunión y Solidaridad, quien habló sobre "Parroquia fraterna y solidaria".
Los párrocos de San Juan de Ribera explican que "con esta Semana intentamos pertrecharnos pastoralmente para la misión de la comunidad parroquial en este Año Santo, para cumplir el compromiso de fortalecer y testimoniar nuestra fe, equilibrando en la parroquia las cuatro dimensiones en que se canalizó nuestro Sínodo: anunciar la Palabra, celebrar la fe, vivir en comunión y servir a los demás". A lo largo del año seguirán desarrollando distintas actividades, uniéndose en todo lo que les sea factible a las que organiza la diócesis con motivo del Jubileo.
Juan de Ribera
Juan de Ribera nació en Sevilla en 1532. Recibió muy buena educación familiar y fue ordenando sacerdote. En 1562 es nombrado Obispo de Badajoz. Durante su estancia en esta diócesis se dedicó a visitar todas las parroquias, publicó el concilio de Trento, convocó la asamblea del sínodo diocesano, hizo un plan de reforma del clero y cuidó de la doctrina. Entre sus consejeros de esta etapa destacan fray Luis de Granada y san Juan de Ávila, que le envió sacerdotes para misiones populares en el obispado.
Desde Badajoz, san Juan de Ribera pasó a ser arzobispo de Valencia. Por circunstancias históricas unió en su persona los cargos de virrey, canciller de la universidad y arzobispo. Fundó el colegio-seminario del Corpus Christi, donde está su sepulcro. San Juan de Ribera murió el 6 de enero de 1611, a los 78 años. Su fiesta se celebra el 14 de enero en Valencia y el día 19 en Mérida-Badajoz.
Los lugares jubilares son espacios de gracia y de oración, que han tenido un papel primordial tanto en la historia de la Iglesia universal como en la de las Iglesias particulares.
En Roma y Tierra Santa:
El Jubileo del Año 2000 es un acontecimiento que tiene, por decirlo de algún modo, dos centros: por una parte Roma, la ciudad donde la Providencia quiso poner la sede del sucesor de Pedro y, por otra, Tierra Santa, en la que el Hijo de Dios como hombre toma cuerpo de una Virgen llamada María.
La diócesis organizará una peregrinación a Roma y otra a Tierra Santa.
En las Iglesias locales:
En la Catedral y Concatedral, para recordar que la catedral es el primer santuario de la comunidad diocesana y símbolo del templo espiritual que se va configurando con piedras vivas sobre el fundamento que es Cristo.
En el templo de Santa Eulalia de Mérida, para hacer memoria del testimonio de la Mártir Niña, que tuvo el valor de dar su vida por amor. Los mártires son una invitación permanente al 'fortalecimiento de la fe y del testimonio cristiano".
En santuarios dedicados a Cristo (Cristo de la Quinta Angustia, de Zalamea; Cristo del Humilladero, de Azuaga, y Cristo del Rosario, de Zafra), para indicar que la Encarnación de Cristo es la puerta de la salvación y que en Él se inaugura el año de gracia.
En santuarios marianos (Nuestra Señora de Carrión, de Alburquerque; Nuestra Señora de la Piedad, de Almendralejo; Nuestra Señora de Tentudía, de Calera de León; Nuestra Señora de Piedraescrita, de Campanario y Nuestra Señora de los Remedios, de Fregenal de la Sierra), para hacer memoria admirada y agradecida de que en María y con su consentimiento se realiza el Misterio de la Encarnación.
En cualquier lugar, para ir al encuentro de Cristo que está en los más pobres, débiles y necesitados.
Yendo a visitar con un tiempo conveniente a los hermanos necesitados y con dificultades (enfermos, encarcelado, ancianos solos, minusválidos, etc.
Es verdad que la profundidad del ser de Dios es insondable para los hombres, sin embargo, Él mismo ha querido acercarnos a lo más íntimo de sí. Pero, a pesar de ese esfuerzo de Dios por darse a conocer, muchos cristianos saben muy poco de Él.; y no sólo porque no conozcan la doctrina básica que recoge el catecismo, sino, sobre todo, porque no llegan a percibir cómo vive, piensa, siente.
Por los Sacramentos de Iniciación, a vida de cada cristiano lleva la impronta y la presencia del Dios uno y trino. Esa experiencia le imprime un nuevo horizonte a su espiritualidad, a su experiencia eclesial y a su dimensión social. Por eso conocer el ser íntimo de Dios es fundamental, pues todo en nosotros y en nuestras relaciones ha de ser reflejo -a pesar de la distancia- de la relación entre las tres Personas. Vivir trinitariamente es imprescindible para todo el que quiera ir al paso de Dios.
Los que se han acercado íntimamente a Dios han llegado a la conclusión de que es amor, y cuando han buceado en la relación entre las tres Personas, han descubierto que esta es de "alteridad" en el amor: un Yo que ama y es amado (el Padre) a un Tú que es amado y ama (el Hijo). La reciprocidad del Amor entre ambos es el Espíritu.
Ese estilo de relaciones, que estimula un nuevo modo de comprensión del ser y del actuar del hombre, hay que llevarlo a todos los ámbitos de la vida: familiar, trabajo, economía, política, cultura, justicia, ecología, arte, etc. Todo en nuestras relaciones ha de estar marcado por la impronta de la relación trinitaria, que es acogida, extroversión, desbordamiento, en definitiva, amor sin límites.
Libro del profeta Jonás 3,1-5.10
En aquellos días, vino de la palabra del Señor sobre Jonás:
- Levántate y vete a Nínive, la gran capital, y pregona allí el mensaje que te digo.
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como le mandó el Señor. Nínive era una ciudad
enorme; tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y
caminó durante un día pregonando:
- ¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!.
Creyeron en Dios los ninivitas, proclamaron el ayuno, y se vistieron de saco, grandes y
pequeños.
Cuando vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió
Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.
Salmo 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9
R. Señor, instrúyeme en tus sendas.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
Carta 1ª de san Pablo a los Corintios 7, 29-31
Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.
Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran
como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran,
como si no poseyeran; los que negocian en el mundo; como si no disfrutaran de él: porque
la presentación de este mundo se termina.
Evangelio según san Marcos 1, 14-20
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios.
Decía:
- Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el
evangelio.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores
y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo:
- Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en
la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los
jornaleros y se marcharon con Él.
24, lunes: 2Sam 5, 1-7.10; Mc 3, 22-30.
25, martes: Hch 22, 3-16; Mt 16,15-18.
26, miércoles: 2Tim 1, 1-8; Mc 4, 1-20.
27, jueves:2Sam 7, 18-19.24-29; Mc 4, 21-25.
28, viernes: 2Sam 11, 1-4a. 5-10a. 13-17; Mc 4, 26-34.
29, sábado: 2Sam 12, 1-7a. 10-17; Mc 4, 35-41.
30, domingo: Dt 18, 15-20; 1Co 7, 32-35; Mc 1, 21-28.
Esta mujer, de nobleza descendiente de Escipiones y Gracos, casa con un senador romano que le da cuatro hijos. Viuda a los 34 años, se dedica por entero al estudio del Evangelio. Fue una esposa y madre riquísima en amor a su marido, rica en inmenso cariño a sus hijos y no ciertamente pobre en cuanto a su fortuna financiera, realmente incalculable.
Las reuniones del Aventino con San Jerónimo y otros estudiosos, entre ellos el papa español San Dámaso, la llevan a una convicción: en su vida no sobran las riquezas del amor matrimonial y maternal, pero sí las del dinero. Reparte su gran fortuna entre varias instituciones romanas que cuidan de los necesitados y marcha, siguiendo a Jerónimo, ya instalado allí, hasta Tierra Santa, acompañada de una de sus hijas. Funda en Belén dos monasterios y una casa de acogida para los peregrinos. En este Año Jubilar, alentados hacia Roma y Jerusalén, Santa Paula, peregrina de amor por la vida, nos da ejemplo viajando de un lugar a otro, para sembrar amor al matrimonio y a la familia, a los pobres y al estudio de la Sagrada Escritura, a Roma, centro del ministerio de la unidad, y a Tierra Santa, como eje histórico de nuestra fe.
Bendita Santa Paula: tú que, enseñada por el gran Jerónimo, aprendiste de Cristo el amor en todo, danos amarlo sobre todas las cosas y a los demás como nosotros nos amamos, y sea esta nuestra interior peregrinación jubilar. Al fin, peregrinar es un camino interno por el que Dios se nos mete dentro y no un simple viaje exterior más o menos piadoso o turístico.
Manuel Amezcua
24, lunes: Ntra. Sra. de la Paz, Francisco de Sales, Feliciano.
25, martes: Conversión de S. Pablo, Ananías, Tito y Floro.
26, miércoles: Timoteo y Tito, Roberto, Alberico, Gabriel, Paula, Teógenes.
27, jueves: Ángela de Mérici, Julián, Devota, Maura, Enrique de Ossó.
28, viernes: Tomás de Aquino, Tirso, Radegunda.
29, sábado: Papías y Mauro, Valero, Sarbelio, Constantino.
30, domingo: Matías, Hipólito, Martina, Jacinta de Mariscotti, Mucciano Wiaux.
1. No presumas de "cristiano adulto". Sé humilde. Reconoce que todos necesitamos perdón y misericordia. El Año Dos Mil del nacimiento de Cristo es una buena oportunidad para renovar nuestras actitudes cristianas.
2. Agradece a Dios su plan de salvación. Vivimos de su amor. Las cosas podrían haber sido de otra manera. Sin Cristo, sin el Calvario, sin la Resurrección, sin la Iglesia, sin el Espíritu Santo, todo sería mucho peor.
3. Valora y agradece el hecho de ser cristiano. Alégrate de ser hijo de Dios y ciudadano del cielo. Renueva tu fe, recita despacio el Credo, reza el Padrenuestro.
4. Tómate en serio la misa del domingo. Prepara tu alma antes de acudir a la Iglesia. Da gracias a Dios por la creación, por la esperanza de la vida eterna, por la vocación para la justicia y la fraternidad. Entra en Jesucristo, vive con Él y como Él.
5. Reconoce tus pecados. Nadie es del todo bueno, atiende la llamada de Dios que nos ofrece el perdón, la renovación interior, la alegría de la salvación. Ve a la Iglesia, confiesa tus pecados al sacerdote y recibe con gozo el perdón de parte de Cristo y del Dios Salvador.
6. Invoca a la Virgen para que te ayude a creer en Jesucristo con amor, con fidelidad, con fortaleza, con coherencia. Ella es madre y modelo de los discípulos, de la Iglesia entera. Jesús la preparó para que fuera la madre espiritual de todos sus hermanos. Acude a ella con confianza de hijo.
7. Vive más sobriamente. Confórmate con lo que tienes. Frena las ambiciones y los caprichos, piensa en los que tienen menos que tu, ayúdales con tu tiempo y con tu dinero, con tu amor.
8. Habla de Jesucristo a tus amigos, a tus vecinos. Háblales de la bondad de Dios, de la esperanza de la salvación, de la posibilidad y la alegría de ser cada día un poco mejores amando a Dios y haciendo el bien. Sé apóstol.
9. Cumple con tus obligaciones de cada día con amor, con alegría, con el gozo de ayudar a vivir a los demás y de ir construyendo un mundo de fraternidad y de esperanza en el nombre de Jesús.
10. Ama tu mundo. Defiende y protege la vida. Ponte a favor de los necesitados, de los pobres, de los niños, de los ancianos, de los enfermos, de los inmigrantes, de cuantos necesitan nuestra ayuda. Da gracias a Dios por haberte llamado a colaborar con Él en la construcción de un mundo de hermanos hasta que nos llame.